Se trata de Hernán Pérez Orsi que participaba de una protesta de la organización ecologista contra una petrolera que actúa en el Ártico.

 

Junto con Camila Speziale son los dos activistas argentinos de Greenpeace detenidos desde el jueves por la guardia costera rusa a bordo del barco Arctic Sunrise.

 

Se prevé que el barco anclará este martes en el puerto de Murmansk, donde el caso pasará a manos de la justicia y podría complicarse la situación de los activistas, ya que las autoridades rusas evalúan acusarlos de terrorismo.

 

Hernán Pérez Orsi es marplatense, tiene 40 años, marino mercante y cada tres meses se embarca como miembro de Greenpeace Internacional desde que se sumó hace dos años.

 

Su hermana, María Luz Pérez Orsi manifestó su preocupación por lo que está sucediendo con Hernán, con quien mantuvieron una última conversación el pasado jueves cuando detuvieron a toda la tripulación de la embarcación de Greenpeace.

 

“Estaban haciendo una acción por salvar el Ártico y habia dos activistas que habían escalado una plataforma petrolera y fueron detenidos por la policía rusa y como el barco no se retiraba en reclamo de la liberación de los activistas todos quedaron detenidos”, comentó.

 

Cabe destacar que, el día que Hernán resultó detenido, su hija Julia cumplió su primer año de vida.

 

De acuerdo a lo informado por Cancillería y Greenpeace Internacional, el barco sufrió un retraso en su arribo a puerto ruso debido a las malas condiciones climáticas y se prevé que esto estaría sucediendo durante este martes.

 

Las autoridades rusas evalúan acusar de terrorismo a los activistas detenidos. El Comité de Investigaciones de Rusia (CIR) abrió un expediente a tal efecto y así lo expresó a la radio local la portavoz de la guardia costera, Lilia Moroz: “A los detenidos a bordo del barco se les acusará posiblemente de ‘terrorismo’ porque en un bote que fue bajado del barco se encontró un objeto que parecía una bomba.”

 

En más de 40 años de existencia nunca se conoció una acción de Greenpeace que incluyera armas de ningún tipo. El servicio secreto ruso (FSB) denunció que el capitán del Arctic Sunrise ignoró las órdenes de detenerse y se negó a firmar el protocolo de registro. Moroz afirmó que el barco se encontraba en la zona de bloqueo, de unos 500 metros de ancho, rechazando así la declaración de Greepeace en la que asegura que se encontraba en aguas neutrales.

 

La campaña Salvá al Artico ya cuenta con la adhesión de 4 millones de personas a nivel global que exigen que la zona deshabitada alrededor del Polo Norte sea declarada área protegida por las Naciones Unidas y que se prohíba la actividad petrolera y la pesca industrial que ponen en peligro esta región.

 



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