En la provincia de Buenos Aires no se produjeron casos de coma alcohólico en jóvenes por los festejos tradicionales de las fiestas de egresados, donde suele ser visto como un hecho común el exceso en la toma de alcohol realizado por menores de edad.

 

“Trabajamos fuertemente para lograr este resultado. Inspeccionamos 300 fiestas de egresados y también trabajamos junto a los padres y los bolicheros para que la noche no termine en tragedia y divertirse no sea un sinónimo de terminar borracho”, afirmó el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia.

 

Las fiestas de egresados se realizan desde fines de octubre hasta diciembre inclusive. “En las 300 fiestas de estudiantes que inspeccionamos, clausuramos 14 por menores consumiendo alcohol y secuestramos 6.500 botellas”, informó el titular del REBA, Juan Lauro, y agregó que “los relevamientos de los lunes en los hospitales más importantes del Conurbano no arrojan comas alcohólicos en menores de edad”.

 

El alcohol en exceso durante la juventud puede tener graves consecuencias para la salud, tanto en el presente como en la vida adulta. “Los menores de 18 años son más sensibles al alcohol, todavía están en etapa de crecimiento y los efectos de tomar son nocivos para ellos. Los menores de 18 años entran en el mismo rango que las embarazadas: no deben tomar alcohol”, explicó el ministro Collia.

 

En términos clínicos una persona que tenga 3 gramos de alcohol por litro de sangre estaría en un estado de coma etílico. Estado que se alcanza, por ejemplo, tomando media botella de whisky, 6 botellas de vino o 12 botellas de cerveza. Sin embargo los médicos aclaran que el coma alcohólico está condicionado por varios factores. Ser menor de 18 años es uno de los más agravantes.

 

LUZ ROJA AL ALCOHOL

 

Este fin de semana se realizó la prueba piloto del control voluntario de alcoholemia en boliches de la Provincia. La primera experiencia del semáforo preventivo se llevó a cabo en Roskos de Temperley y Chankanab de San Martín, donde 600 jóvenes hicieron la prueba de alcohol y a 80 de ellos les dio un valor mayor al 0,5 gr de alcohol en sangre, por lo que no pudieron ingresar al boliche.

 

El semáforo funciona así: en el ingreso al boliche los jóvenes acceden o no, voluntariamente, a participar de la experiencia. Si dicen que sí, se someten a un semáforo con dos opciones: si se enciende la luz roja hacen el test, si se enciende la verde ingresan al boliche como siempre.

 

En 600 personas se encendió la luz roja y los chicos y chicas hicieron el clásico test de alcoholemia, como el que hacen los conductores. Hubo 80 casos en que dio positivo, es decir con más de 0,5 gr de alcohol por litro de sangre, y no pudieron ingresar al boliche.

 

El semáforo es una iniciativa de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica y de la industria del Turismo (ASEN), que cuenta con asistencia sanitaria del ministerio de Salud.

 

La prueba se hizo desde las 12.30 a las 2 de la madrugada y en ningún caso requirió asistencia médica o presencia de ambulancia. La iniciativa busca extenderse en los próximos meses a todos los locales bailables.

 

“Los resultados que obtenemos en cuanto a la noche, el alcohol y los jóvenes son parte de un trabajo que estamos realizando junto a los padres y los empresarios de la noche”, aseguró el ministro Collia y aclaró que “nosotros podemos inspeccionar, clausurar, hacer campañas, todo, pero sin el compromiso y la responsabilidad social de todos los actores, no llegaríamos a ningún lado”.



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