En la calle, los afiches hablan de su vuelta. En la puerta del Teatro Carreras, una foto suya anuncia el show del sábado y con el que marcó su regreso. Pero frente a tanta expectativa, cabe la pregunta: ¿A dónde se había ido Ropero?

 

Hace menos de un año, “tuve un accidente cerebrovascular, así que aprendí a caminar de nuevo y para salir adelante me refugié en la música,” contó Jorge “Ropero” Dasseville que tras 6 años sin pisar un teatro, regresa ya recuperado y junto al Siccardi Blues Trío, para hacer un repaso de toda su carrera y algunas nuevas canciones.

 

Músico de ley, de esos que suman más experiencia que canas, Ropero es un gran conocedor de la escena local, Ropero afirma que “hace 30 años no había tantas bandas como ahora” y que quienes tocaban en los 80 “estaban bien presentes, podían armar sus conciertos y que el público los fuera a ver porque no había tanta competencia sobre un mismo género algo que hoy hace difícil sostener un proyecto”.

 

Y estas palabras pesan, pues fue él junto a su banda “El Ropero y Las Perchas” quienes permanecieron unidos y vigentes por casi 25 años.

 

“Durante mi internación éramos seis personas en la sala de terapia intensiva y me tocó ver morir a tres de ellos. Totalmente solos, fue terrible. Lo único que pensaba era en salir de ahí”, recuerda el músico que agradece al “amor de todos los que me apoyaron a ahuyentar todo ese clima de muerte”.

 

“Para escapar de ese lugar tan horrible, me refugié en la música. Comencé a escribir una canción que aún no la terminé pero de la que ya tengo el título: ‘Un millonario al pie del ascensor’. Allí la sala de terapia es el ascensor al purgatorio y el millonario de amor soy yo, que tuve la suerte de que la mujer de la que me enamoré estuviera ahí todos los días para darme fuerza”, cuenta el hombre que pese a su apodo (por si gran estatura y porte), habla del amor como cualquier otro cantante.

 

Las ganas de salir adelante y volver a cantar, a tocar con la banda y seguir siendo parte del negocio llevaron a Ropero a ponerse en pie en “sólo cuatro meses, cuando lo común es tener una recuperación de más de un año”.

 

¿Todo tiempo pasado fue mejor? “Recuerdo que ni bien arranqué a cantar se estilaba poner música en vivo en los boliches y como segunda alternativa la gente iba a los teatros a escuchar música marplatense. Después, con el tiempo, todo fue cambiando, el propio público cambió de hábitos. Ahora la gente busca un lugar donde pueda ir a comer y a la vez, escuchar música en vivo. Por eso para mi es una apuesta esto de hacer un concierto en un teatro. Porque la persona que paga una entrada lo hace para ir a ver a un artista en particular y sólo por eso”.

 

“En un teatro uno se siente más músico, se siente más artista. El aplauso del público hace que el feedback sea diferente a cuando estas en un bar. La gente en un teatro te aplaude a vos, te mira, te escucha y es una simbiosis que hace que todo sea más armónico”, reflexiona Ropero.

 

A Ropero se lo escucha entero, de buena madera. “Ahora me siento muy fuerte, enamorado y con ganas de seguir tocando por mucho tiempo más”.



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