Francisco Senno, milita desde muy joven y –cosa extraña en la política de hoy- siempre en el mismo espacio: el Humanismo

Lo nuestro es una forma de ver y sentir el mundo, no se agota en la política, tiene que ver con la coherencia, explica Senno.

Por Carmen Fernandez.

El Humanismo trasciende el partido. En verdad, es un estilo de vida, el partido es sólo una de las formas de llevar a la práctica cotidiana nuestro pensar y sentir. Tal vez por ello, uno encontró esto y sigue en este lugar. Lo nuestro es una forma de ver y sentir el mundo, no se agota en la política, tiene que ver con la coherencia, explica Senno

Además del partido, ¿cómo actúa el Humanismo?

A través de otras organizaciones como ser La Comunidad para el Desarrollo humano, Convergencia de la Culturas, Mundo sin Guerras, etc. Cada uno se expresa desde la vocación o desde una necesidad interna, no está determinado como se “debe” actuar. Hay formas más institucionales y otras no tanto. Lo central es que uno considera que es lo válido y actuar en base a ello; y eso no es universal para todas las personas. Por lo tanto, uno se expresa como puede y como quiere.

¿Humana Ciudad es una de esas organizaciones?

No sé si formalmente encuadraría dentro del Humanismo, pero sí está impulsado por humanistas, entonces tiene ese toque. Humana es un grupo de amigos que intentamos hacer un aporte para transformar la realidad. Y en la medida de nuestras posibilidades, trabajamos para una sociedad sin violencia. Pero somos conscientes que eso no se va a lograr juntando zapatillas o comida. No nos interesan los parches. Tenemos que lograr que no hagan falta comedores y merenderos, que todos tengan acceso a una calidad de vida digna. Y más allá de que colaboramos con varios espacios, no hacemos ni nos interesa la caridad ni el asistencialismo. Cuando nos piden y podemos, ayudamos. Pero lo nuestro va más allá. Queremos transformar de raíz una política pública que no atiende las necesidades más básicas de nuestra gente. Si eso no cambia, aunque pongan 100 comedores más, no es solución. Es una ingenuidad o una manipulación por parte de algunos…

¿Manipulación política?

Claro!! Sabemos de casos que nos dicen que si no hacen determinadas cosas, no les dan mercadería. Pero esto no es de ahora. No seamos hipócritas. Y no sólo en lo político.  Muchos utilizan para un beneficio propio esta cuestión de “te doy algo, a cambio de…”. Repito: no es de ahora. En todo caso, la novedad es que todo esto ahora está potenciado por las redes sociales.

¿Y cómo cortar esa relación?

-Cuando das sin la intención de que el otro te siga necesitando, sino es manipulación. Cuando querés a las personas verdaderamente, les das herramientas para que puedan defenderse y proyectarse. En los últimos años se habló de “empoderamiento”. Bueno, sería eso, pero sincero. Y no es de un día para el otro, como vimos, ya que después te llega este gobierno nefasto y en dos meses te voltea un trabajo de años. Y no es casual.  Tal vez no se trabajó con el corazón en la mano. Tal vez la prioridad fue otra. Y si a eso le agregas que no hay autocrítica, el panorama no es alentador. Pero si das trabajo genuino, si agrandás la cobertura de salud y educación, si trabajas con una cultura para la no violencia, si abrís la participación y la decisión, eso iría en la dirección de un real empoderamiento. Pero el peligro es que después, ese que te necesitaba para que le consigas algo, no lo tenés más. Bueno, ahí está la diferencia entre los proyectos personales, aunque parezcan muy bondadosos, y los proyectos que construyen lo nuevo, en base a nuevos valores.

¿Cómo percibís la realidad de nuestra ciudad?

La verdad, hay que hacer un esfuerzo por ser optimista. Venimos de una gestión que critiqué muchísimo, pero esta es infinitamente peor. La insensibilidad y la impericia de este ejecutivo es notable. Te podés encontrar con casos aislados de funcionarios que les gustaría hacer más, pero miramos las políticas públicas, no las personas. Tal cual lo dijimos en la jornada que organizamos en relación al Trabajo infantil: podemos agradecer el trabajo de algún funcionario, pero no hay políticas públicas. Te arman un programa o tercerizan algo con unas ONG, pero no hay una construcción, una planificación donde vos digas: de acá a 10 o 20 años solucionamos tal cosa.

¿Cómo te ves de candidato?

No me veo, aunque sinceramente, me gustaría. Creo que hay una necesidad de levantar las banderas del humanismo, que se haga oír.

Pero hoy el tema va por Humana  Ciudad, y allí trabajamos personas de diversas posturas políticas y creencias. Y la verdad es que, en el poco tiempo y en las condiciones que comenzamos, hemos realizado muchas cosas. Y hay mucho más para hacer. Es un grupo que aún no explotó todo el potencial. Creo que el 2019 será nuestro año.

 

Que ideas están trabajando?

Tenemos un proyecto en relación a la formación de cuidadores de niños que ya lo estamos trabajando con un concejal. Otro en relación al manejo de medicamentos que ya no se utilizan. Hemos comenzado un documental que estimamos nos llevará un año. Estamos armando una propuesta desde lo artístico y lo cultural y varias cosas más. En lo personal, estoy empecinado con lograr que en Mar del Plata y Batan exista una política destinada a prevenir y erradicar el trabajo infantil. Es increíble que no haya nada en ese sentido, y si bien la jornada que hicimos en el concejo deliberante no fue muy exitosa para lo que pretendíamos, creo que en breve vamos tener novedades auspiciosas.

Se los vio muy activos en estas vacaciones de invierno…

-Sí, totalmente. Tenemos que agradecer a un montón de personas que colaboraron desde su lugar para que los pibes de los barrios puedan salir a algunas actividades, que de otra forma les sería imposible. Y ya estamos planeando de acá a fin de año y también algunas cosas para el 2019. Cada persona que se suma, viene con una inquietud, con un proyecto. Eso es lo que realimenta nuestro espacio.

 

Carmen Fernandez

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