El papa Francisco presidió su primera misa de Pascua de Resurrección como Sumo Pontífice ante una multitud de fieles de países de todo el mundo que colmaron la Plaza de San Pedro y realizó un fuerte llamamiento por la paz en un mundo “dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias”.

 

Después de la celebración pascual en la que los cristianos proclaman la resurrección de Jesús, el Santo Padre realizó el mensaje pascual y la bendición Urbi et Orbi, que en esta ocasión careció de los tradicionales saludos de “felices pascuas” que los pontífices dicen en diversas lenguas.

 

En su discurso, el Santo Padre hizo mención a ocho conflictos que afectan la paz en distintas partes del globo, denunció “el tráfico de drogas”, la “explotación inicua de los recursos naturales” y la trata de personas, “la mayor esclavitud del siglo XXI”.

 

“Paz en Medio Oriente, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen dificultades para encontrar el camino de la concordia, para que reanuden las negociaciones con determinación y disponibilidad, con el fin de poner a fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo”, afirmó el Pontífice provocando una inmediatamente ovación y aplausos.

 

Francisco también pidió por la paz en Irak y por los refugiados sirios, al tiempo y se preguntó “¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que consiga una solución política a la crisis?”, justo en el día en que los medios italianos dieron a conocer una foto de un niño soldado de ocho años en la ciudad siria Alepo armado con una ametralladora.

 

“Paz para Africa, escenario aún de conflictos sangrientos. Para Mali, para que vuelva a encontrar unidad y estabilidad y para Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde muchas personas, incluso niños, están siendo rehenes de grupos terroristas”, agregó ante los aplausos de la multitud que colmó la plaza San Pedro y sus alrededores.

 

Y prosiguió: “Paz para el este de la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, donde muchos se ven obligados a abandonar sus hogares y viven todavía con miedo”.

 

También pidió que se superen las divergencias y madure la reconciliación en la península coreana en un mundo “desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta tierra nuestra”.

 

“Que Jesús resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodio responsables de la creación”, destacó el Santo Padre desde el balcón principal de la basílica de San Pedro.

 

Asimismo dijo a los cristianos que pidan a Jesús resucitado “que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz”.



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