Google anuncia la llegada de un nuevo cable submarino a Argentina

Se llama Firmina y unirá Argentina con la costa este de Estados Unidos. Será el primer cable en el mundo que, a pesar de su larga distancia, es capaz de funcionar con una sola fuente de energía en uno de los extremos del cable.

Se llama Firmina y unirá Argentina con la costa este de Estados Unidos. Será el primer cable en el mundo que, a pesar de su larga distancia, es capaz de funcionar con una sola fuente de energía en uno de los extremos del cable.

Google anunció hoy la construcción de Firmina, un nuevo cable submarino internacional que unirá la costa este de los Estados Unidos con Las Toninas, Argentina, con extensiones a tierra adicionales en Praia Grande, Brasil y Punta del Este, Uruguay. Firmina será el primer cable del mundo que, a pesar de su larga distancia, es capaz de funcionar completamente con una sola fuente de energía en uno de los extremos del cable, en caso de que sus otras fuentes de energía no estén disponibles temporalmente. De esta manera, Firmina aportará un impulso de resiliencia de la red en un contexto en el que la fiabilidad de la conectividad es más importante que nunca. 

La llegada de la pandemia por COVID-19 ha impulsado aún más el uso de servicios digitales por las personas y las empresas. En este contexto, Firmina contribuirá a mejorar la conectividad de todos los usuarios y empresas que usan los productos de Google en América del Sur. Con 12 pares de fibra óptica, el cable transportará el tráfico de forma rápida y segura entre América del Norte y América del Sur, brindando a los usuarios un acceso rápido y de baja latencia a los productos de Google como el Buscador, Gmail y YouTube, y a los servicios de Google Cloud.

La llegada de Firmina potenciará la infraestructura de Google en la región, aportando más resiliencia a la red y mejorando la experiencia de nuestros usuarios y clientes. Estamos muy contentos de marcar un nuevo hito en términos de conectividad: Firmina tendrá la capacidad de alimentarse de energía de un solo extremo del cable, a pesar de su extenso recorrido, reforzando la fiabilidad de nuestra red. Este año comenzarán las actividades de reconocimiento del lecho submarino. Estimamos finalizar los trabajos para que el cable esté listo en 2023”señaló Cristian Ramos, gerente de Desarrollo de infraestructura de Google.

El anuncio y la confirmación por parte de Google de la construcción de este cable submarino, que además tiene nombre de mujer y se llama Firmina, es muy bien recibida por el Gobierno argentino. Celebramos la inversión y el compromiso de empresas internacionales en términos de infraestructura, robustecimiento e incremento de la conectividad, no solo en Argentina sino también en toda en la región”, dijo Micaela Sánchez Malcolm, secretaria de Innovación pública de Argentina.

Un hito en infraestructura 

Firmina tendrá la capacidad de funcionar con una fuente de alimentación en un solo extremo, lo que es fundamental para la fiabilidad, una prioridad clave para la red de Google. En un cable submarino, los datos son transportados mediante luz dentro de una fibra óptica. Al mismo tiempo, el cable debe llevar una corriente eléctrica de alto voltaje suministrada por estaciones con tomas a tierra en cada extremo, alimentando amplificadores en el fondo marino que aumentan la luz óptica en intervalos de alrededor de 100 km. 

Para una máxima resistencia y protección contra fallas, lo ideal es que la fuente eléctrica en tierra pueda alimentar todo el recorrido del cable hasta que se restablezcan las operaciones normales. Tradicionalmente, esto ha sido imposible de lograr en cables de mucha longitud: debido a que el número de fibras ópticas en cada cable ha aumentado en los últimos años, proporcionar suficiente energía se ha convertido en un desafío de diseño cada vez mayor. Firmina será el primer cable en romper esta barrera.

Homenaje a una mujer que rompió barreras  

Al igual que otros cables de Google que homenajean a personalidades de la cultura y las ciencias, Firmina fue nombrado en honor a una intelectual pionera que trabajó para promover la comprensión humana y la justicia social. Maria Firmina dos Reis (1825-1917) fue una autora y abolicionista brasileña cuya novela de 1859, Úrsula, describe la vida de los afrobrasileños bajo la esclavitud. Mujer mestiza e intelectual, Firmina es considerada la primera novelista de Brasil. La elección de este nombre para el cable es una manera de destacar su trabajo y espíritu pionero. Esta es la segunda vez que Google celebra a Firmina dos Reis. La primera vez lo hizo en 2019 para su cumpleaños número 194 con este Doodle de Google.

Con la llegada de Firmina, Google ya cuenta con 16 cables submarinos propios en todo el mundo. Firmina se sumará a los otros cables de Google en la región: Curie (que conecta Chile con Estados Unidos), Monet (Brasil – Estados Unidos), Junior (que conecta las ciudades de Praia Grande y Rio de Janeiro en Brasil) y Tannat (Argentina – Uruguay – Brasil).  De esta manera y en línea con su misión, organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil, Google refuerza su compromiso de continuar conectando el mundo y construir una red e infraestructura global sólida, que incluye centros de datos de Google y regiones de Google Cloud alrededor del mundo. 

Una marplatense vio el eclipse solar, desde Piedra del Águila

La localidad neuquina de Piedra del Águila tuvo una vista privilegiada del eclipse de sol. La marplatense Verónica Chasma compartió imágenes imponentes.

La localidad neuquina de Piedra del Águila tuvo una vista privilegiada del eclipse de sol. El fenómeno astronómico pudo observarse de mejor forma en la Patagonia, pese a que en algunos puntos estuvo nublado.

Hasta allí llegó la Verónica Chasma, una enfermera marplatense aficionada a la astronomía, junto a un grupo de amigos y captó imágenes imponentes del eclipse solar.

En busca de las sombras de la Patagonia

Desde la Patagonia, Sebastián Musso relata lo vivido en torno a uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años.

Por: Sebastián Musso – Divulgador Científico – Representante ARG. Proyecto UNAWE (IAU-UNESCO) para Puntonoticias.com

Comenzaré diciendo que este es el relato de uno de esos días que guardaré en mi memoria para siempre. Consciente que estos espectáculos se presentan muy pocas veces en la vida, es más, el próximo eclipse total de sol en territorio argentino será en 2048.

Mi base era Carmen de Patagones, me desperté temprano, 7.00 de la mañana, para desayunar tranquilos (toda la familia) y viajar los 35km hasta el Balneario El Cóndor con tiempo suficiente por cualquier contratiempo, y para armar los equipos (telescopio, cámara y binoculares). El pronóstico del tiempo era malo, mucha nubosidad, incluso algunos amenazaban con lluvias intermitentes.

Todo hacía creer que el viaje sería un intento fallido de ver este eclipse total de sol de diciembre de 2020. Pero si algo me hacía tener confianza eran mis experiencias anteriores. En 1999 viajé a Italia y a último momento elegí quedarme a ver el eclipse de agosto de ese año desde el Observatorio Astronómico de Arcetri (a las afueras de Florencia) en vez de llegar hasta Alemania. Al día siguiente el diario me contaría que la ciudad alemana donde me ubicaría estuvo siempre cubierta de nubes, yo, aunque al 92%, lo vi genial.

En 2017 estuve dando unas charlas en la ciudad de Trelew, días previos al eclipse anular de sol. Toda la semana estuvo nublado, el pronóstico meteorológico no daba ninguna esperanza. El día del eclipse, hice los 200km hasta Camarones, más al sur, donde se vería, bajo las nubes que se corrieron justo, unos minutos antes que comenzara el fenómeno.

También el año pasado, en julio, en el norte de la provincia de Buenos Aires, los tres días previos que estuve allí dando un taller en una escuela las nubes decían que el eclipse total de sol no sería una realidad en ese lugar. Pero sí lo fue. Un eclipse maravilloso, con un cielo despejado justo antes del comienzo y hasta poco después del final. Ese había sido mi primer eclipse total de sol y ahora había viajado para sumar el segundo a mi lista.

Llegué a El Cóndor en una ruta casi sin autos. Obviamente, todos había desestimado viajar y sólo los muy optimistas o muy fanáticos como en mi caso lo intentábamos de todos modos. Desde luego también nos apostábamos en diferentes puntos de la costa los que habíamos viajado cientos o algunos miles de kilómetros para verlo. Una hora antes que comenzara la Luna a cubrir al Sol las nubes comenzaron a disiparse. El viento golpeaba fuerte al auto y nos convencíamos que sería difícil armar el telescopio en esas condiciones. Estábamos en una playa enorme, casi interminable, donde las olas rompían a 300 0 400 metros de nosotros.

Finalmente, nuestros mentones se elevaron al cielo, con nuestros ojos vestidos de anteojos con filtros (nuestras cámaras y los binoculares también). La Luna iba cubriendo al Sol y nuestras caras se iban contagiando de entusiasmo. El momento de la totalidad fue lo de siempre, una emoción enorme, risas, aplausos, gritos, alguna que otra lágrima. Es verdad, las nubes taparon la escena a 40 segundos de comenzada la totalidad y nos impidieron ver los otros 70. Pero eso será para lamentar más adelante. Hoy es el agradecimiento a esas nubes que otra vez me hicieron sufrir, y otra vez me permitieron vivir ese espectáculo único (quizás el más hermoso) de la naturaleza. En 2024 espero poder viajar a Calafate, al eclipse anular de sol, en 2027, en Mar del Plata, seremos anfitriones del mismo fenómeno, y para el próximo total, deberemos esperar hasta 2048. Por suerte, la imagen de este en nuestras memorias durará todo ese tiempo, y más. Las fotos están en la cámara y mi auto ostenta la calcomanía que dice: “eclipse 14D2020 – yo estuve allí”.

Rumbo al Eclipse, en busca de las sombras de la Patagonia.

por Sebastián Musso*

A un día del Eclipse Total de Sol, me subo a mi auto con destino a Carmen de Patagones, la ciudad que servirá de base para de allí, trasladarme el día lunes, al lugar desde donde haré la observación. Viajo con la idea de estar disfrutando, desde ahora, de algo único, la oportunidad de ver un eclipse total de sol que no se repite en el mismo sitio hasta dentro de 200 o 300 años (según algunas particularidades). Viajo con los formularios necesarios por la pandemia del covid-19 y con un pronóstico meteorológico que me amenaza con nubes.

Aun así, el baúl del auto tiene un telescopio con su filtro correspondiente para ver el sol, y el mismo filtro “viste” los binoculares y una cámara de fotos. Mirar el sol siempre es peligroso, siempre es perjudicial para nuestro vista, y si a eso le sumo un instrumento de aumento la posibilidad es incluso la de quedarse ciego por lo que mirar con filtros adecuados (nunca improvisados con radiografías ni locuras por el estilo) no es una opción sino el más indispensable de los requerimientos.

El viaje será hasta Bahía Blanca, pasando por Tres Arroyos y desviándome en el último punto hacia el sur hasta Carmen de Patagones. El mismo día del eclipse, bien temprano, los controles policiales determinarán si lo veo desde Villa 7 de Marzo, en la provincia de Buenos Aires, o desde El Cóndor, en la provincia de Río Negro. En ambos casos estaré dentro de esa estrecha franja del mundo donde el eclipse se verá total, al 100% (desde Mar del Plata será al 87%, es decir, no se hará de noche).

Viajo con el recuerdo de mis dos últimos eclipses. El eclipse anular de Sol del 26 de febrero de 2017, en Camarones, provincia de Chubut. En ese eclipse, la Luna se encontraba en el apogeo (el punto más lejano en su órbita alrededor de la Tierra) por lo que su tamaño aparente en el cielo “no le alcanzó” para tapar a todo el Sol. Dejó un anillo del 2% que le da, precisamente, el nombre de anular a este tipo de fenómenos.

El otro recuerdo es mucho más cercano, el Eclipse total de Sol del 2 de julio del año pasado. Viajé un domingo al norte de la provincia de Buenos Aires para de lunes a miércoles, dictar un taller en una escuela rural entre Baigorrita (“los pagos” de Alejandro Dolina) y Junín. Cuatro horas diarias hablando de la Luna, el Sol y los planetas en medio de una comunidad donde los problemas sociales y las carencias económicas no son impedimento para dar una educación de calidad, al contrario, parecen ser el desafío para lograrlo. El miércoles 2 de julio a la “tardecita”, se hizo de noche, la Luna tapaba todo el disco solar en lo que era para mí, mi primer eclipse total de Sol. Emocionado hasta algunas lágrimas incluso, nos abrazamos, gritamos, aplaudimos, con unos 50 chicos, sus familias, y docentes.

Y ahora voy en la ruta, imaginando lo que será este Eclipse total de Sol frente al mar, en las “puertas de la Patagonia”. Intento quitarme algunas ideas de mi mente: “si no lo veo, aún tengo los anulares de 2024 en Calafate y 2027 en Mar del Plata”. No, las nubes son una mentira del pronóstico que esta vez, fuera de cualquier defensa de la ciencia, pretendo que falle. Mañana, el telescopio apuntará al cielo, bien alto donde estará el Sol y la Luna, algunas estrellas se verán a las 13.22, yo tendré mi foto de un nuevo eclipse total de Sol y algunas de ellas, estarán en este diario.

(*) Divulgador Científico, de Argentina. Conferencista en más de 40 ciudades de Argentina, en Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Colombia, España e Italia. Representante para Argentina del Proyecto UNAWE (UNESCO-IAU). Es autor de 9 libros editados e innumerables artículos. Entre muchos otros, desde hace 20 años lleva adelante un proyecto de enseñanza de la astronomía a personas ciegas o con baja visión.

Película sobre el espacio… en el Espacio.

TOM CRUISE SIGUE SIN BUSCAR DOBLES DE RIESGO, NO IMPORTA EL AMBIENTE.

En 2001, aquello que imaginaron autores de ciencia ficción durante décadas, el turismo fuera de la Tierra, se hizo realidad. Dennis Tito, un ex ingeniero de NASA, pagó 20 millones de dólares a la agencia espacial rusa para convertirse en el primer ser humano en visitar la Estación Espacial Internacional con fines de esparcimiento.

Lo siguieron otros seis millonarios que realizaron sus viajes desde 2002 hasta el último en 2009 (incluso uno lo hizo dos veces) por montos que llegaron incluso a los 40 millones de dólares.

Hoy, Virgin Galactic, Blue Origin y otras empresas privadas (al menos una veintena) ofrecen vuelos suborbitales y orbitales para los próximos años y ya hay miles de personas que reservaron sus asientos.

En este contexto la última novedad nos revela el primer vuelo espacial 100% comercial de la historia previsto para octubre de 2021. La Crew Dragon llevará al actor Tom Cruise y al director Doug Liman  a la Estación Espacial Internacional (la ISS según sus siglas en inglés) donde se rodará la película. Si bien no está confirmado quizás también viaje una actriz o un camarógrafo en lo que sería la primera producción de ficción filmada en la órbita terrestre (ya se han hecho varios documentales en la ISS, incluso una en formato IMAX) En esta oportunidad la Crew Dragon estará comandada por el ex-astronauta estadounidense (nacido en España) Michael López Alegría quien se retiró en 2012 de la NASA luego de cumplir cuatro misiones espaciales, la última de ellas como comandante de la Expedición 14 en la ISS en 2007. El vuelo se realiza en el marco de un acuerdo entre SpaceX y Axiom Space.

Unas semanas atrás, me contacté con López Alegría y le hice una pequeña entrevista a quien ostenta el record de actividades extravehiculares (EVAs en sus siglas en inglés, cuando el astronauta sale de la nave a desarrollar algún tipo de trabajo) con 10 salidas de este tipo, y 67 horas y 40 minutos acumuladas en dichas tareas, más que cualquier otro humano de cualquier nacionalidad.

Como muchos de ellos, el astronauta que estará encargado de comandar la nave que llevará a Cruise al espacio, encontró inspiración en las misiones Apollo. “Mi sueño nace justo con la llegada del hombre a la Luna. Luego cambié de opinión (quería ser bombero, beisbolista). Después de estudiar ingeniería y el entrenamiento como piloto, me interesé en convertirme en piloto de pruebas (la combinación de ambas carreras). En ese momento me enteré de todos los héroes de Mercury, Gemini y Apolo que habían sido primero pilotos de pruebas. Y así renace mi sueño. Tenía 25 años”.

Hablar con López Alegría para mi era la oportunidad de preguntarle a ese hombre que vio más veces que cualquier otro a la Tierra “flotando” debajo de él, sin siquiera la separación de la ventana de una nave.

–  ¿Cuánto tiempo hay para maravillarse de la vista durante una EVA? ¿Cuáles son los imprevistos que separan la actividad del entrenamiento en tierra?

– Durante una salida, el tiempo para mirar la Tierra es poco; estamos concentrados en las tareas, y siempre estamos conscientes del tiempo. Hay pocos imprevistos que diferencien el entrenamiento de la actividad real, porque aún las diferencias son esperadas. Sabemos que estar en el espacio será distinto a nuestros ensayos en las piletas de entrenamiento, la falta de viscosidad la esperamos, las temperaturas, y por supuesto, esperamos  las vistas.

¡La vista de la Tierra desde el espacio es una maravilla! Los colores son brillantes. Los fenómenos – como tormentas eléctricas, aurora, salidas y puestas del sol (estas últimas que ocurren cada 45 minutos en la Estación Espacial Internacional), estrellas fugaces, desde ese punto de vista, todo es espectacular. La forma de los continentes es familiar y a la vez extraña (sin las fronteras habituales de los mapas).

López Alegría viajó en una nave Soyuz (rusa) y tres veces en el Transbordador Espacial (dos de ellas acoplándose a la Estación). 


– ¿Qué diferencias hay entre el trabajo que se hacía a bordo del Transbordador Espacial con el que se puede hacer en la ISS?

– Se habla de las dos experiencias como una carrera de 100 metros y una maratón. Pero las actividades in sí son similares (trabajo operativo y de mantenimiento de la nave, experimentos, y las necesidades de la vida cotidiana).


Hablar con un astronauta siempre es para mí algo relevante. Consciente que cada uno de ellos pertenece al selecto grupo de alrededor de 600 personas que han llegado al espacio (un 0,000008% del total de la población mundial). Estamos muy cerca del primer vuelo de astronautas viajando a la Estación Espacial a bordo de una nave de SpaceX, la misma que comandará López Alegría el año próximo. Aún nos maravilla que una empresa privada tenga la capacidad tecnológica y haya logrado ya hacer lo que hasta muy poco tiempo sólo imaginábamos haciendo a los países.


– ¿Luego de ese vuelo histórico, cómo supone que cambiará la exploración espacial tripulada en las próximas décadas?

– Es sólo el principio. Habrá cada vez más posibilidades para que ciudadanos no profesionales puedan volar a la órbita. Al inicio será demasiado caro para casi todos, pero poco a poco se irá disminuyendo el precio, como pasó con la aviación comercial en el siglo pasado. Ya que tenemos el transporte, hay que pensar en destinos, como estaciones espaciales comerciales.


Vivimos en una época maravillosa en la que una nueva era está comenzando. Lo que antes era sólo imaginado por la ciencia ficción hoy es una realidad. Lo que apenas hace unos años estaba sólo reservado a los países más poderosos del mundo hoy es el escenario de visionarios, emprendedores, soñadores… y cineastas. El año próximo se comenzará a rodar una película en órbita alrededor de la Tierra. Ya no necesitaremos de escenografías de cartón e imágenes insertadas en post producción, ya la realidad ha superado todos nuestros sueños.

(*) Divulgador Científico, de Argentina. Conferencista en más de 40 ciudades de Argentina, en Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Colombia, España e Italia. Representante para Argentina del Proyecto UNAWE (UNESCO-IAU). Es autor de 9 libros editados e innumerables artículos. Entre muchos otros, desde hace 20 años lleva adelante un proyecto de enseñanza de la astronomía a personas ciegas o con baja visión.