Con la participación de gran cantidad de docentes, directivos y padres de colegios católicos, el Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino presidió la misa de inicio del año escolar.

 

Durante la celebración los representantes de cada colegio realizaron un signo de renovación y profesión pública de la fe.

 

 

En la eucaristía, estuvieron presentes sacerdotes de los colegios de la diócesis, autoridades de la Junta de Educación Católica y también el inspector jefe de la región 19, Omar Mancioni; y de la región 20, profesora María Elena Falomir, entre otras autoridades educativas.

 

Al iniciar sus palabras, Monseñor Marino rescató la relación entre la Iglesia y la educación a través del tiempo. “Es un hecho indiscutido que en lo que llamamos la cultura occidental, marcada por el cristianismo, la Iglesia ha tenido un papel protagónico. Tiene por tanto la Iglesia una autoridad moral, garantizada por su historia en materia de educación. En nuestra época nos toca renovar la capacidad educadora que tuvo la Iglesia en la humanidad”.

 

Posteriormente el Obispo se refirió a todos los docentes, “en esta eucaristía me encuentro con ustedes que representan la enseñanza, la transmisión de la catequesis en nuestras escuelas. Esto implica ante todo una adhesión cordial al evangelio y a la Iglesia, su magisterio”.

 

Luego les habló especialmente a los catequistas escolares que habían estado realizando una jornada de trabajo y reflexión: “hoy más que nunca es preciso conocer la fe puesto que estamos ante un cierto analfabetismo religioso que incluso puede establecerse dentro de la misma Iglesia. Son nociones a veces mal asimiladas, o una contaminación entre la visión cristiana del mundo, el hombre, la moral, del matrimonio con visiones ajenas a la fe cristiana. Por lo tanto, es importante conocer la fe, profesar la fe en sintonía plena con todo la Iglesia, y su magisterio”.

 

“Pero la catequesis no se reduce sólo a la transmisión de verdades, el catequista es un testigo de la fe, da testimonio sobre lo que enseña, encarnándolo en su vida. Se dice de manera especial del catequista, y podríamos decir de toda la docencia de los colegios católicos, no se transmiten solo conocimientos, sino valores. Al evangelio se lo predica también con la vida, con el ejemplo, aún quien enseña matemática, o da clases de educación física” enfatizó el Obispo.

 

Por último Monseñor Marino alentó y agradeció a la Junta Regional de Educación Católica por el esfuerzo de mantener la identidad de las escuelas.

 

Después de la homilía, todos los representantes de los colegios se acercaron al altar, y realizaron la profesión pública de su fe como educadores, este gesto se concretó encendiendo unas velitas y rezando juntos el credo.

 



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