Desde principios de enero, más de 90 chicos asisten gratuitamente a las tres escuelas que funcionan en esa localidad.

 

Aunque el espacio es muy valorado por padres e hijos, desde la organización reclaman mayor respaldo estatal para adquirir tablas y equipos. Una experiencia contra el sedentarismo infantil y a favor del encuentro con la naturaleza y el cuerpo en acción.

 

Durante enero y parte de febrero, tres escuelas de surf ofrecieron clases gratuitas semanales a más de 90 chicos en la ciudad de Santa Clara del Mar.

 

El trabajo, desarrollado con escasos recursos, fue muy valorado por los niños y padres que dijeron haber encontrado en ese espacio recreativo un ámbito propicio para profundizar relaciones con la naturaleza, el deporte y la salud, ganándole batalla al sedentarismo infantil.

 

En Santa Clara del Mar -durante los meses de verano- los chicos cuentan desde 2008 con un espacio generado por el CEF 122 (Centro de Educación Física) para realizar actividad física en las instalaciones del club que por cierto, son precarias.

 

Sin embargo y pese a vivir en una ciudad con mar los niños y jóvenes no cuentan con actividades acuáticas, muchos no saben nadar y por ello, en este contexto, las escuelas de Surf cobran una gran importancia.

 

Comprometiéndose a ocupar ese vacío y a habilitar un espacio lúdico al que los chicos concurren entre dos y tres veces por semana. En esta temporada, en promedio, unos 30 niños asistieron a cada una de las escuelitas. A la Femenina municipal concurrieron alrededor de 50 niñas, adolescentes y madres.

 

Fue en 2010 que desde la coordinación del CEF 122, Rodolfo Gianella, creó la primera escuela provincial de Surf: un espacio donde los niños y jóvenes del pueblo concurren a diario a practicar el deporte y a relacionarse con el mar.

 

Pese a ser la primera no corrió con la misma suerte obtenida por el CEF N°1 de la ciudad de Mar del Plata, que con su incursión en el surf durante la temporada 2013 logró apoyo de las autoridades, el que se concretó con la entrega de material didáctico. Aquí las tablas, los trajes y las lycras son propiedad del profesor Juan “Juanbe” Suarez, quien generosamente las pone a disposición de los alumnos.

 

“Lo más importante que lograron en este tiempo fue que se acercaron al mar, lo conocieron, se sintieron cómodos, jugaron y se hicieron amigos. Después aprendieron a correr olas, que es lo de menos porque eso, es práctica. Cuando me preguntan qué es el surf para mí, yo les respondo que es como volver a tener 11 años; eso es lo que yo siento cuando me meto como una tabla”, esas fueron las palabras de cierre de curso de Juan, el profesor que durante 15 años ha formado con dedicación y profesionalismo a los jóvenes del pueblo en esta disciplina.

 

La situación en la Escuela Femenina no es mucho mejor. Las tres instructoras, Maira Pinto, Carolina Mogliazza y Soledad Moreyra con absoluta entrega logran generar no solo amor por este deporte sino también identidad y sentido de pertenencia, valores difíciles de conseguir en ciudades turísticas. Todo ello con solo dos tablas y mucha pasión.

 

“Durante estos dos meses se generaron grupos solidarios, ver a las más grandes asistiendo a las chicas pone de manifiesto el gran aprendizaje de este curso. Que madres e hijas hayan encontrado en esta actividad un lugar de encuentro es maravilloso y esa imagen no se les borrará nuca”, así saludó Maira Pinto a sus alumnas, emocionada el último día de clases.

 

Como se sabe, este es un deporte costoso para principiantes. Se debe contar con traje, tabla y un instructor que brinde los conocimientos técnicos básicos para iniciarse en la actividad. Tanto la Escuela provincial dependiente del CEF 122, como las dos municipales ponen a disposición de los alumnos todos los elementos que tienen a su alcance para poder dar los primeros pasos y año tras año, seguir perfeccionando la técnica.

 

La falta de recursos limita las posibilidades de incorporar un número mayor de niños, quedando muchos en lista de espera. Si bien es plausible la iniciativa, porque brinda un espacio recreativo en pleno verano, la falta de apoyo de los organismos estatales para sumar días, aumentar cupos y disponer de más tablas, deja a muchos niños y jóvenes fuera del agua y sin alternativas deportivas relacionadas con el ambiente en el que viven.

 

En una era donde el sedentarismo se ha convertido en la enfermedad moderna de la infancia y dónde se vive pensando en opciones para sacar a los jóvenes de la calle, el surf se presenta como una alternativa atractiva que cumple con estos objetivos. Que los niños y adolescentes se levanten dos o tres veces por semana, gustosos a las ocho de la mañana y en pleno verano, para ir a la playa a practicar un deporte, es definitivamente una buena noticia. Sólo se necesita para mejorarlo un mínimo respaldo de los organismos gubernamentales.

 

Fotos: Diego Izquierdo



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