Desde este sábado por la mañana, la Iglesia cuenta con un nuevo beato, José Gabriel del Rosario Brochero fue proclamado como tal, en su primera instancia en el camino a ser santo.

 

Por este motivo, en Mar del Plata, la Iglesia Catedral fue el escenario donde muchos fieles seguidores del “cura Brochero” participaron de las distintas actividades que se organizaron para celebrar su beatificación.

 

La más concurrida fue la televisación en pantalla gigante de la misa central -en directo desde Villa Cura Brochero- en la que el cura gaucho fue proclamado beato. El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino celebró la misa de acción de gracias por la tarde.

 

En su homilía, el obispo exaltó la figura del cura Brochero, “fue un modelo de creyente y pastor, capaz de recorrer cientos de kilómetros con su mula, recorriendo casa por casa dentro de la jurisdicción de su parroquia de traslasierra. Un pastor que a imagen de Jesús, el buen pastor, llamaba por su nombre a cada uno de sus ovejas. No se contentó con llamar a los que estaban bien dispuestos, ni solo a los que se encontraban en la periferia de la pobreza, se animó con los más descarriados, los que estaban en el delito y en los márgenes de la sociedad, en las periferias de la mala vida y el pecado”.

 

“Al predicar el evangelio, al ir en busca de la oveja perdida, también hizo patria: abrió caminos pidiendo a las autoridades civiles que un ramal del ferrocarril pudiera llegar a ese paraje”, agregó el obispo.

 

Finalmente, el pastor de la Iglesia de Mar del Plata actualizó el modelo del reciente beato para la vida de los fieles, “en estos días en los que el papa Francisco empuja a toda la Iglesia a una tarea misionera, evangelizadora, y menciona reiteradamente que las periferias existenciales esperan de nuestro mensaje; la vida, el testimonio, el celo pastoral de José Gabriel del Rosario Brochero, son estímulo poderoso para nosotros, sobre todo en este año de la fe, en que nos hemos propuesto renovarnos en nuestra experiencia, conocimiento y transmisión de la fe a aquellos que están más alejados”.

 

“Todo esto nos cuestiona, nos estimula a revisar nuestros métodos pastorales, a sacudir cierta inercia, a renovarnos en la audacia apostólica para que el evangelio resuene en los preferidos de Jesús, los pobres, necesitados, marginados aquellos que por ignorancia o por falta de ardor pastoral de nuestra patria, no ha recibido aún la gracia de la fe”, agregó.

 

Decenas de marplatenses se unieron a toda la actividad que se realizó en la Catedral: la misa en pantalla gigante, rosario brocheriano, testimonios y canciones, la proyección de la película “el cura gaucho”, entre otras.

 

También muchos otros fieles y varios sacerdotes pudieron viajar a Córdoba para participar de este acontecimiento tan importante que se llevó a cabo en Villa Cura Brochero, presidida por el enviado papal, cardenal Ángelo Amato.



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