Notoria caída de la conflictividad social en Mar del Plata producto del aislamiento

El Observatorio de Conflictividad de la UNMdP publicó un informe sobre los primeros guarismos de la conflictividad en Mar del Plata durante las primeras 20 semanas de 2020.

El Observatorio de Conflictividad de la UNMdP publicó un informe sobre los primeros guarismos de la conflictividad en Mar del Plata durante las primeras 20 semanas de 2020.

El Observatorio de Conflictividad nació en el marco del SISMOS (Seminario de Investigación Sobre el Movimiento de la Sociedad). Su objetivo es confeccionar una base de datos sobre la protesta en Mar del Plata, reconstruyendo tanto datos actuales como una serie histórica. Desde 2012 elaboraron informes que permiten conocer en profundidad las características de la conflictividad social en Mar del Plata, uno de los principales focos conflictivos del país.

El Dr. Agustín Nieto (CONICET-UNMdP), coordinador del observatorio destaca que a diferencia de otros años, hoy toca hacer la presentación del primer informe de 2020 en un contexto completamente inesperado. La pandemia, provocada por la expansión del COVID-19, llevó a los gobiernos a tomar medidas de aislamiento físico. La necesidad sanitaria del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) tiene consecuencias materiales y sociales que aún cuesta dimensionar. La esperada “nueva normalidad” como escenario post-pandemia se sabe incierta pero consciente de su herencia. El nuevo escenario estará signado por mayor desigualdad y pobreza. Las luchas y protestas populares se ven menguadas por el ASPO. Esto significa que la barrera de contención popular a las ansias de maximización de la tasa de ganancia del capital es mucho más débil.

Nieto señaló que en Mar del Plata, los primeros guarismos de la conflictividad durante las primeras 20 semanas de 2020 indican que la ciudad no es la excepción. Hay una caída abrupta de los índices de conflictividad a partir de las medidas gubernamentales. La situación de trabajadoras y trabajadores de comercio, hotelería, educación, indumentaria, muestran el impacto negativo que el ASPO tiene en las condiciones de vida y trabajo. El aislamiento es necesario, pero su aplicación no es acompañada suficiente y eficazmente por medidas que amortigüen las obvias consecuencias que dicha medida acarrea para las clases populares.

El impacto de la suspensión de las clases presenciales junto a la posterior instauración del ASPO en la dinámica conflictual de la ciudad es directo. Sin embargo, las últimas semanas evidencian un leve ascenso de los índices de conflictividad como consecuencia de las reacciones a la acumulación de suspensiones, despidos y atrasos salariales en muchas actividades.

A la caída de los índices de conflictividad le corresponde un aumento en las menciones del tópico “COVID-19” en la prensa local. Desde el anuncio de las primeras medidas gubernamentales el tópico COVID 19 se torna excluyente en la agenda periodística local. Esta preeminencia va acompañada de una disminución de notas referidas a conflictos.

Como ya adelantamos, “esto se debe a que los conflictos decrecen en el contexto de aislamiento físico, al menos durante estas primeras semanas de vigencia. Luego de su pico previo a las medidas gubernamentales, los movimientos huelguísticos desaparecen para reemerger en las últimas semanas. Para ese entonces, ya modulados por las consecuencias del ASPO”.

Sin embargo, el resurgir huelguístico está muy por debajo de los índices pre-ASPO. Algo similar ocurre con otras formas de protesta. Aunque con temporalidades divergentes, el auge de las distintas formas de protesta está ubicado en el período pre-ASPO.

Los ataques, los cortes de calles y rutas, los bloqueos y las ocupaciones tienen su momento más álgido durante la tercera semana del año. Como ya dijimos, las huelgas despuntan durante la décima semana. Las manifestaciones callejeras tienen su pico la misma semana que las huelgas, al igual que otras formas de protesta. Las reuniones y asambleas tienen su punto de mayor frecuencia durante entre las semanas sexta y séptima. Asimismo, cada una de estas formas de protesta presentan discontinuidad temporal, con mayor peso a partir de la decimoprimera semana. La excepción son las acciones comunicacionales. Esto es coherente con las vigentes condiciones de aislamiento. De hecho, su período de mayor actividad se da a partir de la vigencia de las medidas gubernamentales. Si bien, este formato de acción es frecuentemente el más extendido, su peso relativo varía a partir del ASPO, pues se torna un recurso estratégico para quienes quieren emprender una protesta en las condiciones actuales.

El reciente despegue de los contagios puede afectar nuevamente la dinámica conflictual en la ciudad y el país. Pero eso ya es parte de otro informe.

Nota completa en: https://observatoriodeconflictividad.org/conflictividad-social-en-contextos-de-aislamiento/

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