El Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon llevó a cabo, con el acompañamiento de la Sociedad Unión Israelita Marplatense (SUIM), el acto oficial por el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que se desarrolló en las instalaciones del Centro Cultural Villa Victoria Ocampo, Matheu 1851.

 

Aunque suele llevarse a cabo todos los años en el recinto de sesiones, en esta ocasión se decidió el cambio de locación al coincidir en la Villa Victoria la presentación de la muestra “Ana Frank, una historia vigente”, realizada por la Fundación Ana Frank en Holanda, que se exhibe en Mar del Plata a través del Centro Ana Frank Argentina.

 

Esta iniciativa tiene el objetivo de acercar al mundo entero el testimonio de Ana Frank, “a fin de contribuir a la construcción de una sociedad libre y pluralista donde se garantice la igualdad y el respeto por los derechos humanos, y en la que la discriminación y la intolerancia no sean aceptados”.

 

Entre los invitados especiales se encontraban miembros del Cuerpo Consular, como el cónsul de Italia, Marcello Curci; el presidente de la Fundación Amigos del Centro Ana Frank, Julio Toker; la señora Tauba Cymbrot de Gomplewicz, sobreviviente del Holocausto; entre otros.

 

La comunidad judía en Mar del Plata y la Municipalidad ratificaron su vínculo interinstitucional, plasmado en la realización de cursos de capacitación a docentes y en la organización de actos como el desarrollado en Villa Victoria. Fueron encendidas seis velas en honor a las víctimas del Holocausto.

 

Tauba Cymrot evocó su lúgubre experiencia en los guettos. “Yo era una chica normal, se decía en el pueblo lo que pasaba en Alemania, algunos creían, otros no. Muchos sólo pensaban en sí mismos. Hasta que empezó la Guerra y la gente corría a comprar provisiones. Tenía 12 años. Había una sola bomba de agua, no era fácil llegar hasta ahí. Hasta que se escucharon los pasos fuertes y al día siguiente lo primeros muertos; habían llegado los alemanes”.

 

Entonces, Tauba recordó cuando llegó la convocatoria para llevarse personas entre 15 y 25 años: “Salí y mi madre me dejó un papel con la dirección de mi padre en Argentina. Me llevaron a un guetto; un sitio sucio, con trenes, gritos y perros ladrando. Nadie sabía nada. Nos dejaron en un lugar cerrado, no sabíamos si estábamos de pie o sentados. Hubo malos tratos constantes. Había que hacer caso, sin llorar. Y trabajé de modista. Sobreviví, vine a la Argentina y consolidé una familia hermosa, con hijos, nietos y dos bisnietos más otros dos en camino”.

 

En el siguiente segmento del acto se procedió al encendido de velas. La primera, “en memoria de los seis millones de judíos asesinados en la Shoá”; la segunda, “por el millón y medio de niños asesinados en el mismo período”; la tercera, “por los miles de asesinados por los nazis en los campos por sus ideas políticas, religiosas o minorías culturales”; la cuarta, “en memoria de los justos entre las naciones que arriesgaron sus vidas para salvar a los judíos de la muerte”; la quinta, “en memoria de los sobrevivientes ya fallecidos”; y la sexta, “para iluminar el camino de la construcción de una sociedad mejor”.

 

Vale destacar que el mencionado acto tuvo lugar en el marco de la Resolución 60/7 de la ONU, y en esta ocasión hubo discursos de las autoridades del SUIM, el Ejecutivo y el HCD presentes, además del encendido de velas en homenaje a las víctimas del Holocausto.



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