El chofer de colectivo de la empresa 25 de Mayo apuñalado durante un intento de asalto ya se encuentra en su casa donde deberá permanecer en reposo durante algunas semanas.

 

Alberto reconoció que activó el botón antipánico y lamentó que los agentes de Prefectura y de un patrullero policial lo hayan ignorado y no lo escoltaron hasta un centro asistencial.

 

Destacó la solidaridad de sus compañeros que lo asistieron y la inmediatez con la que actuaron porque si no se hubiera desangrado.

 

“Me pongo a pensar que podría no haber visto más a mi familia y la verdad que se me hace un nudo en la garganta porque es un momento muy bravo saber que te vas a trabajar y no saber si vas a volver“.

 

Alberto fue víctima, el lunes a la noche, de un intento de asalto protagonizado por dos delincuentes que a la altura de Magallanes y Pescadores lo obligaron a detenerse y le exigieron que le entregara sus pertenencias.

 

En un momento de distracción logré activar el botón antipánico pero uno de ellos me vio y le advirtió al otro y en ese momento es que siento el pinchazo en la zona del abdomen y los delincuentes se bajaron del colectivo y se fueron”, recordó.

 

Al seguir narrando lo sucedido esa noche, manifestó que “como pude llegué hasta el centro comercial del puerto, no sé si crucé la avenida con el semáforo en rojo y le di aviso a un compañero (Walter) que me scorrió y para no asustarme me dijo que tenía un pinchazo. Luego llegó Leandro y decidieron llevarme hasta Prefectura para pedir una escolta o auxilio pero me ignoraron y se limitaron a responder que solo podían llamar a una ambulancia“.

 

En declaraciones a Teleocho Informa indicó que “sin dudarlo me llevaron en el micro hasta la clínica pasando semáforos en rojo, en contramano, arriesgando nuestras vidas y la de los demás porque al no tener una sirena la gente no sabe por qué manejás de esa manera“.

 

“En Juan B. Justo e Independencia encontramos este móvil policial y los oficiales se negaron a darnos la escolta porque no se podían mover de ese lugar“, agregó.

 

Alberto remarcó la actitud de sus colegas, “tardamos diez o doce minutos en llegar y esa inmediatez fue fundamental porque si no me hubiera desangrado“.

 

En la comodidad de su casa, Alberto afirmó que se siente mucho mejor, “pero a veces me pongo a pensar que podría no haber visto más a mis seres queridos y la verdad que se me hace un nudo en la garganta porque es un momento muy bravo saber que te vas a trabajar y no saber si vas a volver“.

 

“Soy el sostén de mi señora y mis hijos, es duro cuando te ponés a analizar y te da mucha tristeza”, subrayó.

 

Consultado acerca de si volverá a manejar un colectivo luego de lo sucedido, reconoció que “calculo que voy a volver a manejar, no sé en qué condiciones porque tengo mucho temor y hay que esperar el momento para ver como lo afronto. La verdad que tengo mucho miedo de volver a manejar pero no tengo múltiples opciones”, concluyó.



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