Las expectativas económicas relevadas por Management & Fit a fines de noviembre todavía reflejan un panorama pesimista. La evaluación negativa de los encuestados sobre el futuro de su situación económica personal rondó el 41%, en tanto el porcentaje que estima que la economía empeorará en los próximos meses trepa a 54%.

 

La percepción social mejoró respecto a la medición de octubre, aunque de forma marginal: las expectativas personales registraron una negativa de 43% el mes pasado y las de economía general, un 55%. Este panorama se trasladó a las expectativas inflacionarias, de ingreso y de consumo, aunque con ciertas disparidades.

 

En materia de precios, el promedio de inflación esperada aumentó de 29% en octubre a 31% en noviembre, mientras que la mediana subió de 29% a 30% en el transcurso del mes.

 

La dispersión en la evaluación subjetiva de los encuestados aumentó en noviembre, lo que se refleja en un mayor rango intercuartil (diferencia entre los percentiles 25 y 75 de la distribución de las respuestas).

 

A nivel regional, en la Ciudad de Buenos Aires se espera menor inflación, con una mediana del 26%. En tanto, se espera mayor inflación en las demás provincias relevadas, con una mediana de 30% anual. No se observan expectativas inflacionarias distintas a la mediana general al diferenciar las respuestas por nivel educativo o condición de actividad.

 

En cuanto a la evolución de los ingresos, las expectativas continúan muy por debajo de los indicadores oficiales. Por tercer mes consecutivo, los encuestados estimaron que en los próximos doce meses sus ingresos aumentarán apenas 10% (mediana), esperando así perder un 20% de su poder adquisitivo.

 

El desfasaje en la evaluación subjetiva de los encuestados resulta evidente en comparación con información oficial, que consigna un incremento alrededor del 25% anual en los salarios. La evaluación de los encuestados sobre sus ingresos futuros tampoco registra diferencias significativas teniendo en cuenta la región, nivel educativo o situación ocupacional.

 

Las expectativas de consumo durables se mantienen pesimistas, registrándose un leve empeoramiento en el margen. Apenas un 24% de los encuestados consideró la actual coyuntura como buen momento para la compra de inmuebles, porcentaje que se eleva a 29% en el caso de los automotores y 37% para los electrodomésticos. Hace un mes, estos porcentajes eran de 39%, 31% y 25%, respectivamente.

 

En la evaluación social inciden, además de las expectativas negativas sobre el panorama económico y de ingresos, la dificultad de acceder a financiamiento adecuado y al cepo cambiario en el caso de inmuebles, al encarecimiento de los automotores 0 km y las restricciones a la importación, que limitan las marcas y calidad disponible en el segmento de electrodomésticos.

 

A nivel regional, las expectativas positivas de consumo durable fueron superiores entre los encuestados de la Ciudad de Buenos Aires que en el resto de los distritos relevados. Algo similar se verificó entre quienes poseen mayor educación y aquellos encuestados con trabajo, lo cual resulta lógico ya que se trata de sectores sociales con mayores ingresos y posibilidades de compra (financiación, ahorros, etc.).

 

Otra forma de desagregar el análisis consiste en diferenciar entre quienes consideran que la economía mejorará en el futuro próximo (optimistas) y quienes suponen que empeorará (pesimistas). El primer grupo espera que la inflación sea similar a la actual, en torno al 25% (+5 puntos porcentuales respecto a la mediana de octubre), aunque esperan que el ritmo de crecimiento de sus ingresos se mantenga en 10%.

 

Dentro de este grupo, una proporción importante considera la actual coyuntura como favorable para el consumo de bienes durables (60% para electrodomésticos, 58% para automotores y 49% para inmuebles). Los optimistas son personas que en las elecciones de 2011 votaron por CFK y que actualmente aprueban su gestión de gobierno, mientras que el otro grupo está conformado por personas que en 2011 no votaron por CFK y que actualmente desaprueban su gestión.

 

Este último grupo considera que la inflación se elevará a 30% anual en los próximos meses (expectativa idéntica a la relevada el mes pasado), mientras que la evolución de sus ingresos registraría un crecimiento anual del 10%.

 

Asimismo, pocos dentro de este grupo evalúan la coyuntura actual como favorable para el consumo de bienes durables (29% para electrodomésticos, 22% para automotores y 17% para inmuebles).

 

En resumidas cuentas, las percepciones negativas sobre el futuro lucen un tanto exageradas, considerando que lo peor de la recesión habría quedado atrás (aunque los indicadores todavía no reflejan con fuerza este hecho). El dato más relevante tal vez sea el nuevo incremento de las expectativas inflacionarias, lo que se traduce en un alto nivel de inercia inflacionaria cada vez más difícil de controlar sin un plan económico integral.



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