SPI Astilleros consolida su política de Género y Diversidad

El astillero argentino incorporó la política de género y diversidad dentro de su Sistema de Gestión de Calidad.

La empresa SPI Astilleros se ha caracterizado a lo largo de los años por un espíritu constante de innovación y desarrollo que se refleja en las distintas áreas, procesos productivos y equipos de trabajo.

Esta semana – y como parte del proceso en el que se viene trabajando desde hace tiempo – se conformó el Comité de Género y Diversidad. Un espacio integrado por trabajadoras y trabajadores para analizar y promover distintas iniciativas con perspectiva de género y diversidad.

En este ámbito la empresa se propone generar más acciones tendientes a disminuir las desigualdades de género y mejorar la participación de las mujeres y las personas LGBTI+ en el sector productivo, no solo en el ámbito de SPI Astilleros, sino también de la industria naval en general.

En ese marco, y como primer eje de acción, se incorporó la Política de Perspectiva de Género y Diversidad dentro del Sistema de Gestión de Calidad considerándola – de esta manera – como parte integral de la estrategia de negocio del astillero.

Giselle Lima y Jorgelina Ávila, referentes del mencionado explicaron que “SPI ha sido pionera en el sector en cuanto a la implementación de iniciativas de género y diversidad. Con la conformación del Comité damos un paso más en la consolidación de ese camino que comenzamos a recorrer ya hace tiempo”.

“Además, la incorporación de la política de género y diversidad es una iniciativa muy importante que se aplicará en todas las áreas y entornos de nuestra empresa para responder efectivamente a las necesidades. Ya estamos trabajando, también en un Protocolo de Violencia de Género y una Guía de Comunicación con Perspectiva de Género y Diversidad”.

Exportaciones pesqueras en equilibrio pese al freno abrupto de China

Las ventas de la industria pesquera entre enero y mayo se mantienen estables en torno a un volumen de 200 mil toneladas que generaron divisas cercanas a los 700 millones de dólares. El país asiático compró menos de la mitad de toneladas y pagó un tercio en relación al 2020.

Por: Roberto Garrone

De acuerdo a los números del Informe de Coyuntura de la Subsecretaría de Pesca, entre enero y mayo las exportaciones del sector alcanzaron las 217.242. toneladas, un volumen que generó un ingreso de 686,8 millones de dólares.

En comparación con el año pasado hubo un mayor volumen exportado pero por el que se recaudó bastante menos. En los primeros cinco meses del 2020 fueron 205.683 toneladas comercializadas pero por las que se obtuvieron 706,8 millones de dólares.

Pero lo distintivo del período es el abrupto freno de las importaciones pesqueras que evidenció China, le principal mercado de los productos argentinos en los últimos años. De acuerdo a estadística que difundió CAPECA, China compró menos de la mitad que en el mismo período del 2020. Fueron 23.455 toneladas entre calamar, colas de langostino, merluza negra y centolla, contra las 53.943 toneladas.

En divisas la merma fue mucho más impactante: entre enero y mayo de este año China compró tres veces menos: 67,1 millones de dólares para esos mismos cuatro especies, cuando el año pasado las compras alcanzaron los 183 millones de dólares. Corea del Sur, Tailandia y España compensaron con una suba significativa de sus compras la fuerte rebaja de China.

El calamar fue el principal producto exportado en esta primera parte del año. Fueron 91.552 toneladas que generaron 187,3 millones de dólares a razón de 2046 dólares la tonelada promedio.

China dejó el primer puesto del ranking como destino del calamar. Trabas sanitarias, riesgos de no cobrar la mercadería ante casos de presencia de covid a partir de análisis poco rigurosos y problemas logísticos en sus puertos generaron el freno a las compras en general y de calamar en particular.

En el caso del illex la caída de compras fue superior al 100%. Habían sido 44800 toneladas entre enero y mayo del 2020 y ahora fueron menos de 20 mil. Corea del Sur tomó la posta y pasó de 12 mil a 28700 toneladas.

El langostino patagónico, cuya zafra en aguas nacionales parece haber enderezado el rumbo luego de un inicio complicado por la frecuencia de periodos de mal tiempo que complicaron la faena de la flota fresquera y dispersaron las concentraciones del marisco, aportó 44831 toneladas exportadas que generaron más de 300 millones de dólares.

El marisco se exporta de dos maneras. Entero, que es la captura principal de la flota tangonera congeladora, y una porción de la flota costera de Rawson en aguas provinciales del verano, y excepto entero, es decir, la cola del langostino en sus diversas variedades.

Este producto tuvo exportaciones por 18.981 toneladas, un 41,9% más que el año pasado y que generaron 118 millones de dólares, un 84,4% arriba. España duplicó las compras y llegó a las 10 mil toneladas, un 85% más que en los primeros cinco meses del 2020. El precio también se recuperó un 30% y pasó de 4600 dólares a 6050 dólares.

Es saludable que cada vez haya más exportación de colas de langostino porque implica al menos que se le hizo una transformación en tierra, al menos se le quitó la cabeza. La estadística no distingue aún cuánto de las 25850 toneladas que se vendieron entre enero y mayo fue cola en bloque y cuánto fue pelada y devenada, en bolsas IQF o a granel.

Si se sabe que ese volumen registró una merma del 2% en relación al año pasado y que lo “excepto entero” recaudó 183,2 millones de dólares, un 4,2% menos que en el 2020. También tuvo un retroceso del 2,2% el valor promedio y se ubicó en 7087 dólares la tonelada.

La exportación de merluza en filet también tuvo un crecimiento en esta primera parte del año. Fueron 22.964 toneladas, un 3% arriba de lo comercializado el año pasado, que generaron 62,4 millones de dólares, una cifra similar a la del año pasado. El precio promedio se redujo un 3,,7% y se ubicó en torno a los 2719 dólares.

En este escenario Brasil, el principal destino de las exportaciones de filet, creció en sus compras un 15,5% entre enero y mayo y se ubicó en casi 11 mil toneladas. Italia creció en un porcentaje similar aunque el volumen es menor y España bajó casi un 40% el volumen, pasando de 5300 a 3300 toneladas.

Desembarques con altas y bajas y una idea poco feliz

Los desembarques pesqueros entre enero y junio apenas se redujeron 1,6% en comparación con el año pasado pero el cambio en la composición de las capturas, provocaron que el empleo en las fábricas del puerto se resienta. Escuela de fileteros y el riesgo de alimentar la precarización laboral.


Por: Roberto Garrone

La pesca es dinámica. Sobre todo la que se desarrolla en el caladero nacional donde dos de los principales recursos, langostino y calamar, son especies anuales para la industria extractiva. Es decir, los juveniles que nacieron en el ciclo reproductivo pasado constituirán la biomasa disponible para ser pescada por la flota comercial al año que viene.

Todas las especies ven influenciada su abundancia por variables ambientales más allá de la mortandad por pesca. Principalmente las anuales como estas que mencionamos. Corrientes marinas o la temperatura del agua pueden influir en el desove, la presencia o no de alimento para las larvas puede generar el fracaso de un reclutamiento.

Todo esto para intentar explicar las oscilaciones en los desembarques de determinadas especies. Cambios que este año generaron una merma en el nivel de actividad en los muelles del puerto local y también en las fábricas donde se lo reprocesa.

Entre enero y junio se desembarcaron 392.146 toneladas entre pescados, moluscos y mariscos. Apenas 1,6% menos que en el mismo período del año pasado. El problema para los trabajadores marplatenses fue que cayeron las descargas de calamar. Fueron 129 mil toneladas, un 16% menos que el año pasado cuando Mar del Plata había sido el epicentro de las descargas. Esta vez el protagonismo creció en Puerto Deseado.

Las 60 mil toneladas que recibió Mar del Plata representaron una baja del 38,5% en relación al primer semestre del 2020. Sin el calamar fueron menos los turnos de descarga en el servicio de estiba, también la flota fresquera tuvo una participación importante y esto implicó que no haya tanto calamar fresco para reprocesar en tierra.

Las capturas de merluza hubbsi ocupan el segundo lugar con 116 mil toneladas, cifra similar a la observada en igual período del año pasado aunque tiene un signo positivo en nuestra ciudad porque Mar del Plata cobra un protagonismo central. La terminal marítima recibió 84 mil toneladas, un 9,5% más que el año pasado. Claro que los barcos congeladores pescaron poco menos que la mitad de esa merluza declarada. Porque en la realidad imaginamos que pescaron miles de toneladas más.

El recurso que más creció en los desembarques fue el langostino. Más que por cuestiones biológicas en este caso el aumento se explica con el conflicto laboral que el año pasado retuvo casi un mes a la flota tangonera congeladora a los muelles. Con el dólar liberado en este 2021, los desembarques del marisco han aumentado un 41% y aportaron 74 mil toneladas.

Pero el langostino es un fenómeno que ocurre lejos de Mar del Plata. El puerto con mayor volumen de descarga fue Rawson con 36 mil toneladas y en segundo lugar se ubicó Puerto Madryn con 20.600 toneladas. Después viene Camarones donde se descargaron 5 mil toneladas, más atrás Puerto Deseado con 4.500 toneladas. Mar del Plata es furgón de cola: 3.500 toneladas.

El año pasado hubo mucho langostino fresco que llegó en camiones desde los puertos patagónicos a la mesa de descabezado de plantas fasoneras en Mar del Plata. Esta semana Cristina Ledesma reconoció que este año se ve poco langostino. Lo irregular de la temporada en aguas nacionales y, sobre todo, los acuerdos de armadores locales con frigoríficos patagónicos para entregarle la captura, explican la merma.

Pese a este panorama complejo en la mayoría de los frigoríficos que sienten la falta de materia prima para darle a sus trabajadores, en este tiempo no se han visto graves conflictos más allá de algún reclamo de los trabajadores de “Sebastián Gaboto” para que Antonio Di Leva les entregue el pescado que vende entero en muelle o lo manda a cortar a alguna fasonera floja de papeles.

Muchas empresas otorgan adelantos a cuenta de cuando vuelva el trabajo para mantener la paz social y el SOIP aporta bolsones con alimentos no perecederos. La paradoja queda en evidencia en el propio frigorífico de Di Leva, donde los obreros no trabajan pero le deben a la empresa entre 40 y 50 mil pesos por los adelantos.

Precarizados, desempleados, trabajando muchas veces en condiciones poco dignas, ahora endeudados, sin seguro, obra social, mucho menos aportes jubilatorios, el oficio del obrero del pescado ha sido denigrado y camina en pendiente cuesta abajo desde varios años.

Hermoso contexto para habilitar un curso de capacitación para fileteros, peones y envasadoras en el Centro de Formación Profesional 418. Se presentó semanas atrás aunque recién en el segundo cuatrimestre los alumnos vuelvan a la presencialidad.

Gabriel Felizia, el presidente del Consorcio, destacó que la planta-escuela “fortalecerá la empleabilidad y la autosuficiencia productiva de un sector en riesgo social, generará mano de obra calificada y se la insertará en el mercado laboral a partir de una interacción directa con las cámaras empresarias del sector en la ciudad”.

Vista la realidad que les toca vivir a la mayoría de trabajadores del pescado, la empleabilidad y la autosuficiencia no alcanzan para tener un ingreso digno y sobreviven con el asistencialismo de bolsones con comida.

Esas flaquezas que pese al paso del tiempo y las distintas autoridades, mantiene la pesca marplatense parecen obviarse en la propuesta de capacitación. No importa la calidad del empleo, lo prioritario es mostrarse preocupados en generar caminos para llegar a la “empleabilidad”. La “autosuficiencia” en la industria del pescado es hermana de la explotación laboral.

Hay luchas que parecen perdidas cuando ya nadie asoma dispuestos a darlas.

Empresarios y científicos debatirán el desarrollo portuario bonaerense

El encuentro se llevará a cabo entre el 20 y 22 de octubre próximo, con modalidad de participación virtual en la que podrán inscribirse de forma libre y gratuita personas vinculadas al sector portuario, al ámbito académico y de toda la comunidad.

Empresarios del sector portuario y científicos de universidades nacionales participarán en octubre próximo en el primer Congreso de Actividades Portuarias, organizada por la Subsecretaría de Asuntos Portuarios bonaerense y el Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico, en conjunto con tres universidades nacionales con asiento en la provincia de Buenos Aires.

El encuentro se llevará a cabo entre el 20 y 22 de octubre próximo, con modalidad de participación virtual en la que podrán inscribirse de forma libre y gratuita personas vinculadas al sector portuario, al ámbito académico y de toda la comunidad.

La directora Ejecutiva del Consejo Provincial de Coordinación con el sistema Universitario y Científico, Florencia Saintout, dijo que con el Congreso “buscamos fortalecer el vínculo entre el mundo académico, el sector privado, los trabajadores y las trabajadoras del ámbito portuario y el Estado, para posibilitar el intercambio, el análisis y la formulación de propuestas que potencien el desarrollo portuario de la provincia de Buenos Aires”.

Por su parte, el subsecretario de Asuntos Portuario, Juan Cruz Lucero, dijo que el evento permitirá visibilizar “el trabajo articulado entre las universidades públicas y nuestro sistema portuario. Será un gran insumo para planificar proyectos estratégicos que impulsen un desarrollo portuario soberano de forma sostenible”.

El congreso cuenta con el aval de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y la Universidad Nacional del Sur (UNS), y de organismos de ciencia y tecnología con presencia en el territorio bonaerense.

Todas las personas interesadas en participar del I Congreso Provincial de Actividades Portuarias podrán hacerlo completando un formulario electrónico de inscripción, disponible en la web del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación tecnológica de la provincia de Buenos Aires: gba.gob.ar/produccion/area_de_trabajo/puertos

Vacunas para pocos, para todos, para mayores de 40

El personal marítimo que se embarca en Mar del Plata pudo vacunarse libremente entre viernes y sábado a partir de una nota interna y ambigua del Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud. Intento, fallido, de otros gremios por sumarse al plan de vacunación.

Por: Roberto Garrone

Después de mucho insistir y presionar a las autoridades pesqueras, portuarias y hasta al propio Gobernador bonaerense para que incluyan al personal marítimo y portuario como prioritario en el plan de vacunación que llega adelante la Provincia de Buenos Aires, los gremios marítimos tuvieron la posibilidad en las últimas horas de figurar en la agenda de las autoridades sanitarias.

Desde el Ministerio de Salud bonaerense los incluyeron, no en una Resolución ministerial sino a través de una simple nota interna para que “se lleven a cabo las gestiones necesarias a fin de posibilitar la vacunación de todas aquellas personas que pertenezcan a la tripulación de barcos o naves que zarpen de puertos de la Provincia de Buenos Aires…”

En puertos patagónicos, en un operativo conjunto monitoreado por el Subsecretario de Pesca y del que participaron funcionarios provinciales, los sindicatos y cámaras empresarias, las tripulaciones de la flota que operan desde Santa Cruz y Chubut ha podido vacunarse a medida que fueron ingresando a puerto desde hace veinte días.

En Mar del Plata el aval llegó con esa nota un tanto ambigua firmada el martes pasado por Salvador Giorgi, Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires que autorizaba la vacunación de primeras dosis.

Ambigua porque si se respetaba a rajatabla lo que decía la nota solo podía vacunarse el personal efectivo. Los relevos, que son muchos más que los efectivos y esperan que surja algún lugar para enganchar viaje, hubiesen quedado a fuera de la vacuna.

La ambigüedad fue hija cierta urgencia. El rumor, siempre hay rumores, que circuló entre los gremios es que la decisión de emitir la luz verde de la vacuna para los marítimos surgió luego que quedara al descubierto una maniobra que buscaba vacunar entre gallos y medianoche a un par de tripulaciones de un par de barcos congeladores de Moscuzza y Solimeno.

Descubierta la intención, los sindicatos habrían puesto el grito en el cielo y ante el planteo, “todos o ninguno”. Finalmente las autoridades sanitarias bonaerenses decidieron ampliar la nómina y generar el pase libre para los que todavía no habían sido vacunados y se embarcan en barcos pesqueros.

No dejó de llamar la atención que a diferencia de lo que ocurrió en puertos patagónicos, acá no asomaron actores de peso. Una simple nota interna del Jefe de Gabinete. Ni autoridades de la Dirección Provincial de Pesca, cámaras armadoras… nadie. Solo algunos referentes sindicales promoviendo la jornada vacunatoria.

Desde el SICONARA, el sindicato de conductores navales, apuntaron que ellos habían pasado una lista de 120 oficiales de máquinas. Los marineros del SIMAPE deben haber duplicado esa cifra y otro tanto pueden haber sido los afiliados del SOMU que entre el viernes y ayer acudieron al predio de Aldosivi, libreta de embarque en mano.

Pero hubo un intento de aprovechar la ocasión y ampliar la lista e incluir a otros trabajadores de otros oficios. Porque casi en simultáneo con la nota del Jefe de Gabinete de Salud hubo otra firmada por sindicatos marítimos y también portuarios como el SUPA, obreros navales del SAON y el personal de Aduana, y parecía que el plan de vacunación los alcanzaba también a ellos.

El miércoles en algunos grupos de whatsapp de marineros circuló un audio del propio Pablo Trueba. El Secretario General del SIMAPE informaba la novedad de la vacunación entre los marineros y también contaba que estaban incluidos estibadores y obreros navales.

En su nota, los gremios aclaraban que para determinar la nómina exacta del padrón, entregarían listados de afiliados y se sumaría, de respaldo, la lista del Consorcio Portuario con su personal habilitado a ingresar a las terminales portuarias.

Ese intento por sumarse a los tripulantes no prosperó. O algo pasó entre la nota de Giorgi y el inicio del plan de vacunación. Las vacunas no alcanzaron para todos los que habían dicho los gremios. Solo fueron libres para los tripulantes, como también el jueves había confirmado el presidente del Consorcio, Gabriel Felizia.

Durante las dos jornadas de vacunación hubo referentes de sindicatos marítimos en el predio de Aldosivi. Pero más allá de que parecía haber quedado claro que la vacunación libre era solo para marítimos, también hubo versiones, surgida del riñón sindical portuario, que indicaron lo contrario, que todos tuvieron que sacar de la fila a los menores de 40 años, incluso marineros.

Queda saber qué pasó con los tripulantes en otros puertos con flota pesquera como Quequén donde operan barcos que se alejan más allá de las 24 horas, o Ingeniero White que recibe algunos tangoneros. Habrán vacunado como en Mar del Plata o sin la promoción de los sindicatos, la nota de Giorgi pasó sin pena ni gloria y solo se pudieron vacunar los mayores de 40 años, como el resto de los bonaerenses.