Se llama Marino Centeno, tiene 21 años, y forma parte de una comunidad Wichi del chaco-salteño. Hace unas semanas inició su cursada en la Universidad Atlántida Argentina, en Mar del Plata.

 

El joven pertenece a un Paraje llamado “Las 15 viviendas”, del Departamento de Rivadavia, Salta. Un lugar donde carecen de luz eléctrica, agua potable, asfalto, y sistemas cloacales. Recién en 2012 se instaló la primera escuela.

 

La iniciativa surgió el año pasado, desde la Universidad Atlántida Argentina y el grupo “Miremos con amor”, quienes realizaron una campaña solidaria que tenía como objetivo llevar, útiles, ropa y alimentos, a las comunidades wichi de Salta. Allí conocieron a Marino, quien les comentó su deseo de estudiar en una Universidad.

 

Meses más tarde, las autoridades de la Universidad Atlántida Argentina, asumieron el compromiso de becarlo en la carrera de Ingeniería en Sistemas, que era la elegida por Marino.

 

Este año y con la ayuda de mucha gente, el joven se mudó a Mar del Plata, donde la Universidad tiene una de sus sedes, y comenzó a cursar la carrera.

 

Marino es un joven tímido, la adaptación a esta nueva vida le resulta compleja, sin embargo muestra entusiasmo y empeño para cumplir con su sueño.
“Cuando terminé la secundaria, no podía seguir estudiando, por falta de recursos” contó.

 

Entonces surgió la propuesta de la UAA, “Fue una opción muy grande venir a estudiar a la Universidad, yo lo había decidido, pero faltaba la decisión de mi familia. Ellos estuvieron contentos. Y se me dio, y vine”.

 

Al ser consultado por la carrera que eligió, Marino dijo: “Porque primero que nosotros no tenemos posibilidades para hacer las cosas, no hay tecnología, no tenemos ningún acceso a la computación. Siempre me gustó, era la carrera que elegí yo”.

 

Para finalizar Marino dejó un mensaje para todos aquellos jóvenes que tienen el sueño de estudiar en la Universidad, de tener una profesión: “les diría a todos que si tienen posibilidades que estudien, que aprovechen, que piensen en la comunidad, como nosotros no estamos tan avanzados, que ayuden, que trate de transmitir su aprendizaje a los otros que no pudieron ver lo que él vio estudiando”.

 

Marino piensa en cursar este año para reencontrarse con su familia en enero próximo. Piensa en su futuro, en el día en que se reciba, y en cómo va a ayudar a su comunidad, para verlos crecer.

 

Este año la Universidad y el grupo “Miremos con amor” tienen previsto lanzar la segunda etapa de la campaña solidaria, el objetivo es juntar artículos escolares, lanas de colores para las mujeres que trabajan con tejidos y herramientas para que los hombres de la comunidad realicen sus artesanías, y así generar mayor producción.

 

Al mismo tiempo, se está preparando un proyecto de estimulación temprana para un niño de 3 años no vidente, nieto del cacique de la comunidad.



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