Los antiguos aseguraban que el cosmos estaba integrado por una sinfonía musical que armonizaba todo el universo, algo que luego los científicos demostrarían. Siguiendo esta teoría, los artistas serían como antenas receptoras transformadores de esa información.

 

El gran Hermeto Pascoal, que este sábado 15 de junio a las 21:30hs se presentará en el Teatro Auditorium junto a su mujer Aline Morena, tiene su propio pensamiento: “Mi música no es más que apenas un vestigio de cómo suena el mundo. En realidad se trata de una música universal, de la que forman parte todos los humanos y los animales y los árboles y las montañas, porque estamos todos vivos”.

 

De una samba a un aria de ópera, en un show de Hermeto Pascoal todo puede pasar. Ese dinamismo que oscila entre la sorpresa y el juego musical hacen que sus presentaciones sean únicas. Por eso también es para destacar la destreza de los músicos que lo acompañan, como su esposa Aline Morena, capaces de seguir a Hermeto, según indique su intuición.

 

Aline y Hermeto, casados desde 2006, transmutan la música en una expresión mágica y encantadora: una experiencia rítmica, armónica y amorosa por sobre todas las cosas. El matrimonio lleva grabados dos discos de manera independiente, Chimarrao com Rapadura (2006) y Bodas de Latao (2010), donde ambos se destacan por la enrarecida ejecución y composición de los temas.

 

La música del legendario y multiinstrumentista brasileño, es difícil de catalogar por la variedad de influencias y sonidos que van desde el sertão y el forró del nordeste brasileño hasta la improvisación y la experimentación del jazz. A modo de ejemplo de su trascendencia mundial, Hermeto colaboró artísticamente con el gran Miles Davis, entre otros.

 

Hermeto Pascoal llegará a la ciudad indicada para ofrecer uno de sus conciertos por cuya modalidad son un verdadero fenómeno de creación colectiva. Pues el mar es movimiento y su música también lo es, con composiciones inspiradas en el nordeste brasileño y ejecutada con la particularidad del brasileño: desde un solo de silbatos, un ensamble de botellas de agua, muñecos de peluche, teteras o sencillamente el coro del público gritando o armonizado con su voz, que es la voz de todos.



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