Días atrás, el obispo de Mar del Plata presidió la misa en la que puso en posesión de la Parroquia San Pío de Pietrelcina al presbítero Luis Albóniga.

 

De la eucaristía -que se llevó a cabo en el templo parroquial ubicado en Sánchez de Bustamante 3850, Faro Norte- participaron más de una docena de sacerdotes y gran cantidad de fieles de la parroquia, de las más de diez comunidades que forman parte de la misma y también de otras parroquias y ámbitos pastorales en las que el sacerdote estuvo trabajando anteriormente.

 

Durante la homilía el obispo se refirió a San Francisco de Asís y al Padre Pío de Pietrelcina y consideró, “la renovación de la Iglesia en todos los tiempos, pasa por la santidad”.

 

Más adelante, dirigiéndose al nuevo párroco del lugar, expresó, “Padre Luis, bajo el patrocinio de San Francisco y de San Pío de Pietrelcina comienza tu ministerio. Te rodea con afecto un número considerable de hermanos sacerdotes, que vienen a expresar la indivisible unidad del sacerdocio, del sacrificio eucarístico y del pueblo de Dios. Hay aquí muchos presbíteros unidos al obispo del lugar, pero todos actuamos en representación y como instrumentos del único y eterno Sacerdote de la Nueva Alianza, Jesucristo”.

 

El 23 de septiembre de 2012, monseñor Marino elevó este lugar como sede de una nueva parroquia para poder atender mejor las necesidades pastorales de esta extensa zona geográfica que tiene como límites a la Avenida Mario Bravo, Antártida Argentina, Avenida Jorge Newbery, el arroyo las Brusquitas, y la Avenida Fragata Libertad.

 

“Como en toda empresa humana y en toda obra de Iglesia, no faltarán oscuridades, problemas y horas de perplejidad” consideró Marino y finalmente concluyó recordando las palabras del Sirvo de Dios, cardenal Eduardo Pironio, la alegría de darse siempre, de sentir que las almas lo van devorando en la caridad, y que Dios mismo lo va consumiendo en el amor. Alegría de sentir que su vida va siendo fecunda, no en la medida en que aparece y brilla sino en la medida que se entierra y ofrece. Alegría de saber que somos útiles cuando el Señor nos inutiliza”.
Por su parte el nuevo sacerdote, tomó la palabra al finalizar la misa y expresó, “espero ser tan feliz como lo he sido en las demás comunidades que la Iglesia, por ministerio del obispo, me ha confiado. Luego de este tiempo fuera de la diócesis, me regala Dios, este don una nueva comunidad. Una persona de esta comunidad me decía ‘somos una parroquia de puertas abiertas’; me gustó esta frase, quiero que vivamos así con las puertas abiertas a todos, en primer lugar a las personas de nuestros barrios que son muchos y grandes, y también de puertas abiertas a la Iglesia diocesana, sin la cual no podremos vivir en plenitud nuestro ser Iglesia”.



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