Horas convulsionadas en todos los frentes

El comienzo de la prospección de langostino pende de un hilo debido al mal tiempo. Pero en tierra no hay calma. Los gremios piden lo imposible, vacunas, y mientras algunos levantan el paro otros los extienden para sumar certezas en el respeto a los protocolos.

Horas convulsionadas en todos los frentes

Por: Roberto Garrone

Tripulaciones contagiadas de covid que no dejan desembarcar en Comodoro y debe intervenir hasta el Ministro del Interior para lograr que los dejen alojarse en un albergue que no es apto ni para personas sanas.

Gremios marítimos y fluviales que conforman un bloque y aprovechan la antesala de la prospección de langostino en aguas nacionales, el preámbulo del partido más importante del año que juega la industria pesquera, para reclamar prioridad para recibir un bien escaso, que llega en cuenta gotas y que exclusivamente administra el estado: las vacunas contra el covid.

Armadores que no cumplen con los protocolos como los hermanos Di Bona, armadores del fresquero de altura “Porto Belo I”. El barco llegó el viernes de la semana pasada y a las pocas horas tenía tres tripulantes positivos. No fue suficiente para que la empresa mande a pescar a dos marineros que debían cumplir el aislamiento por contacto estrecho a la siguiente marea. Hasta el miércoles nadie tenía síntomas. Volvió hace 48 horas con todos los trabajadores contagiados.

Y como si faltaran condimentos en estos días, entró en escena este ciclón Extra tropical que comenzó a desplegarse con fuertes vientos en el litoral marítimo y pronostica alojarse por varios días en la zona donde un grupo de barcos tiene que evaluar la existencia y grado de concentración del langostino en la zona de veda permanente de meluza para, en función de los resultados, habilitarla o no al resto de la flota.

Y me olvidaba… el miércoles arrancaría otro paro de 48 horas del mismo bloque marítimo y fluvial ante la falta de respuestas que mostraron las autoridades del Ministerio de Salud para con el pedido de vacunas.

Es en potencial porque en estas horas algunos gremios como el SICONARA decidieron extender el paro de la semana pasada, el SOMU avisó que la medida era inconducente porque lo que pedían no estaba (las vacunas) y la Asociación de Capitanes que siempre es un mundo paralelo dominado por Jorge Frías.

El Secretario General primero fue uno de lo que avaló el paro. Luego en un mensaje por whatsapp pidió que votaran por seguir o no con la extensión que ya planteaban los oficiales de máquinas. Más tarde los dejó a su libre elección, y a la mañana del sábado ya lo había levantado, luego de regalar elogios a autoridades y cámaras empresarias. No, del papel criminal de José Alejandro Dirrolo, su par, Frías mantiene el silencio stampa.

Lo único nuevo que hubo en ese tiempo fue la promesa arrancada a tirones a la ministra Vizotti sobre que en 40 días podrían comenzar a vacunar a los trabajadores marítimos. Para un gobierno que prometió 20 millones de vacunas en enero y no llegamos a los 15 millones en mayo, 40 días es ciencia ficción.

Pero los gremios sabían que no tenían muchas más opciones que comprar promesas oficiales. Más allá del logro de “visibilizar el problema” como han dicho desde el SOMU, nunca tuvieron muchas cartas en el mazo.

No hay vacunas más que para los de la franja etaria correspondiente y los camioneros de Hugo Moyano, esos sí son estratégicos; sobre todo para la tranquilidad de Alberto. Nadie está en condiciones de perderse la temporada de langostino por reclamar algo que hoy no existe. En 40 días la zafra estará a pleno.

En el SICONARA se mantenían firmes en las últimas horas. Quieren un acta firmada por Liberman, el subsecretario de Pesca, en la que se comprometa a gestionar las vacunas de manera prioritaria para el personal en riesgo que tiene cada sindicato y trabajar en los protocolos para que los embarcados del potero Mishima Marú 8 sean los último maltratados.

Hasta ayer esa firma no estaba aunque en la Subsecretaría reconocían que trabajaban en ese documento. Quizás no sea urgente su rúbrica porque la naturaleza parece dejar todo en stand by durante un par de días.

En Pesca deciden por estas horas suspender la prospección por el mal tiempo. La flota fresquera que participa no podrí hacerlo porque ni siquiera podrían salir los barcos de los puertos. Los congeladores, sobre todo los más grandes, no tendrían problemas, pero la duda florece en los resultados que puede generar el relevamiento.

En estas condiciones el recurso esta todo mezclado y si es que aparece, dado la merma en la cantidad de barcos participantes, el pulso obtenido no sería el más fidedigno posible. Desde la flota fresquera ya se han comunicado con autoridades y el propio INIDEP para mostrarles el pronóstico extendido y la inconveniencia de mantener la apertura para pasado mañana.

Entre las empresas con barcos tangoneros congeladores tienen otras urgencias. Aplazar los plazos implica extender el aislamiento de las tripulaciones, lo que significa extender la amenaza que se rompa la burbuja y luego sufrir contagios masivos a bordo. Algunos preferían subirlos y tenerlos en rada para cuando se habilite la pesca.

En el INIDEP siempre han sido claros al respecto. O participan todos o ninguno. No sirve tener menos barcos haciendo la prospección porque incide en la calidad de los resultados. Al cierre de esta columna no había una decisión oficial tomada al respecto, pero es cuestión de horas.

El inicio de la prospección será aplazado. El mal tiempo termina siendo un aporte para ganarlo. Para que todos tomen conciencia y se enfoquen en lo único que queda por hacer ante la falta de vacunas. Responsabilidad individual y empresarial para que la rueda pueda seguir girando.

Creo que casos como el de Dirrolo en el Xin Shi Ji 89 y el Porto Belo I son excepciones en la pesca. Los hisopados previos siguen sin ser obligatorios pero aún con ellos se transforman en una herramienta inútil si no se respeta el aislamiento ni el distanciamiento, si se comparten mates, botellas o no se utilizan barbijos. Si se camina por la calle para conseguir un taxi que los lleve al puerto para subirse al barco.

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