Un chico de 13 años era constante amenazado. “Te voy a matar a la salida”, le decían. El niño ya no quería ir a la escuela ubicada en pleno centro de Mar del Plata.

 

En este caso, la mamá hizo la denuncia de una comisaría. “Allí empezó a intervenir el Servicio Local en coordinación con el Servicio Zonal y el equipo técnico de la Escuela para solucionar el conflicto”, aseveró Alejandra Germinario, coordinadora del Zonal.

 

Otros tres casos se relevaron también este año en el Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (REUNA), un sistema online donde se ingresan las intervenciones del Sistema de Promoción y Protección de Derechos del Niño.

 

Sobre el tema del acoso u hostigamiento escolar, el secretario de Niñez y Adolescencia, Pablo Navarro, sostuvo que “si bien son muy pocos los casos registrados comparados con otras causas tales como el maltrato intrafamiliar, también es cierto que en estas situaciones de acoso o de violencia escolar muchas veces los niños o sus padres no piden ayuda profesional”.

 

“Por eso instamos a que los propios chicos, los referentes adultos, los maestros, en fin toda la comunidad escolar, a alertar sobre estas situaciones a las autoridades escolares o directamente al número telefónico 102. También pueden acercarse a los Servicios Locales de Promoción y Protección de Derechos que funcionan en más de 120 municipios. Seguramente si se abordan a tiempo pueden evitar consecuencias mayores”, agregó.

 

Las situaciones de violencia en las escuelas motivaron que el año pasado esta Secretaría de Niñez y Adolescencia provincial elaborara junto a Dirección General de Cultura y Educación y otras dependencias provinciales una “Guía de Orientación para la intervención en situaciones conflictivas y de vulneración de derechos en el escenario escolar”.

 

Entre otras situaciones, el protocolo para los docentes, indica qué hacer ante casos de acoso escolar u hostigamiento.

 

Entre los puntos más salientes, la guía menciona que “el hostigamiento supone el padecimiento, por parte de uno o más miembros estigmatizados de la comunidad escolar, de formas de agresión generalmente no físicas sostenidas en el tiempo. Esto puede darse dentro del ámbito escolar o fuera, por ejemplo, a través de la utilización de las tecnologías de la información y comunicación (como las redes sociales)”.

 

Además, recomienda no hablar de “víctimas y victimarios”, además insiste en la necesidad de “promover espacios de reflexión con docentes, alumnos y familias, sobre las prácticas sociales que modelan y la necesidad de políticas de cuidado”.

 

También se insta al abordaje desde los equipos de Orientación Escolar, a entrevistar a los padres o referentes adultos de todos los involucrados en el conflicto y en base a cada caso acordar una estrategia de intervención que puede incluir el pedido de asistencia al Sistema de Promoción y Protección de Derechos de la provincia.



Siguiente Noticia Zeballos accedió a segunda ronda en Roland Garros

Noticia Anterior Especialistas en género visitarán la Universidad de Mar del Plata

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario