Once activistas de Greenpeace, algunos caracterizados de osos polares, bloquearon este jueves la estación de servicio de la compañía Shell ubicada Constitución y la costa y desplegaron carteles con la leyenda “Fuera Shell del Ártico”.

 

De manera pacífica los voluntarios se pusieron al lado de los surtidores. Minutos después se hicieron presentes los dueños de la empresa en el lugar de manera prepotente agrediendo a los participantes, física y verbalmente.

 

Cuando llegó la policía tranquilizó la situación separando a las personas que agredían con patadas empujones, escupidas e insultos a los ambientalistas. Afortunadamente nadie resultó herido de gravedad.

 

 

La acción se realizó en forma simultánea en 6 ciudades del interior del país, con la participación de más de 100 voluntarios, en el marco de la campaña de la ONG para defender el Ártico de la explotación petrolera.

 

En Buenos Aires, el conductor de radio Mario Pergolini participó como activista principal y convocó a los clientes que formaban la fila para cargar combustible, a retirarse de la estación.

 

Luego se acercó a cada vehículo para explicar a los conductores detalles sobre la campaña y las consecuencias del derretimiento del hielo y de la exploración de petróleo para las especies que habitan el Polo Norte y para todo el planeta.

 

El conductor decidió participar tras varios días de difundir la campaña de la organización desde su multimedio Vorterix y a través de la web www.yotebanco.org, donde más de 40 mil personas dejaron su apoyo en estos días.

 

“Es increíble que las mismas empresas responsables del cambio climático que produce el deshielo sean las que aprovechan este fenómeno para buscar petróleo en el Ártico”, expresó Pergolini al finalizar la acción.

 

El Ártico es una de las últimas regiones vírgenes del mundo y cumple un rol clave en la regulación del clima. Su enorme capa de hielo marino devuelve los rayos del sol a la atmósfera y evita el calentamiento del planeta. En los últimos 30 años desapareció el 75 por ciento del volumen del hielo del Ártico y su extensión llegó al mínimo histórico el año pasado

 

“Debemos proteger este ecosistema único, que es el hogar de cuatro millones de personas y de decenas de especies que están en peligro; un derrame petrolero en el Artico sería imposible de limpiar”, declaró Mauro Fernández, coordinador de la campaña de Clima y Energía de la organización.

 

La campaña Salva el Ártico, lanzada por Greenpeace hace más de un año, ya cuenta con la adhesión de 4 millones de personas a nivel global que exigen que la zona deshabitada alrededor del Polo Norte sea declarada área protegida por las Naciones Unidas y que se prohíba la actividad petrolera y la pesca industrial que ponen en peligro esta región.



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