Por Roberto Curri | @robertocurri

 

Se llevó a cabo durante el fin de semana en Mar del Plata, un encuentro de programadores, diseñadores y especialistas en tecnología llamado “Hackaton“. La escena parece sacada de “Red Social”, la película dirigida por David Fincher que narra el nacimiento de Facebook en medio de la estruendosa vida estudiantil de Harvard. El plano es algo así. Más de 30 personas se encuentran en SUMA Conectivo, un espacio de coworking o trabajo colaborativo en Mar del Plata. Son emprendedores, diseñadores, programadores, gente que disfruta de los desafíos tecnológicos. Están allí dentro un sábado a las 9 de la mañana con un día espléndido afuera que en pocas horas llegará a superar los 30 grados de temperatura convirtiéndose en uno de los primeros días para disfrutar de la playa. Pero ellos están adentro de estas oficinas, charlando, divirtiéndose y dando comienzo al segundo Hackaton de la ciudad. Un Hackathon es un término usado en el ambiente tecnológico que refiere a un encuentro de programadores, diseñadores y developers cuyo objetivo es el desarrollo colaborativo de software, de programas informáticos. Es una maratón de programación, creatividad y diseño en donde nadie gana y nadie pierde, solamente los motivan sus ideas y los proyectos que logran concretar en conjunto. Steve Jobs solía repetirle a sus empleados de Apple la frase “El viaje es la recompensa”. Esas palabras podrían resumir lo que pasa en un Hackaton.

 

Poco a poco se produce de manera natural una lluvia de ideas en donde nada se descarta y todos se respetan. Están en una habitación sentados en sillas, algunos parados y todos con smartphones, tablets y laptops.  Alguien quiere hacer una aplicación que nos recuerde ir a donar sangre. Lo dice con voz segura y se calla. Intercambian puntos de vista al respecto. Luego, una programadora sugiere desarrollar un celular que permita que la cámara de fotos se transforme en un microscopio. Los intercambios son dinámicos e interesantes. Nadie se queda en silencio, todos quieren ofrecer algo nuevo. Desde el fondo alguien muestra una pequeña cajita cuadrada y desafía a los demás a crear una consola de juegos simple. Otro retruca con una aplicación que le diga al usuario a qué distancia se encuentra el colectivo que él está esperando que pase. Ignacio Peña, de Globant, es el encargado de moderar los proyectos y de organizar los equipos de trabajo. Los diseñadores se reparten entre los distintos grupos y comienza un intercambio creativo que hasta hace poco tiempo era difícil de imaginar.

 

Miguel Ángel Sáez, Gerente del Programa de Desarrolladores de Microsoft Argentina, participa del Hackaton y explica los puntos significativos para la creación de aplicaciones en Windows 8, lo nuevo de la empresa de Bill Gates. Pero quienes participan de la jornada no tienen estructuras limitantes. Idean productos que pueden ser para esa plataforma como así también para equipos con Android o iOS, el sistema operativo móvil de Apple. El organizador del evento, Carlos Schauer, afirma que el coworking “es la nueva forma de trabajar”. Repite en varias ocasiones que las estructuras de trabajo tradicionales están cambiando rápidamente y que el trabajo colaborativo es la opción más productiva y eficaz.

 

Es verdaderamente una escena extraña para la ciudad. No son atletas pero corren una maratón de casi 12 horas. Una maratón de ideas y de tecnología que tendrá como resultado, al caer la noche, algunas pocas o muchas aplicaciones web. Algunas de ellas le harán más simple la vida a las personas, otras ayudarán a entretenerlas. Pero el principal objetivo de este encuentro es el desafío de tomar las ideas, transformarlas a través del trabajo en conjunto y lograr desarrollarlas con una mirada emprendedora, sin etiquetas ni condicionantes. Esta es una muestra pequeña de una industria emprendedora y tecnológica que está asomando en la ciudad.



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