En la Iglesia Catedral, se realizará este jueves a las 19 una misa en acción de gracias por la elección del nuevo Pontífice, hasta ahora Cardenal Jorge Mario Bergoglio, y desde su elección Su Santidad Francisco I. La misma estará presidida por Monseñor Antonio Marino, Obispo de Mar del Plata y concelebrada por todo el clero marplatense.

 

Dos horas después de la elección del nuevo Papa, Francisco I, el hasta entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio; se realizó una conferencia de prensa en la que el Obispo de Mar del Plata expresó su “conmoción y alegría inmensa” ante la noticia.

 

Estuvo acompañado por Marcelo Curci, el cónsul italiano; por el Presbítero Gabriel Mestre, vicario general de la Diócesis; y por el Presbítero Marcelo Panebianco, vocero del Obispado.

 

“Como obispo quiero compartir con ustedes esta alegría, esta emoción, ante todo porque desde la fe sabemos que el Papa es el sucesor de Pedro y el vicario de Cristo”, inició diciendo Monseñor Marino a todos los periodistas presentes. “Es un hombre de una gran sencillez, no es tan locuaz, habla poco, pero tiene una gran incisividad en lo que dice”, remarcó el Obispo de Mar del Plata.

 

Respecto a esta elección, el prelado marplatense reflexionó “los cardenales habrán mirado el mundo en su totalidad y habrán pensado que es la hora de que la Iglesia, comience a mirar el proyecto pastoral de la Iglesia desde la periferia, a través de un papa no europeo. Que ahora se nombre un papa argentino obliga a moldes de pensamiento diferentes”.

 

“Esto nos está diciendo algo de parte de Dios. En este continente donde viven el 40% de los católicos del mundo, tan necesitado de una revitalización y de un impulso misionero, nos trae una inmensa alegría, y un compromiso muy grande”, expresó el Obispo de Mar del Plata.

 

“Con esto hay una llamada a hacernos más presentes en el mundo de la marginación, quiero decir que desde hace tiempo los documentos de la Iglesia nos vienen hablando de una conversión pastoral, que implica que no se debe sólo restringir a atender pastoralmente a aquellos que están convencidos y acuden a nuestras comunidades a pedir los servicios que prestamos, la catequesis, los sacramentos, todo lo que sea alimento de su fe, una tarea irrenunciable”, dijo Monseñor Marino consultado sobre los desafíos.

 

El prelado continuó señalando que “la Iglesia tiene que acostumbrarse a salir al encuentro de los hombres y ofrecer la riqueza que tenemos: el Evangelio, y que este llegue a todas esas franjas que están menos atendidas, olvidadas y que es en primer lugar para ellos, la frase de Jesús era así”.

 

“En lo personal, al que fue hasta hace pocas hora un colega destacado del episcopado, ahora lo reverencio como lo que es, la cabeza visible de la Iglesia y tiene desde el primer momento, mi más profundo compromiso, obediencia y sumisión a su magisterio, y la colaboración de esta diócesis de Mar del Plata”, deseó Marino.



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