El programa consiste en detectar y prevenir cualquier tipo de vulneración de derechos, informó la Secretaría de Niñez y Adolescencia de la provincia de Buenos Aires.

 

Los operadores de calle tienen presencia en las zonas y horarios de mayor concentración en Mar del Plata: la peatonal San Martín, las plazas Mitre e Italia, la Rambla, la calles Güemes y Alem, y el Puerto.

 

Todo esto en el marco de los servicios al turista denominados “Buenos Aires Arena” que incluye también la línea telefónica y gratuita 102 en la que durante las 24 horas se puede alertar sobre situaciones de violencia, abuso o consumo de drogas de niños y adolescentes.

 

El secretario de Niñez y Adolescencia, Pablo Navarro explicó que “más allá de los operadores que recorren las calles principalmente de Mar del Plata, se puede alertar sobre cualquier situación de violencia a esa línea que es atendida por profesionales y que articula en forma directa con otros organismos del gobierno, tales como los centros de salud más cercanos”.

 

Ante la denuncia por vulneración de derechos, los especialistas se encargarán de contactar a los padres de los jóvenes que veranean solos y, de ser necesario, trabajará para garantizar los traslados de familiares hasta la costa y el regreso junto al joven a su lugar de origen”, graficó.

 

Puntualizó que “hasta que pueda lograrse el reencuentro con los padres, el Servicio Zonal de Protección de Derechos hará las gestiones necesarias para garantizar lugar de abrigo, comida y contención profesional”.

 

Tal como ocurre en más de 20 municipios donde ya funciona el programa, a la línea telefónica se sumaron para esta temporada un grupo de operadores de calle con presencia en las zonas y horarios de mayor concentración en Mar del Plata: la peatonal San Martín, las plazas Mitre e Italia, la Rambla, la calles Güemes y Alem, y el Puerto.

 

También se concurrirá al ingreso y salidas de las matinés en la avenida Constitución donde se realiza un trabajo articulado con los agentes del Registro Provincial de Bebidas Alcohólicas (REBA), dependiente del Ministerio de Salud, explicó a Télam el subsecretario de Promoción y Protección de Derechos, Sebastián Gastelú.

 

“El programa se propone que niñas, niños y jóvenes que eventualmente se encuentren atravesando situaciones que pongan en riesgo su integridad y sus derechos, puedan ser resguardados de forma integral”, puntualizó.

 

Explicó que los operadores “distribuyen además folletería informativa sobre los derechos de los niños y adolescentes donde se detallan los dispositivos a los cuales acudir en caso de que se vulneren sus derechos”.

 

El programa se propone, entre otros objetivos, la prevención y asistencia en situaciones de vulnerabilidad psicosocial de niños y jóvenes, el relevamiento de información que permita anticipar políticas de inclusión y la articulación de acciones de mediación en situaciones de conflicto social que involucren a las personas menores de 18 años.

 

Para ello, y luego del proceso de capacitación, los grupos de operadores efectúan recorridos dentro de las áreas urbanas de cada distrito con la tarea de acompañar a niñas, niños y jóvenes, articulando con políticas públicas a nivel local y provincial, junto a los Servicios Zonales y Locales e instituciones relacionadas con la temática, conformando así redes sociales de contención.

 

La modalidad de trabajo consiste en el acercamiento, contacto y mediación ante situaciones de conflicto y restitución de derechos vulnerados de niños y adolescentes.

 

Para ello, el operador de calle busca generar una vinculación estrecha, confiable y positiva para los chicos que estén en conflicto o con algunos de sus derechos vulnerados ya que muchas veces el acceso a los programas y dispositivos no se produce por desconocimiento o por temor a denunciar casos de maltratos.

 

Leonardo Burgos, coordinador del programa explicó que el trabajo de mediación “es un proceso a mediano y largo plazo porque quizás no podemos solucionar una pelea ya desatada”, aunque aclaró que “sí trabajamos para identificar actores o grupos que mantienen diferencias para iniciar un trabajo de prevención y que esos problemas no se repitan”.

 

“El operador debe ser un referente adulto que maneje los códigos de los chicos, y también es importante que seamos varones y mujeres para poder lograr una mayor confianza. Además, estamos en red permanente con los servicios de Niñez y Adolescencia y con los equipos técnicos profesionales para poder resolver cada caso”, sostuvo.



Siguiente Noticia Biguá, bicampeón del Seven de Miramar

Noticia Anterior Mar del Plata ofrece opciones a medida del "turismo gasolero"

Nos interesa tu opinión:

Comentarios:

No hay comentarios

Deja un comentario