La Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que declara el 2 de Abril como “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo” con el objeto de lograr mayor atención en el plano internacional respecto del autismo y otros trastornos del desarrollo que afectan a millones de personas en todo el mundo. El autismo no está restringido a una sola región ni a un solo país; es un reto de alcance mundial que requiere medidas a nivel mundial.

 

Desde su descripción original por Kanner en 1943 y Asperger en 1944, las interpretaciones sobre las causas de los trastornos del espectro autista pasaron desde la inconsistente y dañina teoría de la culpabilización a los padres hasta las actualmente aceptadas bases neuropsicológicas, neurobiológicas y genéticas.

 

Para la doctora Stephanie Schon “el autismo es una discapacidad crónica del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de vida y se caracteriza por presentar trastornos en el desarrollo de su lenguaje verbal y no verbal, conductas repetitivas y trastornos en su integración social”.

 

En el informe difundido por el Colegio de Médicos IX Distrito señaló que “se estima que una de cada 120 personas padece un trastorno del espectro autista, existiendo un claro predominio en varones (4 a 1)”.

 

La especialista remarcó que “su reconocimiento temprano permitirá el comienzo de un abordaje terapéutico adecuado, el cual ha demostrado ser de mayor utilidad cuanto más rápido se inicie. Por el momento no existe un marcador biológico específico (por ejemplo, a través de una toma de sangre, determinar si se padece autismo o no), pero sí se sabe que hay entidades médicas, muchas de ellas genéticas, que se asocian al trastorno, y su identificación será de gran utilidad. Al no existir un marcador biológico, el reconocimiento se hará a través de la observación conductual, con pruebas estandarizadas por especialistas en el tema”.

 

Entre los métodos de detección pueden surgir de aquellos “signos orientadores que pueden ser reconocidos a los 18 meses, incluso existen cuestionarios como el M-CHAT, consistente en 21 preguntas a los padres, de fácil utilización para los pediatras, que pueden ser muy útiles a los 18 y 24 meses”.

 

“Si a los 18 meses un niño no señala lo que quiere, no dirige la mirada a lo que le es señalado, no ha desarrollado lenguaje, no tiene atención compartida (es decir, no se contacta visualmente compartiendo un juguete), parece sordo al ser llamado por su nombre o tiene escasa sonrisa social, debemos pensar que algo no funciona adecuadamente en el desarrollo. A los 30 meses, la ausencia de juego social, el estar como entre los niños más que con los niños, es una observación para tener en cuenta”, enumeró la especialista en Psiquiatría Infanto Juvenil.

 

Además, subrayó que “los signos de alarma ameritan una pronta consulta al pediatra, teniendo en cuenta que algo no está funcionando adecuadamente en el desarrollo y puede ser abordado tempranamente. Los tratamientos deberán instaurarse según las necesidades clínicas y etapa evolutiva de cada niño a través de equipos multidisciplinarios entrenados, con abordajes terapéuticos personalizados centrados en la comunicación, la modificación de conductas, el lenguaje y las habilidades sociales, con orientación a la familia. La inclusión escolar será fundamental, y en algunos casos con la presencia de una maestra integradora”.

 

“Un adecuado y pronto abordaje terapéutico puede cambiar el curso evolutivo de los Trastornos del Espectro Autista, mejorando la calidad de vida de estos niños y sus familias”; finalizó el informe.



Siguiente Noticia Baragiola se reunió con vecinos del Barrio Los Pinares

Noticia Anterior Habrá un Taller sobre sociabilidad política en la Argentina reciente

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario