El presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica consideró que la temporada “es buena” y destacó el crecimiento de destinos “que hasta ahora no eran tenidos en cuenta como turísticos”.

 

“Las expectativas para superar el 70 por ciento se mantienen y si bien en algunos lugares de la costa la ocupación baja durante la semana, sube fuerte los fines de semana, pero el número definitivo recién se conocerá cuando termine el mes”, Roberto Brunello.

 

Para Brunello “la temporada es buena, porque crece la ocupación de plazas hoteleras y consumos gastronómicos en otros destinos, que hasta ahora no eran tenidos en cuenta como turísticos”.

 

Un relevamiento realizado por FEHGRA en establecimientos de sus 63 filiales, mostró que localidades de la Costa Atlántica, región de Cuyo y Noreste registran niveles de reservas superiores al promedio.

 

Tal el caso de Villa Gesell, Esteros del Iberá (Corrientes), El Trapiche y Potrero de los Funes (San Luis), e Iglesia (Catamarca), todas con 90 por ciento de ocupación.

 

En diálogo con Télam, Brunello dijo que le sorprendió “la gran demanda de ocupación que tuvo la región patagónica este verano”, una estación contracíclica para la zona y con 85 por ciento de ocupación en San Martín de los Andes y 80% en Bariloche.

 

Tradicionalmente el turismo de verano se centraba en la costa atlántica bonaerense y sierras de Córdoba, “pero ahora vemos que mucha gente eligió el Noroeste, Cuyo, la Patagonia”, destacó.

 

En cuanto a cómo impactan los feriados en las diferentes filiales de la FEHGRA, dijo que “algunos se benefician y otros se perjudican, pero hay un equilibrio porque el derrame del turismo es tan grande que todos se benefician, algunos indirectamente”, aclaró.

 

Brunello explicó que hay cambios de hábitos en los turistas, que impactan especialmente sobre los establecimientos gastronómicos. Hay gente que no va al restaurante pero compra en los supermercados, almacenes o casas de comidas de la zona, “y esa mayor actividad la genera indirectamente el turismo”.

 

Aseguró que “este cambio de hábitos nos obliga a repensar nuestras estrategias comerciales, y planificar nuevas alternativas para atraer visitantes durante todo el año”.

 

A diferencia de otras temporadas -cuando las familias se instalaban todo el mes en la playa- hoy Mar del Plata sólo está a pleno los fines de semana, Pinamar vive una temporada atípica y esta situación se repite en muchos destinos tradicionales.

 

“Las vacaciones de verano dejaron de ser el boom del sector”, remarcó.



Siguiente Noticia Desarrollo Social destinó más de $30 millones a Escuelas de Verano

Noticia Anterior Unión ya piensa en Rivadavia en la reanudación del Argentino A

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario