El Honorable Concejo Deliberante del Partido de General Pueyrredon llevó a cabo su reconocimiento al actor Luis Brandoni “por su destacada trayectoria artística en el orden nacional e internacional”.

 

El acto –que se desarrolló en el recinto de sesiones- fue encabezado por el Presidente del Cuerpo Deliberativo local, Ariel Ciano (AM); y contó, asimismo, con las presencias del director coordinador de la Secretaría de Cultura, Mauricio Espil, y los concejales Mario Rodríguez (autor de la iniciativa) y Vilma Baragiola (UCR) y Fernando Maraude (FpV).

 

Distinguido por su trayectoria artística, Luis Brandoni agradeció el gesto del Cuerpo Legislativo, que fue adoptado por unanimidad. Y evocó anécdotas vividas en esta ciudad durante la última dictadura militar y en los albores de la recién recuperada democracia.

 

“Agradezco a los representantes del pueblo de Mar del Plata por esta distinción. Como dice el tango, ´recuerdos en bandada acuden a mi mente´. El primero de los recuerdos es este video que acabamos de mirar (Abuelas de Plaza de Mayo), porque yo fui dirigente gremial de la Asociación de Actores durante muchos años y nos ocupamos en su momento de los desaparecidos, como Gregorio Nachman en su momento. Intentamos hacer todo lo posible. Fue una etapa muy difícil”.

 

Luego, evocó una anécdota: “Vinimos acá en 1981 a presentar la obra Convivencia en el Teatro Colón. En una ocasión llegó una amenaza de bomba al hotel de la esquina –porque el Colón no tenía teléfono- y los 400 espectadores salieron sin generar inconvenientes. Se largó una de ésos típicos chaparrones de verano y cuando todo estuvo lista, volvieron casi toda la gente, salvo dos. Eso demuestra que también acá el público tomaba partido por la libertad. Nosotros estábamos prohibidos hacía años: no aparecíamos en los diarios ni en la televisión, no hacíamos películas ni estábamos en los teatros oficiales. Era actitud casi militante. Gracias a esa gente pude sobrevivir como actor, porque hacíamos teatro y la gente iba a vernos”.

 

“Para nosotros, Mar del Plata fue un cobijo, que no es una ciudad a la que vine a trabajar; es parte de mi vida. Siempre traté de ser lo más honesto posible intelectualmente. Hice teatro donde debía y militancia en un partido político, como corresponde. Nunca lo oculté. La gente me ha dejado vivir de mi trabajo, respetando quien soy”.

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