Alertan sobre los signos de la Acromegalia

En pleno marco del Día Mundial de las Enfermedades Poco Frecuentes (EPoF), que se conmemora este martes 28 de febrero, la Asociación APEHI (Ayuda a Pacientes con Enfermedad Hipofisaria), recordó los principales signos que podrían estar indicando la presencia de Acromegalia, una afección ocasionada por el desarrollo de un tumor benigno en la hipófisis que al interferir en la producción de hormona de crecimiento, produce una serie de alteraciones orgánicas, tanto estéticas como metabólicas.

Entre los principales signos, desde APEHI destacan hinchazón en las manos, agrandamiento de pies, aumento del tamaño de la mandíbula o de la frente, voz gruesa y separación de los dientes. Si la enfermedad aparece en niños y adolescentes en etapa de crecimiento, genera un desarrollo corporal desproporcionado, conocido como ‘gigantismo’, con consecuencias potencialmente perjudiciales sobre la salud, tanto en términos cardiovasculares como osteo-articulares.

Otros signos que también pueden acompañar la enfermedad son dolores de cabeza recurrentes, dificultades para perder peso, piel grasosa, trastornos en la fertilidad y diabetes mellitus.

Pero la buena noticia es que si se detecta en forma temprana, la enfermedad tiene tratamiento y muy buen pronóstico. Por eso, desde la Asociación se encargan de repasar en detalle todos aquellos síntomas que podrían poner en evidencia su presencia.

La campaña, para la que se han desarrollado piezas visuales y videos, y que cuenta con el apoyo del laboratorio Novartis y el auspicio de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), estará presente en estos días en las redes sociales.

La acromegalia es ocasionada por el desarrollo de un tumor benigno en la hipófisis, que es una glándula ubicada en la base del cerebro y es la responsable de la producción de hormona de crecimiento. El tumor produce una liberación excesiva de hormona de crecimiento. Con la remoción quirúrgica de ese tumor, a cargo de cirujanos especialistas, y la indicación de un tratamiento posterior, en la mayoría de los casos puede llevarse una vida completamente normal.

Sin embargo, muchos padecen acromegalia sin saberlo, sin ponerles un nombre y un diagnóstico a esos síntomas que van percibiendo. Entonces, la enfermedad avanza lentamente, produciendo cambios a veces irreversibles y con potenciales consecuencias severas.

Se estima que en promedio los pacientes demoran entre 5 y 10 años desde la aparición de los primeros síntomas, hasta alcanzar un diagnóstico definitivo, situación muy habitual en la mayoría de las EPoF.

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