Por Jose Luis Zerillo, docente en Derechos Humanos y Garantías Constitucionales UNMDP y Escuela de Policía Descentralizada de Mar del Plata. Director del Centro de Estudios Políticos Encuentro.

 

En las últimas horas, nuevamente el gobierno municipal ha procedido a difundir por medios masivos de comunicación las imágenes obtenidas por las cámaras de vigilancia que oportunamente fueran instaladas en algunas zonas de nuestra ciudad, sobre presuntos hechos delictivos captadas por ellas.

 

Sin adentrarnos a un debate, que legítimamente pone en discusión la verdadera incidencia de dichas cámaras en evitar la comisión de delitos graves como medida de resguardo de la vida y la libertad de nuestros vecinos y vecinas; si resulta conveniente efectuar algunas reflexiones sobre el retroceso que implica para un modelo de Seguridad Democrática, la divulgación en medios de comunicación masiva por parte del Estado Municipal de las imágenes obtenidas por el Centro de Vigilancia.

 

Los hombres y mujeres de esta ciudad, como integrantes de una comunidad organizada, y haciendo uso de las nuevas tecnológicas, hemos comenzado en los últimos años de forma creciente a permitir la posibilidad de ser filmados en ámbitos públicos, como una medida más que coadyuve a la prevención de delitos; todo ello en búsqueda de una mayor seguridad.

 

Dicha aceptación, implica un renunciamiento de parte de nuestra intimidad, como lo son nuestros actos en ámbitos públicos, nuestro relacionamiento con otras personas, como así también los lugares que frecuentamos, de lo cual ahora todo ello podrá ser registrado por el Estado como una suerte de Gran Hermano (George Orwell 1984); pero ello con una sola finalidad, colaborar con dicha limitación de mi privacidad a brinda información para ser utilizada en mecanismos de prevención y averiguación de delitos. Para eso y nada más.

 

Es decir, que no resignamos parte de nuestra privacidad para que dichas imágenes sean exhibidas libremente como forma de un show mediático que nada tiene que ver con los objetivos oportunamente planteados.
Los errores de gestión en determinada área, no pueden ser ocultados con acciones demagógicas que solo complejizan aún más la problemática que afrontamos.

 

Mucho se ha hablado de la sensación de inseguridad. La seguridad es un problema, como lo es también la atención a la salud o el acceso universal a la educación, pero claramente todo ello podrá ser medido con métodos estadísticos que nos permiten efectuar un diagnostico mas acabado de la situación, como es el mapeo que recientemente el municipio a lanzado con la presencia del Ministro de la Corte Suprema Dr. Eugenio Zaffaroni, o como puede ser el análisis sobre la cantidad de centros de salud por habitante o de establecimientos educativos.

 

Pero también, todo puede ser percibido de una u otra forma en base a la información que nos llega a esfera de nuestro conocimiento, y sobre dicha percepción también debemos asumir una actitud seria y responsable. No es alterando la paz social y el ánimo de quienes acceden a la información, fomentando imágenes de violencia, de zozobra, de angustia, que se cumplirá con el cometido de asegurar la convivencia en paz y libertad.

 

De una cosa estamos seguros, una forma de afrontar la problemática de seguridad puede ser utilizando los mecanismos tecnológicos a disposición para prevenir, o en su caso, aportar a la averiguación de un delito, y otra muy distinta y que responde a otros intereses, es la utilización de dichas imágenes para encubrir deficiencias en la gestión de las políticas públicas, que solo serán evitadas con mas participación y mas democracia.



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