Desde 1997, profesionales del Instituto realizan capacitaciones en diferentes aspectos a miembros de localidades en las que la actividad tiene escaso desarrollo tecnológico.

 

Con el paso del tiempo, lo que comenzó como cursos de apoyo en las comunidades de pescadores se transformó en un proyecto para capacitar a formadores con participación gubernamental.

 

Nicaragua es uno de los países más pobres del continente americano y con mayor desigualdad entre la población. Según una encuesta difundida en 2012 por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG) de ese país, existe un 44,1 % de pobreza y un 8,2 % de pobreza extrema.

 

Entre sus actividades más importantes figuran la agricultura, una cada vez más creciente ganadería, la extracción de oro, cobre, plata y plomo, y la producción de ron (Flor de Caña, principalmente).

 

Sin embargo, y a pesar de ser un país con costas en el Pacífico y el Mar Caribe, la pesca es una disciplina con poco desarrollo tecnológico que se practica con técnicas tradicionales, básicamente transmitidas a través de las generaciones de pescadores.

 

Así, los miembros de las comunidades practican la actividad como modo de subsistencia o que se vuelca al mercado interno, aunque en algunos casos la producción se exporta de manera muy acotada (langosta y camarón, y en menor medida el pargo).

 

A lo largo del tiempo, muchos pescadores han incrementado sus conocimientos en nuevas técnicas y herramientas, que han ayudado de manera considerable para llevar adelante esta práctica. Y en numerosos poblados del interior de Nicaragua, mucho ha tenido que ver en este progreso el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

 

Desde 1997, miembros del Programa Desarrollo de Artes de Pesca, Métodos de Captura y Transferencia de Tecnología viajan de manera constante al país centroamericano para brindar capacitaciones y apoyos a los lugareños en diferentes aspectos relacionados con la actividad pesquera.

 

Así, por solicitud del Instituto Nacional Tecnológico (INATEC) de Nicaragua, que depende del Poder Ejecuto de ese país, y llevado adelante por medio del Fondo Argentino de Cooperación Sur-Sur y Triangular (FO.AR), desde ese año se realizaron 12 proyectos (con 50 cursos) a través de los cuales se capacitaron a más de 619 pescadores de 21 comunidades del Pacífico y Caribe.

 

El objetivo de la institución nicaragüense era claro: capacitar a grupos poblacionales de sectores priorizados para su integración a la vida económica productiva.

 

En esta línea, a través de material audiovisual y manuales didácticos confeccionados para cada actividad, los profesionales del INIDEP brindaron asesoramiento y apoyo técnico a pescadores. Así, se construyeron y probaron diferentes redes de arrastre para distintas especies, se entregaron hilos, agujas, paños de redes, flotadores, etc., muchos de ellos aportados por empresas argentinas.

 

Hasta 2008, la capacitación brindada por el equipo técnico argentino realizó las actividades en forma directa con los pescadores de comunidades como Corinto, La Boquita, Casares, San Juan del Sur, Chinandega, Potosí, La Garita, Bluefield, entre otras. Por su parte, los miembros del INATEC, a través de la Dirección de Apoyo a la Micro y Pequeña Empresa, definieron las comunidades objetivo y organizaron todos los aspectos logísticos de los cursos.

 

Sin embargo, y frente al impacto que estas tareas tuvieron en los pescadores y el desarrollo de la actividad, la modalidad de trabajo se vio afectada a un rotundo cambio.

 

Formación de formadores

 

Conscientes de la realidad pesquera del país y de la importancia de realizar un seguimiento a quienes adquirían nuevos conocimientos, en 2008 el INATEC redefinió los objetivos de cooperación solicitada al FO.AR.

 

En este sentido, la institución centroamericana propuso realizar un proyecto de “formador de formadores” en artes de pesca artesanal, con el objetivo de transmitir conocimientos específicos para el cálculo, diseño, construcción, aparejamiento y ensayo en el mar en artes y útiles de pesca artesanal.

 

En este sentido, los profesionales del INIDEP comenzaron a capacitar a 12 personas provenientes de ambas costas de Nicaragua, con el fin de transmitir los conocimientos específicos para que sean ellos quienes puedan interactuar y realizar seguimientos a los pescadores de las comunidades del país.

 

Las actividades de formación de formadores fueron coordinadas con el gobierno nicaragüense y llevadas adelante en cuatro centros del INATEC. En este aspecto, se pudo suplir la carencia de instituciones y personal especializados para abordar programas de capacitación que eleven la calificación técnica de los involucrados y apuntale el potencial de la actividad pesquera.

 

Y este programa que involucra a profesionales del INIDEP, personal gubernamental y población nicaragüense fue apoyado por el gobierno español, quien a través de un reembolso de 5 millones de dólares facilitó la conformación de los cuatro centros del INATEC y la adquisición de materiales de trabajo.



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