Porque en el imaginario colectivo existe que Mar del Plata sólo saca artistas del palo de los covers (concepto completamente erróneo), es que hablamos con Martín Uría que, como tantos otros en la ciudad, es autor de sus letras y música. Claro que insertarse en el mundo de la canción no es sencillo ni inmediato, por lo que Martín combina su pasión por la música con el arte de enseñar historia. Este otro lado del músico es, quizás, lo que hace que sus letras tengan un fuerte sentido testimonial que se manifiesta en su último disco “Girando al rededor del Sol”. Según él, “es un disco conceptual de canciones cantadas para pensar y pensadas para escuchar, donde abre la vida, desarrolla el amor y cierra la muerte”

 

– ¿Cuánto hace que estás en el mundo de la música?

 

Querría dividir ese tiempo en dos períodos: la etapa de descubrimiento y preparación, y luego la de presentación en sociedad. En ese sentido y en total, han transcurrido como veinte años. Desde adolescente, me surgió la curiosidad por la guitarra y el primer desafío de aprender su arte en el Conservatorio de música. Tras cuatro años de una carrera que se hacía larga, decidí mudarme a Buenos Aires, por aquello de que “dios atiende en Buenos Aires”, además de querer seguir una carrera universitaria inexistente en Mar del Plata. Allí hice mis primeras armas en sociedad, primero como músico callejero y luego en algunos bares haciendo covers. Tras una frustración universitaria y viendo ya que la música está en todas partes, resolví regresar a Mar del Plata, ahora con la firme convicción de seguir el Profesorado en Historia. Esta carrera y vocación me alejó unos cuantos años de la música, para volver a componer canciones fuertemente y buscar nuevos escenarios a partir de 2008, de forma muy discontinuada. A partir de entonces me di cuenta que tenía muchas canciones propias y me aboqué a la tarea del registro y la grabación profesional, para presentarme genuinamente con una propuesta personal e independiente.

 

– ¿Qué le aporta la música a tu vida?

 

La música siempre me ha aportado vida, aire, pasión, disciplina, creación, espíritu, inspiración, amistad, cooperación, emoción, sentimiento, refugio, contención, placer, alegría, sueños, amor, utopía.

 

– ¿Qué te motiva para componer?

 

Muchas cosas claro, como el dolor, el amor, la melancolía, la felicidad, la utopía, la necesidad, un pensamiento, también el juego y la disciplina, el contexto social, la geografía que transitamos.

 

– ¿De qué manera articulas tu profesión de docente con la de músico?

 

Hoy trato de que ambas actividades convivan de la mejor manera, aún siendo consciente de que la profesión de docente lleva su jerarquía de tiempo. Por otro lado, me tomo muy en serio la composición y la presentación de mi música, no es un simple hobby; tiene su trabajo, esfuerzo y dedicación cotidiana. Además, hay inevitablemente un espacio en común entre ambas disciplinas: llevo la historia a mi música y la música al aula, mis letras están empapadas de historias personales y sociales, en mis shows se mete a la fuerza la pedagogía, en mis clases hago mucho uso de la historia de la música, utilizo letras de canciones que reflejan una época, preparo actos con música, por eso creo que todo tiene que ver con todo y las dos actividades se han ido mimetizando, y actualmente el docente se parece en mucho al artista, debe lograr la atención, convencer con su arte, crear una química con su público.

 

– ¿Qué papel creés que cumple el músico en la sociedad?

 

Históricamente, el músico o la música han tenido claramente un rol de entretenimiento, desde los antiguos poetas que iban con sus liras recitando sus poemas a los reyes, pasando por la música clásica llamada a entretener a las clases altas de la modernidad, hasta el rock y el pop contemporáneos puestos a divertir a las clases medias. Ésto es y ha sido lo dominante, hoy también la música divierte mucho, relaja, entretiene. Por otro lado, siempre ha habido músicos y música para movilizar, para radicalizar un mensaje, brindar un testimonio crítico, para ofrecer un canal alternativo, realizar un acto contracultural y, en este camino, el músico puede cumplir un rol de vanguardia, de movilizador y transformador cultural.

 

– ¿Considerás que tiene un rol político importante?

 

Considero que el músico puede llegar a tener un rol político importante sólo si se embandera claramente en un partido o ideología o movimiento político y se vuelve entonces un militante político más. Si bien el término Política es bastante amplio –desde Aristóteles cuando nos definió como “animales políticos”-, la política es para políticos profesionales así como el arte es para artistas. Pienso que el rol del músico es más cultural y periféricamente político, en el sentido de a lo sumo movilizar conciencias y musicalizar una revolución.

 

– ¿Cómo ves el arte local?

 

El arte musical local está contenido en cuatro géneros mayoritarios: el folklore, el tango, el jazz, y el rock. Hay una mayoría de formaciones grupales (desde el dúo) por sobre los solistas y, creo también hay mayoría de música llamada “covers” o intérpretes de otros por sobre la canción propia o de autor. El último festival “Música X la identidad” es un buen muestrario de ésto. En cuanto a los géneros, es esclarecedora esa situación también de la historia marplatense, de cómo se ha ido formando la población local, en una mezcla entre porteños, gente local y de varias provincias, al tiempo que su población cuenta con mucha clase media, relativamente.

 

Los solistas cantautores que hacemos principalmente el género “canción” somos una minoría, una especie “quijotesca” contra molinos de todo tipo, desde las propias limitaciones artísticas y técnicas hasta los medios y espacios, pasando por la falta de un público ávido de nuevas propuestas. En una ciudad tan grande, es muy llamativo que haya tan pocos espacios culturales preparados para el espectáculo musical accesible para todos, públicos o privados. Y la ciudad no es una isla, está atravesada por los medios que sólo pasan música comercialmente aprobada e incluso muchísimo en otro idioma. A pesar de todos los obstáculos y de la falta de apoyo institucional, hay una importante movida musical en la ciudad que debería coronarse con una ley de fomento. Por ejemplo, sacarle unos centavos a las grandes salas de casino y bingo que operan y se benefician en grande en la ciudad para apoyar de algún modo el arte local.

 

http://martinuria.bandcamp.com/
http://www.martinuriacancion.blogspot.com.ar/

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