En el marco de la celebración del Jueves Santo, se realizó en la Catedral la eucaristía presidida por el Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino, quien realizó también el tradicional y significativo gesto de lavar los pies de doce hombres imitando lo que hizo Jesús en la Última Cena con sus discípulos.

 

Cientos de fieles participaron con gran devoción y colmaron el templo mayor de la ciudad.

 

Al concluir la homilía, el Obispo lavó los pies de doce hombres, entre los que hubo un niño, jóvenes, un seminarista, agentes pastorales de la comunidad de la catedral, y colaboradores estrechos del Obispo.

 

Luego de la misa se expuso el Santísimo para que todos los fieles puedan rezar y acompañar a Jesús en lo que se llama la Hora Santa, que se extendió hasta la medianoche y donde también hubo sacerdotes confesando.

 

Durante la homilía, el Obispo habló de los sacerdotes – ya que este es el día de la institución del sacerdocio – y expresó, “los sacerdotes somos seres humanos que dentro de la Iglesia no valemos por lo que somos por nosotros mismos, sino por lo que representamos. Al sacerdote hay que mirarlo con los ojos de la fe: es Cristo quien por intermedio de un pobre instrumento humano nos enseña, perdona los pecados, consagra la Eucaristía y gobierna con autoridad ajena, la de Cristo”.

 

También pidió a todos los fieles que rezaran por el aumento de las vocaciones sacerdotales, y destacó que “éste es el anhelo y la preocupación de la diócesis”.

 

En otro momento de su homilía, Monseñor Marino explicó que “en una de sus primeras intervenciones, el Papa Francisco nos ha dicho que Jesús nos muestra el poder como servicio y el servicio como el verdadero poder. Nuestro testimonio se vuelve atractivo y contagioso cuando en el vivir cotidiano y en los gestos pastorales los demás pueden ver el ejemplo del servicio. Este gesto ritual debe inspirar nuestra conducta. La vida entera de Cristo fue la del Servidor de Dios y de los hombres”.

 

Finalmente el pastor de la Iglesia marplatense enfatizó citando lo que dice el Concilio Vaticano II “para que esta celebración sea sincera y cabal, debe conducir tanto a las obras de caridad y de mutua ayuda como a la acción misional y a las varias formas del testimonio cristiano”.

 

“De esto deseo hablarles como obispo a lo largo de este año de la fe: sobre el servicio de caridad y el compromiso misionero. La Eucaristía entraña, necesariamente, un compromiso en favor de los pobres, pues la comunión sacramental con Cristo, cuya presencia real confesamos, debe abrirnos los ojos para descubrir al Señor presente en los más pobres de sus hermanos”, resaltó.

 

 



Siguiente Noticia Iriart: “El camino es el diálogo, no dejar a miles de chicos sin clases”

Noticia Anterior Continúa el intenso caudal de vehículos en dirección a la costa atlántica

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario