Una promoción de hidrocarburos que pone en jaque a la pesca

El presidente Fernández anunció esta semana un proyecto para incentivar la explotación petrolera que incluye las Cuencas Afuera en el Mar Argentino. La pesca entre sorprendida e incrédula, salió rápido a marcar la cancha. La exploración off shore en la CAN 100 frente a Mar del Plata todavía no tiene veredicto sobre su viabilidad.

Por: Roberto Garrone

El anuncio, esta semana, de la presentación del proyecto de ley para promover inversiones en hidrocarburos, pasó desapercibido porque ocurrió en e momento en que quedaba más en evidencia la grieta en la coalición de gobierno.

Ocurrió justo cuando con su renuncia, Wado de Pedro le prendíó el “Samba” al gabinete del Presidente y habilitó horas convulsionadas en el “Frente de Todos” que concluyeron tras la carta de Cristina y Alberto aceptando casi todas sus sugerencias para intentar refrescar su gobierno de cara a las elecciones de noviembre. Difícil que Aníbal Fernández pueda refrescar algo, pero esa es otra historia.

Volvamos al proyecto que presentó Alberto…. La iniciativa que busca generar mayor estímulo en la exploración de hidrocarburos impactó de lleno en la intercámara pesquera, un sello que agrupa a todos los sectores industriales y armatoriales a lo largo del litoral marítimo, a quienes sorprendió el anuncio y los obligó a reaccionar rápido.

Más allá que el Presidente aseguró que la propuesta “tiene un rasgo distintivo” ya que “fueron escuchados todos los sectores y aportaron para que sea más fructífero y conveniente”, en la pesca, como casi siempre en este tema, se enteraron por los diarios.

Para colmo el proyecto de ley también contempla las inversiones en las cuencas Costa Afuera, la exploración off shore, y aclara que las inversiones tendrán mayores plazos de implementación por tratarse de proyectos mas complejos.

Y acá asoma el gran interrogante. Porque ya hay un proceso que se inició en el gobierno de Macri con la licitación y adjudicación del bloque CAN 100, el cual comprende un área de 15 mil km2, el más grande de la cuenca norte del Mar Argentino, a la empresa noruega Equinor, asociados con YPF y Shell, . El trío ya trabaja en conjunto en el bloque no convencional de Bandurria Sur en Vaca Muerta.

Los trabajos de exploración no comenzaron aún. En julio pasado se desarrolló una audiencia pública impulsada por el Ministerio de Ambiente oportunidad en que la chance de explorar petróleo en el Mar Argentino recibió un rechazo masivo.

En los cinco minutos que pudo exponer cada uno, los representantes del sector pesquero cuestionaron los estudios de impacto ambiental que habían realizado las petroleras.

Advirtieron que las evaluaciones tienen errores conceptuales y operativos, son desactualizados y no están centrados en el área a prospectar. Ni siquiera se hicieron in situ, sino con base bibliográfica y antecedentes en otros mares del mundo.

«Si no se realizan observaciones directas, no se puede cuantificar la biomasa ni la biodiversidad existente en el área antes del comienzo de la experiencia, ni de los procesos biológicos claves en el ciclo de vida de los organismos”, reporta un informe que hizo Otto Wöhler, el ex Director del INIDEP, como consultor de la Intercámara.

De las 522 personas anotadas en la audiencia hubo 373 intervenciones de todo el territorio nacional, tanto de manera oral como escrita. “De acuerdo con el monitoreo que hicimos desde Greenpeace, 345 personas se expresaron en contra de la actividad propuesta por Equinor, y en general, en contra de la expansión de la frontera petrolera. Sólo 12 personas se expresaron a favor del proyecto y de la actividad, siendo que el total de esas doce personas representaban intereses corporativos o tenían intereses personales ligados a los hidrocarburos”, resumieron desde la organización ambiental.

El problema es que la Audiencia Pública no es vinculante. Igual todavía se desconoce el veredicto. La Secretaría de Gobierno de la Secretaría de Energía ya tendría que haber emitido su opinión técnica a su par de Ambiente y Desarrollo Sustentable para que a su vez desde ahí se emita la Declaración de Impacto Ambiental o el rechazo a la iniciativa.

A principios de septiembre desde la Intercámara pesquera presentaron nota en Ambiente para que el Ministerio se expida sobre el proyecto de exploración e insistieron con sus cuestionamientos. En la pesca estaban expectantes porque entendían que había señales que invitaban al optimismo. Por eso a todos los sorprendió el anuncio de esta semana.

El gobierno circula a los volantazos y no solo en esta área. Si bien se entendía que la demora en dar a conocer el veredicto obedecía a una mera especulación electoral, a no sufrir otro tiro en el pie sabiendo que cualquiera de las dos opciones generaría críticas y rechazos, también en las entidades ambientalistas pensaban en un fallo favorable al cuidado del medio ambiente.

Esos mismos esperanzados ahora están sorprendidos y preocupados por el devenir del proyecto. Iniciativa que debería tener el aval mayoritario de los legisladores si pensamos que es una iniciativa que se originó en tiempos del macrismo en el poder.

En la pesca no están muy lejos de esa mirada y aunque tienen en la peregrinación a la justicia como última carta, al menos públicamente se muestran más conciliadores.

Más allá que los tomó desprevenidos el anuncio del Presidente remarcan la necesidad de hacer los estudios ambientales de manera correcta para que puedan convivir ambas actividades y no que la exploración off shore termine con la pesca en la zona.

Así como se han planteado las cosas, la actividad pesquera nunca fue considerada como un actor con intereses en el área y como tal deben tenerla en consideración.

La nueva vieja agenda, las mentiras de Pedro y un goteo sin freno

Con la apertura de la zafra de langostino en aguas nacionales reflorecen en Mar del Plata problemas nunca resueltos. El dragado que se viene, la inactividad de los estibadores, el aumento del precio del pescado entero y la sangría de carga exportable por Buenos Aires, condimentada por Pedro Bohnsdalen y una aseveración irreal.

Por: Roberto Garrone

Ahora que el partido más importante que juega la industria pesquera todos los años se puso en marcha; al menos parcialmente quedó habilitada a la pesca comercial de langostino desde ayer en un par de subzonas del área de veda permanente de merluza y los impacientes pudieron comenzar a desplegar los tangones en un área con alta concentración de marisco de buen tamaño y escaso nivel de pesca acompañante.

Ahora que los tripulantes ya no reclaman por las vacunas y los gremios abortaron la idea de mandarle la carta a Axel gobernador y ni siquiera deberán confeccionar ninguna lista especial, sino que tendrán que aguardar por el turno correspondiente en este nuevo escenario de mayor disponibilidad de dosis.

Ahora reflorece la vieja agenda y sus problemas que fueron mutilados por la coyuntura más urgente de vacunas, coronavirus y prospecciones que arrancan más tarde de lo recomendable y terminan jaqueadas por prolongados y frecuentes períodos de mal tiempo que regalan datos insuficientes y atentan contra los propios administrados.

Esos muñones informativos que reflotan luego de la tormenta y la falta de certezas en la principal pesquería argentina tampoco es que son novedosos. La pesca gira en círculos y en ese movimiento van quedando expuestos según uno gire la mirada.

Vuelve a quedar en foco el dragado en Mar del Plata, ya en junio y con daneses adjudicados pero sin contrato ni draga a la vista, al menos hasta dentro de un mes. Queda el planteo de los estibadores del fresco; más de 300 trabajadores que por un par de bimestres no tendrán qué descargar porque unos 60 barcos fresqueros migraron en busca del oro rojo.

Como a los estibadores, el corrimiento de la flota al langostino también afecta la estructura productiva atada al reproceso de merluza en tierra. Sin tanta oferta, se sumó esta vez los paros de los gremios y el mal tiempo, el precio del pescado entero orilló los 100 pesos cuando hace un par de semanas costaba la mitad. Esto genera poco movimiento y la caída de horas de trabajo. Esta semana fueron muy pocas las fábricas que trabajaron.

Qué pasa con el varadero de la Base Naval donde la estrategia de las nuevas autoridades del Consorcio, esa de rodearse de expertos para poder poner un pie en las gradas de la Armada, hasta ahora muestra la misma inactividad que en tiempos de Merlini. El acuerdo entre Armada y Provincia lleva 27 meses de los 40 que planteaba el convenio. Todavía no subió un solo barco inactivo para convertirse en chatarra.

Y todavía no fue puesto en seco el “Mar Azul” y el “Magritte” en gradas de TPA. Y todavía no se hundió el “Romeo Ersini”, que tiene el plan de hundimiento aprobado por Prefectura Naval, y ahora comienza a hablarse del proyecto de SPI para extender el sincrolift en la banquina chica, noticia que preocupa a los pescadores artesanales más que el proyecto de su puesta en valor.

En la agenda nueva de temas viejos que postergó el coronavirus y el langostino con su comienzo parcial en aguas nacionales también figura el goteo de carga exportable que genera la ciudad y la región pero que sale por otras terminales portuarias.

En las últimas horas sorprendió una declaración de Pedro Bohnsdalen en Infobae. En el marco de una nota sobre la pesquería de viera de la que Wanchese es protagonista, el empresario aseguró que debía exportar por Buenos Aires porque en Mar del Plata “no están entrando portacontenedores, el puerto está quedando cada vez más abandonado”, dicen los Bohnsdalen”, refleja el portal.

Que lo diga un político en campaña o algún concejal trasnochado está dentro de cierta lógica de lo a contramano que la clase dirigente circula en la realidad portuaria. Pero que sea un empresario del puerto, Pedro, o sus hijos, y que mienta de una manera tan burda, llama mucho la atención.

No es que los buques volvieron hace poco. Hace 6 años que primero MSC y luego Maersk entran con frecuencia ininterrumpida a Mar del Plata a levantar la carga. En el Consorcio ven en la mentira una intención secundaria. Nadie cree que los Bohnsdalen hace mucho no pisan el muelle.

“Los van a llamar el lunes para pedirles explicaciones”, adelantó un allegado al Directorio. “Quizás los invitemos el viernes que entra de nuevo el barco para que lo vean”, subrayaron desde TC2, la terminal de contenedores que se encarga del servicio logístico.

Tanto desde la administración portuaria como el operador de la carga aseguraron que Wanchese “jamás” exportó por el puerto marplatense.

Ojo, no son los únicos, la mayoría de las empresas que consolidan carga exportable sacan la producción por otras terminales, principalmente las porteñas. Ese fenómeno se afianzó el año pasado. De acuerdo a cifras de la Aduana, en el 2020 en Mar del Plata se consolidaron 13.189 contenedores. En toneladas, unas 360 mil. En el 2019 habían sido 10.726 contenedores.

El año pasado hubo 29 escalas del buque de portacontenedores. Para Pedro que dice que no vienen. En esos ingresos se cargaron 2443 contenedores cuando en el 2019 fueron 2665 contenedores.

Esta tendencia pudo revertirse parcialmente en el inicio de este año, cuando los desembarques pesqueros se redujeron un 6% en comparación del mismo período del año pasado, pero las exportaciones que operó TC2 subieron un 15%.

Aumentar las cargas, frenar su goteo hacia otros puertos, que la producción se exporte desde el puerto próximo a donde se genera no es un anhelo en solitario del operador portuario sino que, por primera vez en varios años, esa línea baja desde la propia Provincia de Buenos Aires y desde el Consorcio intentan reencauzarla por los muelles locales.

Claro que los resultados no parecen acompañar esa apuesta al sentido común que aflora en los discursos. Según cifras de Aduana entre enero y mayo en Mar del Plata consolidó 7707 contendores. Por las terminales porteñas salieron 4442. En camiones que cruzaron por aduana de frontera hacia Brasil, salieron 2223 contenedores. Esa cifra incluye pescado y también papa frita de McCain.

Por el puerto local apenas se cargaron 907 contenedores en los primeros cinco meses del año. En realidad fueron unos más porque ese número no contiene una veintena de contenedores que fueron consolidados en el conurbano y salieron por Mar del Plata.

Es carne vacuna congelada que se exportó con destino a Shangai. El exportador fabrica una amplia lista de productos Premium: cereales, vinos, etc. En TC2 ya los reunieron con autoridades portuarias y creen que hay mucho potencial para revertir la tendencia actual.

Horas convulsionadas en todos los frentes

El comienzo de la prospección de langostino pende de un hilo debido al mal tiempo. Pero en tierra no hay calma. Los gremios piden lo imposible, vacunas, y mientras algunos levantan el paro otros los extienden para sumar certezas en el respeto a los protocolos.

Por: Roberto Garrone

Tripulaciones contagiadas de covid que no dejan desembarcar en Comodoro y debe intervenir hasta el Ministro del Interior para lograr que los dejen alojarse en un albergue que no es apto ni para personas sanas.

Gremios marítimos y fluviales que conforman un bloque y aprovechan la antesala de la prospección de langostino en aguas nacionales, el preámbulo del partido más importante del año que juega la industria pesquera, para reclamar prioridad para recibir un bien escaso, que llega en cuenta gotas y que exclusivamente administra el estado: las vacunas contra el covid.

Armadores que no cumplen con los protocolos como los hermanos Di Bona, armadores del fresquero de altura “Porto Belo I”. El barco llegó el viernes de la semana pasada y a las pocas horas tenía tres tripulantes positivos. No fue suficiente para que la empresa mande a pescar a dos marineros que debían cumplir el aislamiento por contacto estrecho a la siguiente marea. Hasta el miércoles nadie tenía síntomas. Volvió hace 48 horas con todos los trabajadores contagiados.

Y como si faltaran condimentos en estos días, entró en escena este ciclón Extra tropical que comenzó a desplegarse con fuertes vientos en el litoral marítimo y pronostica alojarse por varios días en la zona donde un grupo de barcos tiene que evaluar la existencia y grado de concentración del langostino en la zona de veda permanente de meluza para, en función de los resultados, habilitarla o no al resto de la flota.

Y me olvidaba… el miércoles arrancaría otro paro de 48 horas del mismo bloque marítimo y fluvial ante la falta de respuestas que mostraron las autoridades del Ministerio de Salud para con el pedido de vacunas.

Es en potencial porque en estas horas algunos gremios como el SICONARA decidieron extender el paro de la semana pasada, el SOMU avisó que la medida era inconducente porque lo que pedían no estaba (las vacunas) y la Asociación de Capitanes que siempre es un mundo paralelo dominado por Jorge Frías.

El Secretario General primero fue uno de lo que avaló el paro. Luego en un mensaje por whatsapp pidió que votaran por seguir o no con la extensión que ya planteaban los oficiales de máquinas. Más tarde los dejó a su libre elección, y a la mañana del sábado ya lo había levantado, luego de regalar elogios a autoridades y cámaras empresarias. No, del papel criminal de José Alejandro Dirrolo, su par, Frías mantiene el silencio stampa.

Lo único nuevo que hubo en ese tiempo fue la promesa arrancada a tirones a la ministra Vizotti sobre que en 40 días podrían comenzar a vacunar a los trabajadores marítimos. Para un gobierno que prometió 20 millones de vacunas en enero y no llegamos a los 15 millones en mayo, 40 días es ciencia ficción.

Pero los gremios sabían que no tenían muchas más opciones que comprar promesas oficiales. Más allá del logro de “visibilizar el problema” como han dicho desde el SOMU, nunca tuvieron muchas cartas en el mazo.

No hay vacunas más que para los de la franja etaria correspondiente y los camioneros de Hugo Moyano, esos sí son estratégicos; sobre todo para la tranquilidad de Alberto. Nadie está en condiciones de perderse la temporada de langostino por reclamar algo que hoy no existe. En 40 días la zafra estará a pleno.

En el SICONARA se mantenían firmes en las últimas horas. Quieren un acta firmada por Liberman, el subsecretario de Pesca, en la que se comprometa a gestionar las vacunas de manera prioritaria para el personal en riesgo que tiene cada sindicato y trabajar en los protocolos para que los embarcados del potero Mishima Marú 8 sean los último maltratados.

Hasta ayer esa firma no estaba aunque en la Subsecretaría reconocían que trabajaban en ese documento. Quizás no sea urgente su rúbrica porque la naturaleza parece dejar todo en stand by durante un par de días.

En Pesca deciden por estas horas suspender la prospección por el mal tiempo. La flota fresquera que participa no podrí hacerlo porque ni siquiera podrían salir los barcos de los puertos. Los congeladores, sobre todo los más grandes, no tendrían problemas, pero la duda florece en los resultados que puede generar el relevamiento.

En estas condiciones el recurso esta todo mezclado y si es que aparece, dado la merma en la cantidad de barcos participantes, el pulso obtenido no sería el más fidedigno posible. Desde la flota fresquera ya se han comunicado con autoridades y el propio INIDEP para mostrarles el pronóstico extendido y la inconveniencia de mantener la apertura para pasado mañana.

Entre las empresas con barcos tangoneros congeladores tienen otras urgencias. Aplazar los plazos implica extender el aislamiento de las tripulaciones, lo que significa extender la amenaza que se rompa la burbuja y luego sufrir contagios masivos a bordo. Algunos preferían subirlos y tenerlos en rada para cuando se habilite la pesca.

En el INIDEP siempre han sido claros al respecto. O participan todos o ninguno. No sirve tener menos barcos haciendo la prospección porque incide en la calidad de los resultados. Al cierre de esta columna no había una decisión oficial tomada al respecto, pero es cuestión de horas.

El inicio de la prospección será aplazado. El mal tiempo termina siendo un aporte para ganarlo. Para que todos tomen conciencia y se enfoquen en lo único que queda por hacer ante la falta de vacunas. Responsabilidad individual y empresarial para que la rueda pueda seguir girando.

Creo que casos como el de Dirrolo en el Xin Shi Ji 89 y el Porto Belo I son excepciones en la pesca. Los hisopados previos siguen sin ser obligatorios pero aún con ellos se transforman en una herramienta inútil si no se respeta el aislamiento ni el distanciamiento, si se comparten mates, botellas o no se utilizan barbijos. Si se camina por la calle para conseguir un taxi que los lleve al puerto para subirse al barco.

Pujas en la antesala del langostino en nación y paradojas en la anchoíta

Gremios de marineros y conductores navales negocian contra reloj con flota fresquera de Mar del Plata y Rawson el valor del cajón fuera de los convenios. La industria conservera en la ciudad acordó un 30% de actualización salarial pero puede quedarse sin materia prima del sur porque los marineros no aceptan la oferta del 85%.

Por: Roberto Garrone

A menos de 10 días del comienzo de la prospección de langostino en el área de veda permanente de merluza, los preparativos son intensos. Los tangoneros congeladores comienzan a recibir a sus tripulantes de Corrientes y los ponen en aislamiento previo al testeo.

En la flota fresquera de Mar del Plata ya recibieron desde las fábricas de Patagonia las cajitas donde almacenarán al marisco que luego entregarán para su reproceso, todavía hay cuestiones importantes que aún no se definieron.

No el precio del cajón y el plus por viaje que cobran los marineros que suben a los fresqueros porque actualizan con el nivel inflacionario los valores del año pasado y siempre hay sumas en negro que permiten escaparle al impuesto a las ganancias y al armador achicar los costos patronales en cargas sociales. Hay cosas que nunca cambian en Mar del Plata. Esta temporada se charla en un valor que supera unos escalones los 33 pesos para un barco de 2 mil cajones.

Los que están un poco más firmes son los conductores navales: los oficiales que se encargan de la sala de máquinas de los barcos, se mantienen en su reclamo de 1,40 de dólar para ponderar la producción y tratan que la porción en negro se siga reduciendo. El cajón para ellos “todo incluído” bordea los 60/65 pesos.

Esta puja no es nueva. Hace un par de años el reclamo del SICONARA paralizó por un par de semanas a la flota en medio de la temporada de langostino. Luego terminaron arreglando más o menos como estaban antes con un poco más de blanco en el recibo y volvieron a pescar.

Ahora no hay ninguna posibilidad que se desencadene una medida de fuerza pero son tensiones que el sector atraviesa en la puja distributiva de una torta naranja que este año promete ser mejor que la del año pasado.

Como siempre la nota la da Jorge Frías y esas ansias conmovedoras que denota el Secretario General de la Asociación de Capitanes para hacer mostrar que existe. Llamó a un paro en toda la flota para el lunes por las vacunas y la atención de los contagiados de covid en los puertos patagónicos.

Jamás asistió a una reunión donde se discutieron los protocolos sanitarios pero reclama tratos humanitarios para los tripulantes. Parece que entre comunicado y comunicado no ha tiempo de repudiar la actitud de José Alejandor Dirrolo, el capitán que no le brindó asistencia al maquinista Manuel Quiquinte. Es de la marina mercante, no es afiliado a su asociación, pero es tan capitán como él.

Mejor volvamos al langostino…La estadística de desembarques en Mar del Plata creció un 12% en relación a los primeros cuatro meses del año. No es mucho el volumen, 1400 toneladas, pero se logró con un menor aporte de los tangoneros de CEPA que se sumaron tarde a la pesca en el área norte. Quizás sea un buen augurio para la temporada que se viene.

En Rawson también cuesta encontrar la contraseña que destrabe a la flota. Allá todavía no terminaron de arreglar el valor del cajón para los tripulantes para la zafra de anchoíta y merluza. El año pasado habían acordado 13,80 pesos por cajón para los marineros a estas especies.

Desde la Cámara ofrecieron un 39% de actualización como para arrancar, teniendo en cuenta que la temporada de merluza es corta en el área del Golfo y la anchoíta patagónica dura un par de meses. El SOMU pide 25 pesos por cajón al bolsillo y que el impuesto a las ganancias lo paguen los patrones.

En las últimas semanas pasaron dos cosas trascendentes en esta puja. Por un lado el arreglo individual del “Pachaka”, un costero atado a una planta de tierra en Comodoro con personal efectivo, que aceptó los 25 pesos del SOMU y los 50 pesos que pedía el SICONARA. La patronal ofrece 24 pesos, brutos por cajón.

La otra la produjo el azar. Dos barcos de la flota de Rawson, el “Punta Mogotes” y el “Altar” salieron sorteados para participar de la prospección de langostino en aguas de nación. Con el acuerdo caído tras el final de la temporada en aguas provinciales, la flota debe acordar un nuevo valor para el cajón del marisco, más actual a los 31 pesos que pagaron en la zafra estival.

Todos imaginan aplicar el nivel inflacionario de octubre a abril, cerca del 23% para conformar el nuevo precio. Y hacer un cajón garantizado que surja del promedio entre el valor que pagaron en provincia y nación, donde los gastos de combustible son un poco mayores.

En las últimas horas del viernes los maquinistas firmaron por las tres especies con las dos cámaras costeras. Para el langostino, 27,5% en el kilo de langostino, y 48 pesos, más beneficios de los francos y aguinaldo, para la anchoíta y al merluza. “Todo en blanco eh, allá es todo en blanco”, avisaron en el gremio.

Si la conversación con el SOMU se sigue dilatando y los barcos siguen parados, sobre todo los que pescan anchoíta, podría dibujarse una paradoja muy curiosa y que de alguna forma vincula lo que pasa en Rawson con lo que pasa en Mar del Plata.

Acá los obreros de la industria conservera, la media docena que todavía sigue en pie, aceptaron un 30% de actualización en dos cuotas no remunerativas para esta primera parte del año, una parte retroactiva a abril y la otra cuota en julio.

Trabajadores que podrían resentir sus ingresos ante la falta de materia prima no hay producción ni horas extras; eventuales que seguramente no sean convocados a trabajar ante la indisponibilidad del pescado, promovida por otros trabajadores que tendrían un incremento salarial de casi el 100%.

Buen domingo

Contrastes en el puerto y solo impunidad por violar la ley

La industria naval florece en Mar del Plata con nuevas inversiones y pleno empleo a partir de señales claras para renovar la flota pesquera. Sin estímulos para sumar valor a la merluza reprocesada en tierra, la industria del fresco regala sangría de obreros, piquetes y gomas ardiendo en frigoríficos

Por: Roberto Garrone

La semana que pasó regaló algunos fuertes contrastes en las calles del puerto marplatense donde late la actividad productiva ligada a la industria pesquera, portuaria y naval.

Quedó en evidencia tangible la diferencia que se generan cuando el estado toma decisiones y promueve políticas que provocan círculos virtuosos, y cuando no, cuando se desentiende del problema ese desinterés a su vez genera dos fenómenos: que agonice la actividad que no quiere desarrollar en este caso el reproceso de merluza, y por otro que la industria busque la rentabilidad sin tener en cuenta a los trabajadores, lease, más preponderancia de la flota congeladora.

El Decreto 145/19 que firmó el ex presidente Macri fue la llave que permitió abrir la caja de la renovación de la flota pesquera. Una flota que en promedio tiene casi 40 años de antigüedad y a la que le dieron otros 20 años para reemplazarla.

Hay quienes critican semejante plazo y piensan en un tiempo más perentorio para agilizar el proceso. Particularmente no creo que Argentina disponga de una infraestructura capaz de hacer frente a esa demanda creciente.

Pero ese Decreto fue una señal clara de ir hacia un objetivo y ha comenzado a cumplirse. El fresquero que se botó esta semana en las gradas de Astillero Contessi es el primero que se reemplaza en el marco de dicha normativa. Financiado con un crédito del BICE y el Fondo de Garantía Bonaerense.

Por construirlo en Argentina la empresa armadora recibe mayor cuota de merluza y de especies excedentarias como anchoíta. Y como también va pescar langostino, porque reemplaza al “Simbad”, un barco más grande y con permiso irrestricto, seguramente distribuirá cupo en el resto de su flota merlucera fresquera.

Por primera vez en sus 70 años de historia el astillero marplatense tiene trabajo garantizado por los próximos 2 años. Proyecta construir 12 barcos en este plazo, más de la mitad como este buque de doble cubierta. Hace dos años en Contessi trabajaban menos de 60 obreros navales. Piensan terminar el año con más del doble de personal.

Y lo que pasa en Contessi no es un espejismo. Se refleja en otros astilleros como SPI Astilleros, donde Solimeno construye su nuevo tangonero de casi 40 metros, y TPA, cuya nueva nave industrial recorta el cielo del puerto frente a Prefectura.

“Primero tenemos que prepararnos nosotros, la industria, para luego estar preparados para los nuevos proyectos y desafíos”, decía Chiquito Godoy antes que este virus de mierda se lo llevara antes que pudiera ver en hechos lo que habían anticipado sus palabras.

Y todos los astilleros se prepararon y lo siguen haciendo: ampliaron instalaciones, sumaron herramientas, aumentaron personal. Pero antes apareció la decisión política de renovar la flota. Hasta ahí las señales las daba el langostino patagónico.

La otra cara de la moneda la regala el conflicto de los 75 obreros del pescado ligados a Sebastián Gaboto, una pyme controlada por Antonio Di Leva, un conocido empresario del puerto, con barcos fresqueros y un frigorífico donde cada vez trabajan menos obreros registrados bajo el convenio 161/75.

El modelo del reproceso de merluza fresca en tierra languidece ante falta de incentivos para quien le suma valor en tierra. Ni mejores reintegros a la exportación, ni alivios impositivos o rebaja en las cargas sociales. Mar del Plata era un puerto y una industria merluza dependiente. Ese perfil se erosionó con conflictividad laboral, falta de acuerdos marcos y una impunidad para fomentó la marginalidad.

Exportar filet interfoliado a Brasil muchas veces ni cubre los costos de producción y deben competir con el que colocan los barcos congeladores de las empresas integradas, que pescan y pescan a partir de la transferencia de cupo.

Di Leva los visibiliza al extremo con su falta total de responsabilidad social empresaria y sueldos de hambre para sus obreros de Sebastián Gaboto, a quienes registró hace 5 años luego de mantenerlos en negro durante casi dos décadas.

“La garantía horaria del convenio PyME alcanza los 26 mil pesos”, dicen los trabajadores que reclaman un plus para incrementar los ingresos mensuales. “En abril trabajamos sólo 8 horas”, denunció el delegado, Raúl Soria.

Si otros frigoríficos, sin barcos propios, pueden generar regularidad a sus obreros comprando pescado entero en muelle, mucho más puede hacerlo Di Leva que tiene barcos y accede a la materia prima a un costo menor. Así y todo, prefiere entregarlo en otro lado antes que lo corten sus fileteros.

Dentro de poco, cuando se vuelva a discutir la renovación de la cuota de merluza, debería ser ineludible revisar estas cuestiones. Aunque es muy probable que no ocurra si nos guiamos por las últimas decisiones que toma el Consejo Federal Pesquero.

Como seguir entregando cuota social a barcos congeladores. Nada más a contramano del espíritu de la cuota social que disponen las provincias con litoral marítimo para atender emergencia ocupacional. Encima a un barco de una empresa que también pesca en Malvinas. No solo incentivan la marginalidad sino que premian la impunidad.

Los números de las exportaciones de merluza en el primer trimestre no son buenos. Sobre todos los del filet, que en volumen alcanzaron las 14 mil toneladas que generaron 37 millones de dólares. Las cifras representan una merma del 8% en carga y un 13% en divisas, con un promedio por tonelada de 2722 dólares, un 5,5% por debajo del valor en el primer trimestre del 2020, según el reporte de CAPECA. El mercado brasileño sigue siendo el principal destino de las exportaciones de filet de merluza congelado. Pero demandó un 20% menos y generó un 25% menos de dólares las ventas a dicho destino.

Todo lo contrario ocurre con la merluza en presentaciones que excluyen el filet. Esto es merluza entera, eviscerada, sin cola ni cabeza o troncos de merluza, mucho de esto lo producen los barcos factoría en alta mar. Acá creció el volumen exportado (24%) y llegaron a 7300 toneladas; las divisas generadas y hasta hubo una suba en el precio promedio, que rozó los 1500 dólares la tonelada, un 4% más.

Ayer fue el Día de los Trabajadores, que en Mar del Plata, con la cantidad de desocupados y subocupados, decir Feliz Día es casi un acto de discriminación. Hacen falta políticas para generar más trabajo y queda visto en el momento histórico de la industria naval.

Para el reproceso de merluza en tierra, a esta altura, su realidad se parece una agonía donde la lucha cotidiana no es para crecer sino para sobrevivir. Después de tantos años de que nada cambie, ya no hay que hablar de falta de políticas sino de políticas que fomentan otros intereses y que van a contramano de los trabajadores portuarios y pesqueros.

Y a contramano del primer artículo de la Ley Federal de Pesca. “La Nación Argentina fomentará el ejercicio de la pesca marítima en procura del máximo desarrollo compatible con el aprovechamiento racional de los recursos vivos marinos …. fomentando la conservación a largo plazo de los recursos, favoreciendo el desarrollo de procesos industriales ambientalmente apropiados que promuevan la obtención del máximo valor agregado y el mayor empleo de mano de obra argentina”

¿Cumplir la ley?, a quién le importa cumplir la ley si no hay ninguna sanción para quien la viole.