Mestre: “Vivir la unidad en la diversidad es la gran deuda que tenemos como argentinos”

El nuevo obispo de Mar del Plata se comprometió a ser «padre, hermano y amigo». Su ordenación episcopal será el sábado 26 de agosto, a las 16, en la catedral.

El presbítero licenciado Gabriel Antonio Mestre expresó su “enorme alegría” por haber sido nombrado obispo de Mar del Plata por el papa Francisco y manifestó que siente “una inmensa responsabilidad” por tener que pastorear en nombre de Cristo a la Iglesia de Mar del Plata.

“Por sobre todas las cosas –dijo el obispo electo de Mar del Plata- le doy gracias a Dios que me llamó a servirlo como padre y pastor”. El marplatense de 48 años, actualmente vicario general de la diócesis de Mar del Plata y párroco de la catedral de los santos Pedro y Cecilia, agradeció también “el tiempo compartido en diversas tareas y servicios” en la diócesis.

“Me comprometo firmemente, con la ayuda y la gracia de Dios, poder ser para todos ustedes, queridos hermanos de la diócesis de Mar del Plata, padre, hermano y amigo, como nos recuerda el Concilio Vaticano II que tiene que ser el obispo”, aseveró monseñor Mestre.

“Que a lo largo y a lo ancho de toda nuestra diócesis, en sus nueve partidos, desde la costa hasta las sierras, pasando por el campo, las ciudades, las barreadas, cada uno de los pueblos, pueda ser imagen del Buen Pastor para todos y para cada uno de ustedes: Padre, hermano y amigo de los queridos fieles de la Iglesia de Mar del Plata”, concluyó su primer mensaje como obispo electo de Mar del Plata.

Monseñor Mestre transmitió su sorpresa de que el Papa eligiera “un hijo de Mar del Plata para que sea pastor y obispo de la Iglesia de Mar del Plata”. “Cuando me llamaron de la Nunciatura Apostólica me imaginé que podrían pedirme ser obispo, pero no me imaginaba que sería de la diócesis de Mar del Plata”, comentó en una conferencia de prensa esta mañana.

Al ser consultado por “el eje de su episcopado”, el marplatense explicó que “el obispo es sucesor de los apóstoles y tiene como función anunciar a Jesucristo”. “Este va a ser mi eje”, aseguró y afirmó que trabajará “en continuidad de lo que se viene haciendo en la diócesis de Mar del Plata desde hace muchos años”.

Y continuó: “Es una fe comprometida con la realidad de la droga -como flagelo que toca nuestras vidas y familias- la realidad de la exclusión, de la violencia de género, de la falta de sentido de vida, la pobreza, la falta de trabajo y tantas otras situaciones que aquejan a nuestros hermanos”.

“En estas realidades, la Iglesia está presente, no como un partido político más. Para nosotros es un tema de fe y desde ahí hacemos nuestro aporte, para lograr palear estas situaciones difíciles que viven las familias y para colaborar con una cultura del diálogo y del encuentro”, puntualizó.

Vivir la unidad en la diversidad es la gran deuda que tenemos como argentinos y como marplatenses”, declaró. “La Iglesia de Mar del Plata -con su obispo a la cabeza- quiere colaborar con esta cultura del encuentro. La Iglesia tiene que ser un ámbito para vivir la unidad y la diversidad”, subrayó.

Ordenación episcopal de monseñor Gabriel Mestre 
Su ordenación episcopal y toma de posesión de la diócesis de Mar del Plata se celebrará el sábado 26 de agosto, a las 16, en la catedral. El obispo emérito de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, quien fue nombrado administrador diocesano hasta la toma de posesión del nuevo obispo, será despedido con una misa que se celebrará el sábado 19 de agosto, a las 16, en la catedral.

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