La serie contra Alemania marcará, para Horacio Zeballos, el regreso a la Copa Davis. El zurdo marplatense vuelve a formar parte del equipo nacional después de dos años y medio, lapso en el que pasó, de ser considerado un jugador revelación en el tour ATP, y subir al puesto 41° del ranking en noviembre de 2009, a retroceder hasta el 127° escalón, en mayo pasado.

 

De la mano de Horacio, su papá y también profesor de tenis, el año pasado empezó la recuperación, que se confirmó a fines de 2012, ya con Sebastián Prieto como coach, con buenas actuaciones en challengers, incluidos sendos títulos en Montevideo y San Leopoldo, en Brasil, y más recientemente, en San Pablo. Esta semana se ubica 71°, aunque Zeballos considera que ahora juega mejor que cuando tenía su mejor ranking.

 

“Estoy pasando un muy buen momento. Por ahí, la parte mental era la que más me costaba, pero ahora siento que estoy en buena forma. Terminé 2012 muy bien y lo empecé con un título. Yo siento que estoy jugando mejor que en 2009 o 2010, más allá de que mi ranking actual no es el que tuve en aquella época. Dejé de presionarme con lo que era números: el ranking, los puntos, sumar, tener que defender, ganar partidos que antes no podía ganar. Ahora estoy pensando sólo en jugar al tenis, en cómo mejorar mis golpes y mi físico, y sé que si hago eso bien, el ranking viene solo”, evalúa Horacio.

 

La vuelta copera de Zeballos tendrá un sabor especial, por tratarse de su primera serie como local. En 2010 disputó tres series, todas en el exterior: Suecia, Rusia y Francia, con un balance de 2-1 en dobles (con Nalbandian y Eduardo Schwank como compañeros) y 0-1 en singles; luego, la caída en su rendimiento lo marginó del plantel.

 

Por su recuperación, volvió a ser tenido en cuenta. Zeballos no dudó cuando fue llamado por el capitán Martín Jaite. “Estoy con una sensación muy linda. Formar parte del equipo es un orgullo para mí; desde chico mi sueño es la Copa Davis; la jugué en su momento, la pasé bien, y ahora tengo la misma buena sensación”, cuenta Cebolla, un apodo que también heredó de su padre Horacio, de reconocida trayectoria en el Edison Lawn Tennis de Mar del Plata.

 

“Ser citado siempre es un honor. Significa que estoy haciendo las cosas bien, que estoy en un buen nivel, y compartir equipo con jugadores como Nalbandian, Mónaco y Berlocq me da mucha confianza para lo que viene”, agrega.

 

El regreso, también, incluye un desafío trascendente, porque el dobles siempre tiene un valor particular en la Davis, pero acaso lo tenga más en una serie tan pareja como se presume la que se jugará desde el viernes próximo en Parque Roca. “[Christopher] Kas es doblista, y Kohlschreiber juega bien; vienen con confianza porque ganaron un torneo hace poco [en Doha], y vamos a tener que jugar los cincos sets a full. Pero también tenemos que pensar más en nosotros; si con David conformamos una buena pareja, vamos a ser muy duros”, consideró.

 

Fuente: La Nación



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