A casi 15 meses de la misteriosa desaparición del arquitecto marplatense, su madre le escribió una carta al Sumo Pontífice con un pedido: “Rece por la aparición de mi hijo vivo o muerto, porque la incertidumbre me está matando“.

 

Tanto Sara Escobar, como otros familiares del arquitecto dicen que ya no tienen a quien recurrir para saber qué pasó con él.

 

Su familia no ha cesado de buscarlo en todo este año y reclaman que se profundice la investigación, la que consideran que en algunos aspectos ha sido insuficiente o tardía. “Necesitamos saber qué pasó con Fernando”, exigieron.

 

Aquel 7 de julio de 2012 sólo hallaron de él una campera y un morral al borde de un acantilado. En un primer momento sospecharon de un suicidio en el mar. Pero su cuerpo nunca fue devuelto por la olas.

 

“Mi hijo vivía conmigo y doy fe de la gran persona que es o que era”, escribió Sara Escobar al Papa Francisco. Y agregó: “A los 46 años desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra dejando a un hijo de 13 años y a una familia destruida. Necesitamos ayuda a nivel nacional, pero todos nos atienden y nadie nos escucha“.

 

Laura, una de las hermanas del profesional desaparecido, manifestó que “aún seguimos sin respuesta de la Justicia” y agradeció las muestras de apoyo y el acompañamiento recibido durante todo este tiempo.

 

Lario, la mañana de sábado 7 de julio de 2012 participó con su agrupación de un acto eleccionario en el Complejo Universitario, en donde es docente, y las cámaras lo registran saliendo pasado el mediodía e ingresando nuevamente, siendo este el último rastro que se conoce.

 

El lunes siguiente, 9 de julio, vecinos de la zona de Los Acantilados entregaron en la comisaría cercana su morral, abrigo, documentos y otros elementos personales, manifestando que lo habían hallado a un costado de la costa, el mismo sábado 7 cerca de las 16 horas, relacionando recién el mencionado lunes que pertenecían al arquitecto desaparecido, al ver los noticieros locales que comenzaban a difundir su búsqueda. Esto llevó que en distintas fechas, se realizaran rastrillajes en el mar, todos con resultado negativo.

 

Desde el mismo día de su desaparición se manejan tres hipótesis: que haya sido una decisión personal el irse, un suicidio o un crimen, pero lo cierto es que no hay un solo indicio para descartar ninguna de ellas, ni tampoco para considerar una más fuerte que oriente la investigación. Incluso hay vigente una recompensa otorgada por el Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

 

Fernando es padre de un hijo adolescente, con quien compartía muchas horas a pesar de encontrarse separado desde que el mismo era pequeño. Hijo de madre viuda, con quien mantenía una estrecha y protectora relación, ya que vivía al fondo de su domicilio.

 

De fuerte personalidad, no demostró ninguna alteración en su estado de ánimo según lo afirmado por su mamá, con quien tomó unos mates antes de comenzar su actividad o sus compañeros de facultad que compartieron con él toda la mañana de ese sábado.



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