¿Son efectivas las campañas de concientización sobre el consumo de bebidas alcohólicas?

Un grupo multidisciplinario en el que intervinieron investigadoras marplatenses acaba de publicar un artículo en una prestigiosa revista analizando la relación entre la responsabilidad social empresaria de las empresas de la industria del alcohol y el grado de investigación en la temática para América Latina y el Caribe.

Un grupo multidisciplinario en el que intervinieron investigadoras marplatenses acaba de publicar un artículo en una prestigiosa revista analizando la relación entre la responsabilidad social empresaria de las empresas de la industria del alcohol y el grado de investigación en la temática para América Latina y el Caribe.
 
 En la investigación publicada en la revista científica Drug and Alcohol Review el grupo de nueve especialistas en salud pública analizó las acciones de responsabilidad social empresaria (RSE) que lleva adelante la industria de las bebidas alcohólicas en Latinoamérica y el Caribe, a partir de evaluar 148 actividades de RSE.
 
El trabajo fue realizado por un grupo interdisciplinario, que incluyó a las investigadoras Raquel Peltzer, Karina Conde y Mariana Cremonte del Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (IPSIBAT- CONICET, UNMDP), a Ilana Pinsky y Daniela Pantani, ambas de la Universidad Federal de Sao Paulo, a las asesoras internacionales: Maristela Monteiro de la Organizacion Panamericana de la Salud y Tomás Babor de la Universidad de Connecticut.
 
Las investigadoras recopilaron información sobre las actividades de responsabilidad social empresaria de las empresas que comercializan bebidas alcohólicas y las clasificaron en tres categorías: manejo de riesgo, estratégicas y éticas o altruistas y evaluaron otros aspectos: como el público destinatario, si tenían o no un componente de marketing, si tenían evidencia de efectividad.

A partir de este análisis concluyeron que las acciones llevadas a cabo por las empresas no son efectivas, como la campaña de conductor designado y que otras, si bien no se inscriben dentro de actividades publicitarias,  esconden elementos importantes de marketing y se hacen en colaboración con organizaciones o entes gubernamentales. Esta colaboración con entidades gubernamentales les otorgarían cierta legitimidad haciendo además un mal uso de los recursos públicos.
 
En el artículo también se explica que las acciones llevadas a cabo por las empresas se relacionan con características específicas de cada país. ”Encontramos que cuanto más investigaciones publica un país sobre el consumo de alcohol y cuanto más alto el consumo de alcohol en ese país, mas acciones de manejo de riesgos que realiza la industria del alcohol, independientemente del nivel de desarrollo económico del país, o del tamaño de su población”, explican las investigadoras. Es válido aclarar que las acciones de manejo de riesgo son aquellas que se realizan para contrarrestar o mitigar el posible daño que pudieran generar la corporación. Lo que sugiere que este tipo de acciones serían implementadas para preservar los mercados, contrarrestando evidencia científica sobre los daños asociados al consumo de alcohol. 
 
Las investigadoras agregan: “Estamos viendo una disminución del consumo a nivel global pero un aumento del consumo y daños asociados en países como el nuestro, y otros de la región. Y eso está relacionado con las estrategias de la industria del alcohol -altamente monopolizada- y la falta de políticas públicas efectivas por interferencia de estas empresas, al igual que en otras temáticas como el trabajo o la comercialización de comida super-procesada”.
 
La publicación pone en evidencia que la industria podría realizar acciones que si bien parecen filantrópicas o se presentan como una acción positiva para la sociedad, -promover el consumo responsable o donar alcoholímetros a los bares-, lo que hacen es sostener y generar más daño, llevando el foco de responsabilidad hacia lo individual. Como si el consumo de sustancias psicoactivas, como el alcohol, fuese responsabilidad exclusiva de quien la consume, en lugar de promover políticas públicas efectivas para reducir su consumo.

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