El Observatorio de la ciudad de la Universidad FASTA realizó una investigación con el fin de evaluar la modalidad de consumo de pescado en los niños que asisten a escuelas primarias de la ciudad de Mar del Plata.

 

Del mismo se desprende que el 80% de los niños encuestados consumen pescado. Sin embargo la frecuencia de consumo es baja en comparación con otros tipos de carnes.

 

La propuesta incluyó indagar la prevalencia de consumo, su frecuencia, motivos por los cuales no se consume, gustos y preferencias, formas de preparación, conocimiento de las distintas especies y sus propiedades nutricionales; por último, la percepción sobre los beneficios de su consumo en la salud.

 

Se trabajó con una muestra de 490 niños de 3º, 4º, 5º y 6º del Nivel primario de escuelas públicas y privadas. El trabajo contó con la dirección de la Dra. Amelia Ramírez, y el equipo de investigación: Lic. Guillermina Riba, Lic. Mónica Pascual, Lic. Diego Pérez Llana, Lic. María Carlón y Prof. Santiago Cueto.

 

Según un estudio anterior realizado por el Observatorio de la ciudad de la Universidad FASTA (2011) el consumo de pescado en nuestra ciudad es mayor de lo esperado (74%) aunque por debajo del consumo de carne vacuna (94%).

 

Sin embargo la frecuencia de consumo es baja en comparación con otros tipos de carnes lo que nos permite afirmar que nuestra ciudad no tiene una cultura de consumo de pescado pese a vivir frente al mar y a ser uno de los referentes nacionales en la materia.

 

Los principales motivos por los cuales los niños no consumen pescado son por el “feo sabor”, la “presencia de espinas” y “olor desagradable”. Sólo el 6% manifestó la falta de costumbre de su consumo.

 

El 25% refirió consumir pescado una vez a la semana. El 15% de 2 a 3 veces por semana. El 11% consume este alimento 4 a 7 veces por semana. El 49% restante lo aproximadamente 1 vez al mes o menos.

 

De acuerdo a los resultados obtenidos se puede concluir resaltando algunos puntos:

 

-El consumo de pescado en los niños es mayor de lo esperado (80%). Sin embargo la frecuencia de consumo es baja en comparación con otros tipos de carnes.

 

-Los motivos por los cuales lo rechazan tienen que ver con las características organolépticas del alimento: feo sabor, olor, presencia de espinas. Esto demuestra que se puede revertir trabajando en la incorporación de distintas formas de preparación en la dieta habitual.

 

-Existe una gran tendencia a consumir pescado fresco en comparación con el congelado y enlatado. Los motivos por los que consume el pescado fresco es porque es “rico y saludable”.

 

-Hay que destacar el elevado conocimiento que tienen los escolares acerca de las especies y propiedades nutricionales que poseen los pescados, en especial a la mención de distintos minerales y vitaminas que contiene. Esto demuestra la importancia de la educación alimentaria y su influencia en el consumo. Se destaca la amplia creencia de que el consumo de este alimento es beneficioso para la salud.

 

“A la hora de pensar cualquier estrategia o intervención en educación debemos considerar como población objetivo a los niños para generar hábito de consumo desde temprana edad. Consideramos de vital importancia concienciar a las familias y, muy especialmente, al entorno social infantil y juvenil sobre la necesidad del consumo de pescado, ya que este constituye una esencial fuente de alimentación por su elevado contenido en proteínas, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (Omega-3) y, entre otras, vitaminas: A y D. Por esta razón, creemos imprescindible que desde las familias se fomente el consumo de pescado”, finalizó el informe.



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