El ministerio de Salud de la Provincia recomendó tomar medidas contra el golpe de calor y tener cuidado con el uso abusivo del aire acondicionado, para evitar problemas respiratorios.

 

El golpe de calor puede afectar a cualquier persona, sin embargo, suele ser más frecuente entre los bebés y los ancianos. Se caracteriza por el aumento de la temperatura corporal y la pérdida de líquidos.

 

Si bien suele ser un cuadro pasajero, en ocasiones entraña riesgos severos, como desvanecimientos y pérdida de conciencia. Para prevenirlos el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, recomendó “tomar líquidos, sobre todo agua aún cuando no se tiene sed, evitar el consumo de alcohol porque aumenta la temperatura corporal, no exponerse al sol entre las 11 y las 16, utilizar prendas de vestir livianas y claras, y evitar las actividades físicas bruscas”.

 

El dolor de cabeza y las náuseas, la piel caliente, roja y seca son los síntomas típicos del golpe de calor. Además, el pulso y la respiración suelen ser más débiles. “A quienes presentan estos signos de alarma hay que recostarlos en lugares frescos y ventilados, ofrecerles agua, quitarles la ropa y mojarles el cuerpo con paños embebidos en agua fría y consultar al médico”, detalló Luis Crovetto, director provincial de Atención Primaria.

 

En la última semana, el 15 por ciento de las 2.552 consultas realizadas en los hospitales móviles que el ministerio de Salud instaló en la costa atlántica, correspondió a cuadros respiratorios, como faringitis, amigdalitis y resfríos.

 

De este modo, el dolor de garganta, la mucosidad con tos y los estornudos resultaron diagnósticos frecuentes, incluso más que las quemaduras de sol, tan propias del verano.

 

El problema radica en que a los descensos bruscos de temperatura de los últimos días que tomaron por sorpresa a más de uno, se suma el uso abusivo del aire acondicionado. Cuando una persona está expuesta a muy baja temperatura las vías aéreas se inflaman y esto suele generar sinusitis, laringitis, bronquitis y, en casos más severos, neumonías.

 

Por eso, desde la dirección provincial de Atención Primaria del ministerio de Salud coinciden en no utilizar el aire acondicionado para refrigerar sino, justamente, para ‘acondicionar’ el ambiente: la idea es que no haya una amplitud térmica exagerada entre el exterior y el interior. Lo saludable, afirman, es mantener el aparato entre los 23 y 25 grados.

 

En las personas con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), alérgicos y asmáticos, quienes tienen una flora bacteriana diferente y son especialmente sensibles a los cambios de temperatura, el mal uso del aire exacerba los síntomas e incrementa el riesgo de crisis respiratorias que requieren atención de emergencia.

 

Si bien los neumonólogos no desaconsejan el uso de aire acondicionado para dormir, apuntan algunas recomendaciones para evitar enfermarse o bien amanecer con dolor de garganta, dificultad para respirar, estornudos y mucosidad.



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