La Defensoría del Cliente Bancario de la Ciudad de Buenos Aires realizó un relevamiento sobre la SuperCard en supermercados y cadenas de electrodomésticos.

 

Allí, los empleados indicaron que la demanda es poca o nula. Incluso, desde el lanzamiento, las consultas fueron disminuyendo con el correr de los días. Otra de las observaciones fue que no hay medios de propaganda en los lugares donde se ofrece. La tarjeta tarda hasta un mes en llegar.

 

Durante el fin de semana pasado, algunas tarjetas propias de los supermercados ofrecían hasta 70% de descuento en la segundad unidad de determinados productos. Con la SuperCard no se llegaba ni por asomo a semejante oferta.

 

Esta es, quizás, una de las tantas razones por la cual la tarjeta ideada por Guillermo Moreno no termina de arrancar, mientras el plástico que emiten los propios híper no para de crecer.

 

El mayor problema reside en que el plástico creado por el secretario de Comercio Interior todavía no está instalado ni siquiera en los propios comercios adheridos. Y en la ciudad de Buenos Aires no hay tantos sitios donde poder sacarla: en Carrefour, por ejemplo, sólo se puede acceder a ella en las sucursales de San Isidro, Morón o Monte Grande, sino habrá que irse directamente a Córdoba, Mendoza o Santa Fe.

 

Otra de las críticas que le hacen desde el gobierno porteño es su carácter discriminatorio: es necesario tener una tarjeta de crédito con un año de antigüedad para poder sacarla y sólo se la dan a los mayores de 21 años, mientras el límite de edad son los 75 años. En cambio, los bancos entregan sus plásticos a partir de los 18 y no pueden poner un tope etario.

 

El costo, de $ 34 mensuales siempre cuando se la use, es otro de los motivos de su escaso éxito, ya que en la Defensoría sostienen que no debería tener este tipo de gastos ocultos. El error, para ellos, reside en cobrar por ítems que muchas entidades comerciales ni siquiera lo hacen, ya que en muchos casos se lo bonifican a su clientela.

 

“Tardaron tanto en lanzar la SuperCard y terminó siendo un invento tirado de los pelos. Es un fracaso más de este gobierno nacional y popular, que ahora hizo un silencio de radio. Si el tema hubiera salido bien, el mismo gobierno hubiese salido a fomentarlo con bombos y platillos”, revelaron.

 

“Si una tarjeta está destinada a financiar montos chicos como el caso de la SuperCard y le cobrás tantas comisiones, el costo financiero total real termina siendo muy alto y, en consecuencia, muy poco conveniente”, admitieron en los bancos.



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