Agustín Moisano: Porque tenemos el futuro en nuestras manos

En una nota anterior expresaba que los docentes debemos darnos el debate sobre educación que supere los  discursos  de la gobernadora Vidal y del secretario general del Suteba a nivel provincial, Roberto Baradel. Mientras que la exponente de Cambiemos en la Provincia identifica una extorsión por parte del dirigente gremial, que opera para desestabilizar al gobierno de Macri en favor de sus intereses personales y políticos (que serían los del kirchnerismo); el representante del Suteba se victimiza a la vez que intenta mejorar su imagen ante las bases docentes que, justamente por su vinculación al gobierno anterior que llevó al empeoramiento salarial  y de condiciones de trabajo, bastante poca estima le tienen. En un año electoral  (en la nación, la  provincia y el Suteba) el resultado del actual conflicto puede sepultar o catapultar a cada uno de los interesados.

En el medio, la gran masa de docentes que suman algo más de 300.000 en la provincia. A ellos se dirigen los discursos de los que hacemos mención.  Docentes que no necesitan que les expliquen que con $ 11.565 (propuesta de Vidal) o $ 13.231 (exigencia Baradel) no se llega ni a cubrir el 50% de la canasta familiar. Y tampoco necesitan que se les explique que las escuelas no pueden funcionar con ratas en los patios, o paredes electrificadas, o techos que se caen. Todo esto lo viven en carne propia. Y si bien se centra el debate coyuntural en cuánto puede pagar la provincia (expresando que no está entre sus prioridades el salario docente) o cuánto debe cobrar un docente, los 300.000 docentes también saben y viven que la escuela se queda sin matrícula porque las familias dejan de enviar a sus hijos o hacen el máximo esfuerzo para mandarlo a un colegio privado. Y así se cierran cursos. Aquellas familias menos afortunadas entienden que la escuela pública se volvió una escuela de pobres, escuelas que tienen $ 12 por día para un cupo de comedor que puede ser sea destinado a uno de sus hijos. Y el círculo vicioso no lo cierra la falta de materiales pedagógicos, o de becas, ni siquiera por la falta de cargos que, de por sí, es alarmante.

Se cierra con una gobernadora que ya no solo desprestigia a la carrera docente convocando a voluntarios y miente sobre el salario de los maestros. Se cierra con una política educativa que hace de la extorsión una política de Estado, de la amenaza una práctica cotidiana y de los aprietes una forma de “dialogar”.

Motivos para hacer una medida de fuerza como el PARO sobran por lo antedicho. Se podrá repensar la metodología pero los docentes entendemos que la huelga es la única herramienta que nos permite poner a la educación en la agenda pública, porque con el paro hemos ganado los derechos hoy nos quiere quitar este gobierno; porque ante esta política los docentes debemos demostrar fortaleza y unidad; porque estamos convencidos que es posible  transformar la realidad, porque es lo que le enseñamos a nuestros chicos, por ellos, por nosotros;  porque tenemos conciencia, porque tenemos memoria y porque tenemos el futuro en nuestras manos.

Por todo eso defendemos la educación pública.