Marcha atrás

El licenciado Mariano Busilachi y un análisis del retroceso a la fase 3 y qué implicancias tiene para Mar del Plata.

Por Mariano Busilachi
Licenciado en Comunicación Social. Consultor de comunicación política e institucional.

Mientras la “Reforma Judicial” ocupaba un lugar preponderante en la opinión pública y el gobierno nacional se preparaba para anunciar la extensión de la “no cuarentena”, los habitantes de General Pueyrredón nos enteramos el jueves que debíamos retroceder de fase. Un sostenido y vertiginoso aumento de casos en los últimos días obligó al Intendente municipal, Guillermo Montenegro (Juntos por el Cambio), a tomar la compleja decisión. Aunque en principio será por diez días, generó un previsible malestar en el ámbito comercial y gastrnómico, incluyendo otros sectores que se ven afectados por la medida. ¿Qué implicancia tiene este regreso parcial a fase 3 para la sociedad y los comercios? ¿Cuál es el costo político que paga Montenegro? ¿Por qué se llegó a esta situación?
Julio y agosto fueron meses muy negativos para el COVID en Mar del Plata. De un promedio aproximado de 10 casos diarios, e incluso largos periodos sin COVID, pasamos a superar la barrera de los 200 contagios por día. La última semana se aceleró la famosa curva. A pesar de que la cantidad de fallecidos, siempre lamentable, no ha tenido el mismo salto que los contagios, el estado de situación nos obliga a replantear nuestra percepción del COVID 19 en el distrito.

Vamos a los números fríos. Al día de hoy, al momento en la que se escriben estas líneas, del total de 3170 confirmados de COVID 19 hay 1255 (40%) personas en tratamiento; se han recuperado 1852 personas (58%); han fallecido 63 personas (2%). En términos demográficos, si se estima la población total del municipio en 656.456 habitantes, los porcentajes se reducen notablemente, teniendo un 0,19% de la población en tratamiento activo. Si uno ve estas cifras, puede encontrar motivos optimistas respecto a cómo está afectando el virus a los marplatenses.

Los problemas radican en dos ejes que preocupan hoy a las autoridades municipales: la respuesta del sistema de salud a la demanda de internación y el aumento vertiginoso de casos en los últimos ocho días. Respecto a este segundo punto, si uno ve el gráfico oficial de la curva de contagios, verá que el 21 de agosto había 619 casos activos y hoy estamos en 1255. Se duplicaron en tan solo ocho días y, de seguir así, la tendencia es alarmante. Incluso, algunos laboratorios que realizan los hisopados están saturados por tanta demanda, siendo de público conocimiento que en la provincia de Buenos Aires los datos oficiales se están cargando con demoras.

Cuando uno escucha las advertencias de los profesionales de la salud y de los representantes de los centros de salud, puntualizan sus llamados de atención en que cada vez hay mayor cantidad de camas ocupadas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). A esta hora, hay 27 pacientes COVID en camas UTI, de los cuales 12 requieren de asistencia respiratoria mecánica. Hay que recordar que, quienes llegan a internación, pasan un periodo prolongado en esa instancia. Si la demanda de camas de terapia intensiva aumenta considerablemente, no habrá un recambio suficiente para atenderlos a todos. Será importante también que la cantidad de recuperados siga incrementándose, ya que tampoco hay una cantidad significativa de profesionales de la salud, con el agregado de que muchos de ellos terminan contrayendo coronavirus y no pueden ejercer su trabajo por varios días.

Existe un tercer punto que funciona como la principal atribución que encuentran las autoridades sanitarias del municipio sobre el aumento de casos y que ha obligado a restringir la circulación de los habitantes por diez días. En el detalle del nexo epidemiológico, del total de infectados, un 43% se contagió por contacto estrecho. Y en las últimas 24 hs, ese porcentaje aumenta a un 68%. Apuntan a las reuniones sociales como principal foco de contagio, en línea con lo que vienen esgrimiendo desde el Poder Ejecutivo Nacional y el Poder Ejecutivo Provincial. De hecho, muchos marplatenses han sumado sus voces críticas culpando a todos los vecinos que han visto a familiares o amigos, incluso aquellos que realizaron actividades recreativas al aire, por el aumento de casos. ¿Es pertinente realizar una especie de caza de brujas o buscar culpables? ¿Quién tiene la verdad en una enfermedad que ni siquiera la Organización Mundial de la Salud conoce al detalle?

Entramos en un terreno complejo de análisis, ya que se involucran dos factores de intensa subjetividad: lo psicológico y la economía. No creo que tenga sentido entrar en la vorágine de acusaciones que se ven redes sociales o la tonta frase “por culpa de los que salen a…”. Hasta los primeros días de julio, Gral. Pueyrredón era una excepción positiva en el contexto de coronavirus de la provincia de Buenos Aires. Había realmente pocos casos y esto pudo haber generado una relajación de la población. Así como permitió la apertura de más actividades o la recreación al aire libre, con el aval de la Comisión de Reactivación Económica integrado por diferentes ediles de la política local, también derivó en conductas sociales que “transgredieron” la prohibición de las reuniones sociales.

Lo que hay que entender es que las personas no son robots. Sienten, perciben, tienen creencias. Uno debe entender las dificultades emocionales de la población y que no rompen las reglas por hedonismo, sino por necesidad. ¿Retarlos, culparlos o juzgarlos, es la solución? Por otro lado, ya llevamos cinco meses de “cuarentena”, “no cuarentena”, aislamiento o como quieran llamarlo. Ya se ha dicho en otras oportunidades que han aumentado notablemente los casos de ansiedad, depresión, pensamientos suicidas, etc. Esto tampoco es un dato menor. La falta de claridad ý de empatía del gobierno nacional en los mensajes que envió a la población los últimos meses, generaron una pequeña anarquía en muchos ciudadanos que muestran hartazgo. Si no se bajan directivas claras desde los estamentos principales del poder, se desprestigia la autoridad y el ciudadano comienza a decidir por su propia cuenta qué reglas seguir y cuáles no. Y si hablamos de un distrito que, en su mayoría, rechaza al signo político que gobierna a la Argentina, el problema es doble. La confusa emisión comunicacional del gobierno y la percepción de relajación de la población pro la baja cantidad de caso que hubo hasta principios de julio, no fueron buenas señales para el coronavirus en Mar del Plata.

La economía es otro factor trascendental es las conductas sociales. Se debe mirar el contexto, en un distrito que hace años está golpeado por la pobreza y, sobre todo, el desempleo. Mar del Plata es una ciudad netamente comercial. Con los avances de los últimos años, no ha podido consolidar aun al creciente sector del software o explotar todavía más el Polo Industrial. Seguimos dependiendo de una buena temporada de verano y del consumo de una población que, a esta altura, cuenta con cada vez menos dinero en su bolsillo. ¿Cómo es posible que un comercio que cerró tres meses, abrió uno y debe retroceder nuevamente diez días, pueda subsistir? ¿Cómo le paga a los empleados? EL ATP no llega a todos, el IFE tampoco.
Nos encontramos en una encrucijada entre apelar a lo sanitario para reducir los contagios y mantener en pie a los cientos de comercios del distrito de Gral. Pueyrredón. A esta altura del partido, es tan válido el enojo con aquellas personas que no respetan las normas como de los comerciantes que no quieren volver atrás.

Retomando las disparidades de criterio que existen a nivel nacional, pareciera que es más importante la Copa Libertadores que no cierre los gimnasios, los cuales aportan al estado físico y mental de la población. O pareciera más trascendente habilitar los entrenamientos de un equipo de futbol que dejar que los niños jueguen en una plaza. Investigaciones recientes demuestran que hoy, el principal vector de contagio, son los adultos. No es bueno dar un mensaje que es más importante habilitar actividades deportivas de carácter internacional que pensar en cómo volverán los niños a las escuelas.

Hoy, el primer día de retroceso a fase 3 en Mar del Plata, la costa fue un desierto. La mayoría de los comercios cumplieron con la medida. Efectivamente, por lo pronto el mensaje del Intendente municipal surtió efecto. La ciudadanía sabe que autorizó más de lo que la Provincia quería y que ahora no le quedó otra opción que dar marcha atrás. Así como en otras columnas he dicho que hay que estar en los zapatos de Fernández, esencialmente cuando arrancó la pandemia en el país, también hay que estar en el lugar de Montenegro y las responsabilidad que conlleva gestionar una crisis sanitaria de esta magnitud. Más allá de las responsabilidades políticas, hay que reconocer a la población. Hace cinco meses viene soportando un contexto repleto de incertidumbre. Aun así, la gran mayoría sigue acatando.

Gral. Pueyrredón pasó de la gloria a Devoto en solo un mes. Estuvo prácticamente cuatro meses sin inconvenientes. Pero el sueño terminó y la realidad golpeó a nuestra puerta. Por el decreto del Poder Ejecutivo local reclamaron UTHGRA, la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, la Cámara Textil, el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito IX y el Consejo Directivo del Colegio de Técnicos de la Provincia de Buenos Aires Distrito 5. Son muchos frentes que ya no aguantan más el nivel de recesión que vienen sufriendo todos estos meses. ¿Serán solo diez días de fase 3? La responsabilidad ciudadana será fundamental para que así sea.

Estamos en un punto, tanto a nivel nacional como local, en que el futuro del coronavirus depende más de la ciudadanía que de la clase política. En la medida en que el gobierno Nacional no vuelva a la senda de la coherencia en materia comunicacional, será difícil que la población (primordialmente la opositora) responda a lo que se le pide. Este viernes, al extender el aislamiento que supuestamente no existe, Alberto Fernández habilitó las reuniones sociales al aire libre de hasta diez personas, en lo que sería el peor momento de la pandemia. Mientras, el gobernador Axel Kicillof no ve con buenos ojos habilitarlo en la provincia más golpeada por el virus. ¿En qué quedamos?

El ex presidente Eduardo Duhalde exageró con sus declaraciones desacertadas sobre un posible golpe militar en 2021. Pero su análisis sobre el mal humor social es cierto. Y el gobierno nacional lo sabe. ¿Actuará ante ello? ¿O se cerrará en su núcleo duro? Por lo pronto, al gobernar, el Frente de Todos tiene la responsabilidad de dejar de aparentar que quiere cerrar la grieta y establecer puentes que hoy el país necesita con premura. Cuidado, la oposición también. Ellos se deben al 41% que los ubicó en el Congreso y que no votaron a un ex Presidente para terminar verlo jugando al futbol en Suiza mientras el país se deteriora.

Por nuestra parte, como ciudadanos, nos guste o no el gobierno nacional, provincial o local, hay medidas sanitarias que debemos acatar. No se trata ni de aguantar ni de creer que solo importa la salud física. Si hay necesidades, hay que cumplirlas, sin que esto genere riesgos: usar tapaboca, la distancia física, lavarse las manos, etc. Serán diez días para que demostremos que somos responsables sin que nadie nos diga nada. Lo podemos hacer y lo haremos bien. Hoy más que nuca (y no solo en el tema del coronavirus), el futuro depende de nosotros.

Sin unión no hay unidad

El Licenciado en Comunicación Social, Mariano Busilachi, analiza los cortocircuitos surgidos en las últimas semanas dentro del Frente de Todos.

Por Mariano Busilachi
Licenciado en Comunicación Social. Consultor de comunicación política e institucional.

El 18 de mayo de 2019, a las 9 de la mañana, Cristina Fernández de Kirchner publicó un video que sorprendió a propios y extraños. Anunció, con su elocuencia y sus particularidades, que le había ofrecido a Alberto Fernández encabezar la fórmula presidencial que representaría al principal frente opositor a Mauricio Macri, siendo ella la vicepresidenta, para las PASO de ese año. Tras las malas estrategias electorales en 2013, 2015 y 2017, esta última jugada política dio sus frutos. En esa oportunidad, Cristina Fernández afirmaba convencida que “es el mejor aporte que puedo hacerle a mi país”. En su alocución, aclaró que Argentina necesitaba “gestos y hechos concretos que den certeza y seguridad a una unidad que comience a ordenarles la vida a los argentinos”. Sin embargo, poco más de un año después, han aparecido señales de que la unidad no es tan sólida como la proclamó la ex mandataria. Ya desde la decisión de intervenir y expropiar Vicentin, pero sobre todo en los últimos diez días, el fantasma del debate entre el poder aparente y el poder real en la fórmula que integran los Fernández reapareció con fuerza. Cuando los liderazgos entran en discusión, principalmente en un movimiento esencialmente arraigado en la figura de un conductor como sucede en el peronismo, las individualidades comienzan a imponer sus criterios por encima de las convenciones colectivas. ¿Está realmente consolidada la idea de unidad que forjó el Frente de Todos como valor primordial en la construcción de su proyecto político? ¿Se aprendió de los errores del pasado o se reciclaron las viejas prácticas despóticas? ¿Qué peligro presupone el fuego cruzado dentro de las filas del oficialismo para el liderazgo del Alberto Fernández y la fortaleza de su gestión?

El 9 de julio pasado, en el marco del acto oficial por el 204° aniversario la Declaración de la Independencia, el presidente Alberto Fernández realizó una conmemoración basada en la unidad y el esfuerzo colectivo de los dirigentes políticos argentinos, al enfrentar esta pandemia de COVID-19, posicionándose en una postura política dialoguista y conciliadora. Se lo vio hacer hincapié en el trabajo compartido entre el Gobierno Nacional, el jefe Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los 23 gobernadores del país. Casi como un predicador de medianoche, afirmó que vino a “terminar con los odiadores seriales y para que todos nos unamos”. Hubo dos hechos muy significativos en ese acto protocolar, que marcaron el inicio de todas las polémicas declaraciones que se suscitaron los días posteriores al mismo. En primer lugar, mencionó a Horacio Rodríguez Larreta como un “amigo”, lo cual sorprendió a la opinión pública considerando las serias diferencias que tiene Fernández con el partido político al que pertenece el Jefe de Gobierno Porteño y con su máxima figura, el ex presidente Mauricio Macri. No obstante, lo cual, es destacable la actitud del actual Presidente de preponderar el trabajo conjunto y la cordialidad entre dirigentes de diferentes colores políticas, en el medio de esta angustiante situación sanitaria y económica. En segundo lugar, llamó la atención la presencia en la ceremonia que se realizó en Olivos de empresarios y representantes de sectores económicos y productivos del país, considerados negativamente por una facción importante del Frente de Todos. Estamos hablando de Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), acompañado por Carolina Castro; Héctor Daer, secretario general de la CGT; Adelmo Gabbi, titular de Bolsa de Comercio; Eduardo Eurnekian, conocido empresario y representante de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios; Javier Bolsico, de la Asociación de Bancos Argentinos; Néstor Szczech de la Cámara Argentina de la Construcción; Daniel Pelegrina de la Sociedad Rural Argentina. En su mayoría, entidades que han tenido una relación tensa – y en algunos momentos pésima – con la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Su presencia fue lógica si remitimos a las palabras del Presidente, al expresar que la Argentina del futuro «no se construye en el despacho del presidente sino con todos los que están acá”, argumentando que “el odio y la división nos dejó en el lugar donde nos quedamos”.

Aunque parezca increíble, los mencionados gestos políticos no cayeron bien dentro de la coalición de gobierno. Insólitamente, la primera persona que provocó señales de “grieta” en el Frente de Todos fue la propia Cristina Fernández de Kirchner. A modo introductorio, hay que destacar que es muy llamativo que la Vicepresidente no haya participado de ningún acto oficial en el rol que ocupa, aunque sea de manera virtual. Sí lo ha hecho en su función de Presidente de la Cámara de Senadores de la Nación, con una participación activa. No es un dato menor que, atravesando una pandemia histórica e inédita en la historia moderna, Cristina Fernández no acompañe a Fernández públicamente. Es, al menos, curioso. Pero lo que más ha encendido las alarmas respecto al binomio Fernández-Fernández es una recomendación que realizó Cristina Kirchner en Twitter sobre la lectura de una columna publicada el 12 de julio en el diario Página 12, titulada «La conducción política del poder económico» y cuyo autor es el periodista Alfredo Zaiat. La catalogó como «el mejor análisis que he leído en mucho tiempo. Sin subjetividades, sin anécdotas. En tiempos de pandemia, de lectura imprescindible para entender y no equivocarse». Lo polémico, es que Zaiat hace una crítica aguda al presidente Alberto Fernández respecto a sus invitados del acto del 9 de Julio y la postura de incluirlos en la Argentina de la post pandemia. Plantea literalmente que “la política económica de la recuperación no puede quedar depositado en ganar la confianza de los empresarios del G-6”, haciendo alusión específica a Techint y Clarín. Los describe como «un poder económico conservador, ideologizado al extremo y contaminado de los lugares comunes de la ortodoxia económica». Y agrega: «Alberto Fernández propone la reconstrucción de la economía a partir de un capitalismo con otras bases. Para esa tarea está convocando a un sujeto económico que hoy es otro; no es el que imagina para construir otro capitalismo dentro de un modelo de desarrollo nacional». Si bien no lo equipara con esos empresarios, Zaiat posiciona a Fernández como un líder ingenuo y hasta errático en su mirada del país, lo cual hace más llamativo el tweet de la vicepresidenta convalidando esta interpretación. ¿Fue genuina la recomendación de Cristina Fernández de un artículo que deja algún tipo de duda sobre la capacidad política de Alberto Fernández? ¿Fue solo una interpretación equívoca o hubo algún tipo de mensaje? Este fue solo el primer capítulo de la historia.

Cinco días después, apareció en escena Hebe de Bonafini, quizás motivada por la irrupción sutil de Cristina Fernández respecto a la convocatoria del Presidente. Con su firma y en representación de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, de Bonafini publicó en redes sociales una carta abierta dirigida expresamente a Alberto Fernández, en la cual expresó “mucho dolor porque nos sentimos agraviadas y heridas en lo más profundo de nuestro corazón al ver que Ud. sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras y a los que saquearon el país. Y lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una patria liberada». No asombra el tono de la misiva, ya que es propio de la verborragia y el cuestionable proceder de la señora de Bonafini. Lo que es indudablemente sorpresivo es que se dirija así a un dirigente con el que siempre han tenido una notable simpatía ideológica. Hacer una crítica a los organismos de Derechos Humanos en Argentina y en especial a las Madres de Plaza de Mayo siempre es motivo de discordia, ya que se contraponen el pasado y el presente de manera feroz. Nadie cuestionará la incasable tarea que las Madres han propiciado por encontrar a sus hijos y su ejemplaridad de acción ante las atrocidades de la última dictadura militar. Pero, en el presente, diferentes declaraciones públicas de Hebe de Bonafini y la tristemente célebre causa de “Sueños compartidos” han impactado en la imagen pública del organismo, esencialmente en la que refiere a su presidente. Cabe mencionar, las Madres de Plaza de Mayo se constituyeron como asociación el 22 de agosto de 1979 en La Plata. A través de una votación interna, resultó presidente electa Hebe Pastor de Bonafini. La conducción verticalista y el accionar agresivo de su gestión al frente de la asociación (incluso se enemistó con las Abuelas de Plaza de Mayo) desencadenó en un cisma, producido en 1986. Antokoletz y Cortiñas, quienes habían sido electas siete años antes como vicepresidenta y protesorera, se separaron de la conducción de Hebe y fundaron Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Argumentaron razones políticas y autoritarias, aclarando que no existía democracia interna en la entidad. Al día de hoy, ambos organismos conviven, no sin sus claras diferencias de acción y de recursos, teniendo su correlato en la repercusión de la carta de Hebe de Bonafini al Presidente Fernández. “Taty” Almeida, integrante reconocida de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, calificó el escrito como «injusta y lamentable», agregando que fue “una falta de respeto y de una ignorancia total». Quien se sumó a las críticas fue otra referente de Derechos Humanos, disidente a la titular de Madres de Plaza de Mayo, nada más y nada menos que Estela de Carlotto, la presidente de Abuelas de Plaza de Mayo. En una entrevista radial en el medio militante El Destape, objetó que “no podemos hacer una carta al voleo y después querer borrarlo con el codo”. Y coincidió con Almeida en que “no hay que poner piedras en el camino”. De Bonafini, redobló la apuesta. Destacó la respuesta afectiva y respetuosa del presidente, aunque continuó en su postura de no aceptar el dialogo propuesto por Fernández con los empresarios.

Por si algo faltaba y para no ser menos en esta historia, apareció Julio De Vido y Juan Grabois lo subió al ring de Twitter. «Saludo y coincido absolutamente con la nota de las Madres de Plaza de Mayo. No se puede tapar lo evidente en nombre de la relación de fuerzas», compartió el ex Ministro de Planificación Federal de la gestión de Cristina Fernández. Es realmente incomprensible que una persona como De Vido, vinculado a causas escandalosas de corrupción en nuestro país, tenga el cinismo de seguir actuando como si nada de eso hubiese pasado. Recordemos que Julio De Vido fue condenado en primera instancia a 5 años y 8 meses de prisión e inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos por el Tribunal Oral Federal 4, en el juicio por la Tragedia de Once. El delito evidenciado fue por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública. Grabois se lo recordó, respondiendo al tweet del ex ministro: «No sé cómo te da la cara. Con varios de esa foto te juntabas a hacer negocios. Por tipos como vos, Macri llegó a Presidente». De Vido no se quedó callado y lo cruzó: «no sé cómo te da la cara a vos, contá los negocios que hacías con la Stanley para cagar a la gente. A mi Macri me metió preso y a vos te garpaba cagador». A lo que el líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) alegó: «Mentís. A mi Macri me metió preso por defender vendedores ambulantes. Vos le viniste como anillo al dedo a los gorilas con tu mugre para justificar sus tropelías. En vez de delirar con heroísmos imaginarios y llorar de víctima, deberías pedir perdón a la sociedad». Esta competencia por sacar los muertos del placard de uno y otro estuvo en sintonía con las grietas que se presentaron los últimos días dentro del universo político del Frente de Todos.

No fue solo el acto del 9 de julio un indicador de los pequeños terremotos que hay dentro del Frente de Todos. Venezuela y Vicentín son dos temas sensibles que generaron suspicacias entre los dialoguistas, encolumnados en la figura del Presidente, y los ortodoxos, vinculados a la vicepresidenta. El 12 de julio, la ex jefa de Estado tuvo otra arremetida sutil contra el campo, en concordancia con la expropiación de Vicentín, un proyecto que surgió de Anabel Fernández Sagasti, Senadora Nacional y persona de confianza de Cristina Fernández. Los ataques a los silobolsas y las cosechas han generado gran preocupación en el gobierno y principalmente en la cartera de Seguridad, comandada por Sabrina Frederic. Incluso, el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, presentó un proyecto de ley para combatir y castigar el vandalismo rural. Esta situación, a Cristina Kirchner no parece importarle demasiado. También en twitter, su terreno predilecto de acción pública, compartió un chiste bastante desacertado sobre los ataques a los silobolsas, en el cual el usuario @Saul4914 publicó una foto de un animal con los ojos tapados como si fuese un testigo protegido, acompañada del texto «La primera mulita arrepentida se confiesa: ‘Cristina me dijo que rompiera los silobolsas o me hacía escabeche'». Cristina ponderó esta polémica ocurrencia asegurando que «Me encanta el humor, y cuando es inteligente… más». Aunque tiene el derecho de disfrutar del humor inteligente como cualquier ciudadano común, su rol de Vicepresidente y su pertenencia a un espacio político que está tratando de combatir estos delitos hacen que este tipo de apariciones públicas de la ex mandataria sean incomprensibles. Posiblemente, tengan que ver con su fuerte personalidad. Incluso, poniéndolo en términos genuinos, por compartir un chiste sobre las causas que pesan sobre ella pone en riesgo la credibilidad de unidad que tanto intentan mostrar desde el propio Frente de Todos. ¿En dónde quedó aquella alusión a dejar de lado las ambiciones y vanidades políticas al presentar la fórmula presidencial en 2019? ¿Por qué Cristina hace estas intervenciones públicas que le juegan en contra al gobierno? El Presidente Fernández ya ha mostrado un distanciamiento respecto al tema Vicentín y su expropiación, al ver el efecto contrario que ha generado en la población este anuncio. Destacó que no ha tenido una propuesta alternativa al día de hoy, pero, asimismo, dejó en claro que ya no ve con tan buenos ojos el proyecto de Fernández Sagasti.

Venezuela es otro punto crítico en el índice temático de la discusión interna del Frente de Todos. El miércoles 15 de julio, el embajador argentino ante los organismos internacionales en Ginebra, Federico Villegas, fue categórico al afirmar que «ante la grave crisis política, económica y humanitaria que padece Venezuela, nos hacemos eco del informe de la Alta Comisionada (Michelle Bachelet) para buscar una negociación política inclusiva basada en los derechos humanos y en la restitución de los derechos políticos», pidiendo en nombre del gobierno argentino «elecciones inclusivas, transparentes y creíbles». Posteriormente, en el programa radial de Víctor Hugo Morales y Cinthia García, el Presidente aclaró que mantiene su postura respecto a la no intervención en Venezuela, resolviendo la crisis actual de manera pacífica. Sin embargo, el periodista uruguayo desafió a Fernández indicando su disgusto por la posición argentina mostrada en la reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Lo de Morales fue efectivamente un comentario ideológico, ya que mencionó la “alegría del PRO” y de Estados Unidos por el informe de Bachelet. Pero, en cierta medida, fue desafiante al involucrar implícitamente al gobierno de Fernández en la postura del Grupo de Lima que condena al régimen de Maduro. Cristina Fernández de Kirchner ha sido una aliada férrea de Nicolás Maduro y su revolución bolivariana. Volviendo a mencionar a Sergio Massa, figura importante e integrante del sector más moderado del Frente de Todos, ya había aclarado en la señal de noticias A24 que «sin dudas en Venezuela hay una dictadura». ¿Es posible la convivencia de dos posturas diametralmente opuestas sobre Venezuela dentro del Frente de Todos?

Muchas veces, las grandes coaliciones involucran insoslayables discrepancias que, a la corta o a la larga, salen a la luz. Si estas uniones no están orientadas a objetivos colectivos claros y proyectos políticos concebidos desde el trabajo mancomunado, terminan en experiencias traumáticas como lo fue la Alianza, la cual se erigió para acabar con el poder de Carlos Menem, generado una alternativa cortoplacista y endeble que derivó en la crisis del 2001. El Frente de Todos debería aprender de este hecho histórico y preguntarse si realmente sentó las bases de una coalición con un proyecto en común o con el objetivo principal de acabar con Mauricio Macri. También, debería reflexionar si aprendió de los errores de sus 12 años anteriores de gestión. Sería inocente creer que los graves problemas económicos que afronta Argentina son responsabilidad exclusiva de los cuatro años del gobierno de Cambiemos.

Cuando Cristina Fernández anunció la fórmula con Alberto Fernández, aseveró que ”gobernar no es sólo firmar decretos o dar discursos”, justamente una de las críticas más visibles que actualmente se le hacen al manejo de la pandemia por parte del gobierno nacional. Pero, lo que queda resonando de ese anuncio, es que Cristina aclaró que “no se trata de volver al pasado ni de repetir lo que hicimos del 2003 al 2015” y le pide a sus “compañeros y compañeras” que estrechen filas “acompañando esta fórmula militando y trabajando con alegría y esperanza, porque el triunfo depende de nosotros mismos y de lo que cada uno de nosotros vaya aportando”. Las palabras no siempre condicen con los hechos y este pedido de unidad de la vicepresidenta contrasta, más de lo que debería, con las fuertes aspiraciones individuales de los que integran los principales estamentos del Frente de Todos.

El Presidente deberá decidir si su liderazgo continuará permitiendo manifestaciones internas combativas o elegirá el camino de la concordancia de ideas, que aspiren al bien común y a una salida efectiva de esta crisis que nos golpea a todos. Si la unión hace la fuerza, que la fuerza política gobernante asegure que las vanidades y ambiciones individuales de sus dirigentes no presentan ningún peligro para la unidad de gobierno. Todavía el Presidente está a tiempo. La historia nos ha aleccionado: cuando las internas en el Poder Ejecutivo son insalvables, los que en verdad pagan los platos rotos somos todos los argentinos.

Tu empresa, ¿Cerdo o gallina?

La columna de Lorena Lastagaray sobre Responsabilidad Social Empresarial.

Por: Lorena Lastagaray – Facebook Lolo Labazka

Es cierto que en Mar del Plata existen gran cantidad de empresas y muchas tienen políticas de
Responsabilidad Social, pero mas cierto es que hay muchas otras que aún NO y si la tienen, no la
difunden por varios motivos.

El más común, es que sus programas de RSE, ni siquiera son programas porque solo entran en la categoría de acciones aisladas que no se comprometen con la realidad de la ciudad, serían acciones Greenwashing, por usar un neologismo para aquellas actividades superficiales que a primera vista son sustentables pero que en realidad no cumplen
con tales expectativas.

Considerando un 16% de desempleo en la ciudad y un 40,2 % de asalariados no registrados (datos de www.mardelplataentretodos.org ), lo grave ya no pasa por la tasa de desempleo sino por la falta de responsabilidad de aquellas empresas que aún tienen a sus empleados bajo un régimen informal.

Cierto es también que el dato de desempleo es una cuestión alarmante en Mar del Plata, pero nos ocupa hoy saber porqué tantas empresas aún tienen la modalidad de no cumplir las reglas cuando muchas de ellas figuran en público haciendo alguna acción relacionada con la RSE.

Leyendo algunos artículos de diferentes partes del mundo, encontré la respuesta en una fábula por cierto muy actual y que quiero compartir con ustedes.

Un día estaban en un bar, un Cerdo y una gallina charlando de todo como hacen los amigos entre
copas.

La gallina de pronto le dice al cerdo: Amigo!!! ¿Qué te parece si montamos una empresa?
Genial Gallina, respondió el Cerdo. ¿Y cómo se llamaría?, a lo que la Gallina le dijo: HUEVOS
FRITOS CON JAMÓN!!!

El Cerdo le respondió: De ninguna manera Gallina, porque mientras yo me comprometo con toda
la carne al asador tu solo pones algo que luego puedes reponer.»

Y eso es lo que pasa con unas y otras empresas aquí…mientras unas eligen políticas genuinas de RSE, otras solo comprometen parte de sus actividades sin considerar si esas acciones son realmente beneficiosas para la sociedad o solo son un maquillaje para estar dentro de la movida sustentable que parece estar de moda.

Por eso la pregunta de todas las semanas hoy se basa en la fábula. ¿Tu EMPRESA es CERDO o GALLINA?

Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

La fecha tiene su origen el 28 de Mayo 1987, en el V Encuentro Internacional Mujeres y Salud realizado en Costa Rica donde se sentaron las bases para reafirmar el acceso de las mujeres a la salud como un derecho, comenzando con el lanzamiento de la Campaña para la Prevención de la Morbilidad y Mortalidad Materna.


Por: Cristina Coria- concejal UCR

La fecha tiene su origen el 28 de Mayo 1987, en el V Encuentro Internacional Mujeres y Salud realizado en Costa Rica donde se sentaron las bases para reafirmar el acceso de las mujeres a la salud como un derecho, comenzando con el lanzamiento de la Campaña para la Prevención de la Morbilidad y Mortalidad Materna.

El derecho de las mujeres a gozar de salud integral a lo largo de toda su vida, es un derecho humano universal consagrado y que son los Estados quienes tienen la obligación ineludible de garantizarlos y promoverlos a través de legislación y políticas públicas adecuadas.

La salud integral, por su parte, dista mucho de ser un hecho meramente biológico, sino que responde a factores biopsicosociales, y depende del lugar que las mujeres ocupan en la sociedad, de su capacidad de acceder a los recursos materiales y simbólicos para vivir una vida digna, con igualdad de oportunidades, exenta de violencias. Una vida en la cual la sexualidad y la reproducción se ejerzan desde la autonomía y la libertad.

Hoy esto no ocurre para millones de mujeres. Para muchas, el cruce de discriminaciones, violencias y exclusiones las aleja cada día del goce de los derechos humanos consagrados, en especial, del derecho a la salud integral y los derechos sexuales y reproductivos.

En los últimos años en nuestro país se vienen realizando distintas acciones en favor del derecho a la salud de las mujeres, pudiendo destacar entre la importante normativa, las leyes de Salud Sexual y reproductiva y de Protección Integral a las Mujeres.

Aún en tiempos de pandemia y de nuevas normalidades en lo vinculado a posibilidad de encuentros, es de vital importancia continuar trabajando para mantener en la agenda pública, el objetivo de la plenitud de los derechos de las mujeres en todos sus aspectos.

Por ello propusimos realizar una Jornada de Trabajo a fin de debatir y analizar el tema, enfatizando en la salud integral de las mujeres, tomando en cuenta la definición holística e inclusiva de la Organización Mundial de la Salud que en tanto señala: “El derecho a la salud implica gozar del más óptimo estado de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad o malestar”.

El pánico social y la pandemia

La psicoanalista Andrea Cecchi nos propone reflexionar sobre la situación social desatada por la aparición del coronavirus.

En este artículo, la psicoanalista Andrea Cecchi nos propone reflexionar sobre la situación social desatada por la aparición del coronavirus. Analiza la ansiedad y los mecanismos que la fomentan, además de considerar la situación real y nuestra realidad psíquica para hacerle frente a la situación internacional.

Cuando nos toca vivir, como ciudadanos, un hecho de la magnitud de una pandemia, corremos el riesgo de entrar en pánico social debido a la desinformación o a la sobre información brindada por el periodismo masivo, y ahora más que nunca por audios o videos de gente desconocida que alarma inexplicablemente o difunde información errónea. Por este y muchos otros motivos, es necesario poner un manto de cordura y conciencia colectiva para evitar dicho pánico social.

El instinto de supervivencia es inherente a todo ser vivo que habita en la naturaleza, del reino animal e incluso del vegetal. De maneras más activas, otras más pasivas, los seres humanos tenemos la pulsión de vida a flor de piel: simplemente luchamos por vivir. Los mecanismos de supervivencia se ponen en acción cuando existen motivos (reales o imaginarios) que hacen peligrar nuestra propia existencia. El virus COVID-19 (perteneciente a la familia de los coronavirus) es real, pero no toda la información que circula mediáticamente. Son las noticias apocalípticas las que generan el pánico social que provoca situaciones como el vaciamiento en los supermercados, genera escasez de recursos sanitarios como barbijos, guantes, alcohol, etc., genera odio, discriminación y más. El pánico tiende más al “sálvese quien pueda” que a una conciencia de solidaridad social.

El miedo es una respuesta racional a una amenaza real, el pánico es la respuesta irracional ante la misma realidad, se caracteriza por el desborde y la excesiva angustia que no nos permite plantearnos racionalmente la situación para cuidarnos y estar atentos. El pánico nos hace actuar de forma inadaptada, discriminamos a los enfermos; el Otro semejante, lejos de ser nuestro aliado, se transforma en nuestro enemigo y tendemos a un individualismo exagerado que nos aleja cada vez más de nuestros núcleos de contención social y familiar. La soledad se acrecienta con esta actitud alarmante e individualista. Se exacerban las fantasías mortuorias, la sensación del “fin” se transforma en una certeza, la duda comienza a desaparecer y el apocalipsis se convierte en un hecho que no demorará en llegar.

¿Por qué sucede este fenómeno? Por la sobrecarga de información falsa y/o exagerada. No es casual. El miedo se ha instalado como un objeto de consumo, como una manera de control social que atenta contra la solidaridad y la responsabilidad social, a su vez que propicia una creencia “ciega” en quienes se venden como dueños de la verdad, es decir, creemos mucho más en un audio de algún desconocido o un video de algún supuesto médico o en los medios de comunicación masivos que en las verdaderas fuentes especializadas.

Este fenómeno se viene gestando y haciendo más evidente en la última década, la desestimación del saber y la ciencia, la aparición de saberes y tratamientos mágicos que traerían curaciones milagrosas comenzaron a tener más importancia dado que obedecen a los tiempos del consumo, “mientras más rápido mejor así tendremos más tiempo para dedicarlo a lo que realmente nos divierte”.

La sobre valorización del confort junto a la tendencia a evadir la frustración diaria nos encamina cada vez más a buscar referentes que “ostenten” la verdad más rápida, más vendible. De este fenómeno es víctima la población, y se nutren los oportunistas. La ignorancia acrecienta el pánico y multiplica las creencias en antídotos milagrosos (ahí lo tenemos como modelo al pastor Giménez).

Por medio de la manipulación mediática se logra generar cierta inestabilidad sobre el presente y aumentar la incertidumbre sobre el futuro, con lo cual solo estaremos a salvo si seguimos minuto a minuto la información que ellos nos brindan para saber si vamos a salvarnos o no del contagio y la muerte. La verdad es que no podemos anticipar el futuro, pero los mecanismos que generan temor a través de la manipulación social transmiten esta ilusión. Se utiliza el miedo para instalar el caos, ¿para qué?, hay multiplicidad de factores: rating, mayores ingresos económicos de algunos sectores, manipulación de las masas, antinomias políticas, ganancias individuales, etc. Las crisis mundiales son grandes oportunidades para algunos pocos. Se me ocurren dos refranes apropiados que definen este caos: “A río revuelto ganancia de pescadores”, y “El fin justifica los medios”.

De nada sirven las noticias amarillistas sobre la cantidad de muertes en cada país, dado que la cifra es desproporcionada a la misma cifra en porcentajes comparativos. Si tuviéramos las estadísticas de la mortandad de cada enfermedad veríamos que la diabetes y las enfermedades cardiovasculares superan este valor a nivel mundial, y sin embargo no se divulgan para poder continuar con el statu quo.

La opinión pública termina generando una desconexión con la realidad, produce desconfianza, construye enemigos y nos pone en conflicto con nuestro semejante. Se buscan culpables. Aparece el odio, el miedo y la alarma social.

Claramente terminamos buscando las noticias que apoyan estas creencias volviéndonos más ansiosos, paranoicos y más preocupados que antes, generando malestar psíquico y físico. Las consecuencias de este bucle catastrofista y retroalimentado se observa en el comportamiento familiar: angustia de los más pequeños, ansiedad generalizada en los adultos y temor excesivo en la tercera edad. La mente se acelera y los pensamientos inútiles y estériles son masivos y difíciles de detener.

Afrontar esta situación no requiere de esfuerzos heroicos de solidaridad, sino de respetar las decisiones tomadas por las autoridades competentes en la materia. Decisiones que apuntan a minimizar el daño colectivo. Fernando Savater en su libro Ética para Amador, expone una ética pragmática, sin apelar a sentimientos altruistas, principios morales basados en una fe religiosa ni a concepciones filosóficas profundas; nos cuenta de qué manera actuar para que el resultado de nuestros actos reporte un beneficio individual y colectivo.

La situación está instalada, la cuarentena (llámese 15 días) está declarada y hay que cumplirla. Una de las recomendaciones más saludables es no estar pendiente de la información chimentera y de opinión masiva. Alejarnos de ello nos permitirá no estresarnos y disfrutar de alguna manera esa calma hogareña de estar todos juntos o de estar conectados con nuestros seres queridos. Tengamos dos o tres fuentes fidedignas de información como referentes, que sea clara y diaria para que despejen nuestras dudas. Utilicemos la tecnología a fines didácticos, comunicacionales y educativos.

Recomendamos dos links de referencia para obtener información clara y fidedigna:
Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es
Ministerios de Salud Argentina: https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19