En el fin de semana largo de Semana Santa, un paseo tradicional para turistas y marplatenses es el puerto de Mar del Plata.

La  gruta de la Virgen de Lourdes es un lugar de  peregrinación religiosa enclavado en una antigua cantera rodeada  de una frondosa vegetación que, por su belleza y espiritualidad,  atrae a miles de turistas todo el año.

La gruta de Lourdes ocupa la manzana delimitada por las calles  12 de Octubre, Don Orione, Magallanes y Elisa Alvear de Bosch, en  lo alto de una loma situada en el corazón del barrio portuario de  este balneario.

Allí, al pie de lo que fuera la cantera, en plena piedra se  inserta el santuario, una réplica del situado en Lourdes, Francia,  donde hace un siglo y medio se registraron las apariciones de la  Virgen.

La Banquina de Pescadores recibe diariamente a cientos de visitantes que inmortalizan con sus cámaras fotográficas esa postal con las lanchitas amarillas y los lobos marinos.

Pasear por la escollera Sur, que se interna tres kilómetros en el mar, y conocer la colonia de lobos marinos que habita el sector, constituye un atractivo tan imperdible como el singular espectáculo de amarre de las típicas embarcaciones en la Banquina de Pescadores, sobre la escollera norte.

Todas las embarcaciones costeras de pasajeros parten de esta escollera, al igual que los tours turísticos que desean recorrer el interior del puerto, ubicado a sólo 404 km de Buenos Aires.

En el acceso a la banquina hay un paseo donde el viajero suele comprar souvenirs, artesanías confeccionadas con caracolas y también pescados y mariscos recién extraídos del mar.

La Banquina de Pescadores y la Gruta Nuestra Señora de Lourdes, inspirada en la gruta francesa, son los rincones deslumbrantes del puerto que no se puede dejar de conocer.

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