Roberto Curri, columnista del noticiero de Canal 8 y Director de la Productora CUBO, se refirió en el siguiente artículo a la suspensión del spot del Diputado Francisco De Narváez y aseguró que con las redes sociales ya no es posible prohibir un spot. Además, explicó que con 100 clics en redes sociales se puede alcanzar a 30 mil personas.

 

Por Roberto Curri.-

 

Cuenta Alberto Cairo, uno de los mayores expertos en infografías periodísticas, que todos los contenidos que nosotros producimos y compartimos a través de las redes sociales durante las últimas 24 horas, en el año 1910 se tardaba 365 días en producirse. Traten de imaginar la cantidad de fotos, comentarios, posteos, tweets y videos que hemos agregado a la red en el último día. Todo eso, que a nosotros nos resulta cotidiano, requería un esfuerzo 365 veces mayor hace un poco más de 100 años, para generar con otros soportes el mismo número de datos e información. Si la comparación en cambio se hiciera con el 1800 nos encontraríamos con que ellos tardaban varios años en producir la cantidad de información y contenidos que nosotros conseguimos generar desde ayer hasta hoy. La cantidad de información y datos disponibles actualmente es tan increíble como inabarcable. Y esa magnitud se debe a distintos factores entre los que se encuentra la facilidad que hoy ofrecen las plataformas digitales para dar a conocer y compartir nuestros contenidos.

 

En los últimos días la jueza federal María Servini de Cubría ordenó la “inmediata suspensión de los spots políticos publicitarios” del diputado nacional Francisco De Narváez, que se emiten por televisión y radio. Consideró que el aviso “Ella o Vos” busca captar el voto violando los plazos que establece la ley para hacer campaña electoral.

 

Los pasos judiciales correspondientes determinarán si realmente el spot violaba o no los plazos, pero igualmente podemos analizar el impacto comunicacional de la medida y afirmar que ya no existe la posibilidad de prohibir o suspender un spot. Si viviéramos en los años 70´ la acción podría haber sido popular o impopular pero la propaganda no se hubiera visto más. Los espectadores ya no habrían podido recibir ese mensaje. Basta con recordar el caso de Tato Bores y su sketch de la Jueza Baru Budu Budía, casualmente la misma María Servini de Cubría de hoy. Hasta que la justicia no habilitó su emisión televisiva ningún espectador pudo verlo. Solamente lo imaginaban.

 

En aquel momento no existían plataformas alternativas que permitieran crear un canal de comunicación a través del cual acceder a ese video prohibido. Pero hoy vivimos en un mundo diferente. Minutos después de la suspensión del video ya podía verse a través de Youtube sin ninguna restricción. La medida además generaba un mayor interés en el público porque no hay nada que nos guste más que algo que nos dicen que no debemos ver.

 

Argentina es el país del mundo en donde más tiempo pasan los usuarios de internet en las redes sociales. Los argentinos estamos cerca de 10 horas conectados por mes. Más del 80 por ciento de los usuarios de internet utilizan la red para participar de estas plataformas de social media. El impacto de los contenidos y la velocidad a la que se transmiten es inmensa. Prohibir un contenido en los medios tradicionales y que luego aparezca en internet termina siendo más perjudicial todavía que haberlo dejado al aire desde un primer momento. Saquemos las cuentas de lo que representa un único y poderoso clic sobre el botón Compartir o sobre el botón Me Gusta en Facebook.

 

Calculemos que en promedio cada usuario tiene unos 300 amigos en la red social. Cada vez que uno hace clic en el Me Gusta de un video, los otros 300 contactos se enteran de ello y tienen la posibilidad de ver ese contenido y hasta compartirlo a su vez con sus 300 contactos. Simplemente, se necesita que 100 personas compartan un video, para que esas imágenes lleguen a 30 mil usuarios. Piensenlo. Solo 100 personas. Cada uno de nosotros seguramente conoce a 100 personas o más. El poder de la comunicación en internet y de la posibilidad de viralizar el contenido es tan fuerte que todavía no se terminan de afinar y comprender al cien por ciento las estrategias en redes sociales. Las redes sociales pasaron a ser el boca en boca de la sociedad. Pasaron a ser el lugar donde se dan las conversaciones que terminan construyendo la tan preciada opinión pública.



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