Un hombre fue sentenciado a 7 años de prisión, más accesorias legales y costas, por haber asaltado con un arma de fuego a un motociclista al que interceptó en avenida Juan B. Justo y Magnasco, cuando se desplazaba con una moto que le sirvió para huir de la escena del hecho.

 

El asalto se produjo el sábado 24 de octubre de 2009, alrededor de las 14.20, cuando Emiliano Nahuel Perez Toledo interceptó, junto a un cómplice, a Eduardo Décima.

 

Los jueces Néstor Jesús Conti, Alexis Leonel Simaz y Ana María Fernández, analizaron las pruebas y testimonios que concluyeron con la absolución de Emiliano Pérez Toledo por el delito de lesiones leves, pero lo encontraron culpable del delito de uso de arma de fuego apta para el disparo, imponiéndole una condena de prisión por 7 años.

 

Los hechos se desarrollaron en las primeras horas de la tarde del 24 de octubre de 2009, en la intersección de Juan B. Justo y Magnasco, donde Pérez Toledo conducía una moto en la que era acompañado por otro sujeto, al que aún no se identificó, interceptando a Eduardo Décima, quién se desplazaba en su motocicleta marca Gilera Smash, color azul, obligándolo a detenerse al encerrarlo contra el cordón de la vereda para exigirle que entregue su vehículo.

 

Ante la negativa de Décima, el secuaz de Pérez Toledo comenzó a pegarle en el casco a Décima con la pistola 9 mm que portaba, pero éste seguía resistiéndose a abandonar su rodado, por lo que le efectuaron disparos intimidatorios al piso, impactándole uno en la pierna, con lo que lograron derribarlo y así los agresores se dieron a la fuga, uno en cada moto.

 

En la sentencia, que por sorteo debió votar primero el Juez Néstor Conti, quedó determinada como cierta la participación del acusado y para ello es importante la declaración de la víctima, Eduardo Décima, quién relató que conocía a uno de sus asaltantes por apodo y de vista, porque habían sido vecinos cuando él vivía en la calle Hernandarias y que le decían “memo”, identificándolo por fotos, a agregando que: “… ése fue el que se quedó en la moto mientras el otro bajó y me apuntó”, al cómplice lo describió como morochito, bajito y de pelo corto.

 

Por la clara descripción de los hechos y reconocimientos, la defensa de Pérez Toledo decidió aceptar la participación de su pupilo, pero discutió sobre la imputación de lesiones, puesto que no fue el enjuiciado quién accionó los disparos contra Décima, ya que fueron hechos por su cómplice.

 

Teniendo en cuanta los hechos y testimonios es que los jueces resuelven absolver al imputado por el delito de Lesiones leves, pero a su vez condenarlo a 7 años de prisión, más accesorias legales y costas, por robo calificado por el uso de arma de fuego apta para el disparo, perpetrado a Eduardo Décima.



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