Una familia de huerteros ubicados en el acceso a Sierra de los Padres descubrieron que entre las verduras que habían plantado apareció un zapallo calabaza gigante que pesaría unos ¡30 kilos!.

 

La propietaria de la quinta no sale de su asombro y con orgullo destaca que la explicación para semejante ejemplar responde a la calidad de la semilla y de la tierra cultivada.

 

 

“Lo orgánico funciona mejor, evitar los elementos químicos para producir las verduras”, expresó.

 

Cabe destacar que a pocos metros, dentro de la misma huerta, hay otro zapallo gigante de unos 20 kilos.



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