El Ministerio de Salud de la Nación anticipó que una de las políticas públicas que encara para reducir aún más el consumo de tabaco, que permitió que 700.000 personas dejaran de fumar en los últimos tres años, es impulsar un aumento impositivo que encarezca la etiqueta, que tiene uno de los costos más bajos a nivel mundial.

 

“Nosotros tenemos como objetivo la disminución de la asequibilidad. La política que ha desarrollado el Ministerio de Salud es muy buena pero está compitiendo con precios muy bajos, por eso esperamos que se pueda discutir una política impositiva que sea saludable para los argentinos”, aseguró el coordinador del Programa Nacional de Control de Tabaco del Ministerio, Mario Virgolini.

 

Según la Encuesta Mundial sobre Tabaco en Adultos (EMTA) 2012, cuyos resultados fueron difundidos este jueves en el marco del Día Internacional del Aire Puro, el gasto promedio en un paquete de 20 cigarrillos manufacturados es de 7,9 pesos. Por lo que el costo de 100 paquetes de cigarrillos representa apenas el 1,5% del PBI per cápita.

 

De la comparación con otros países resulta que en Argentina es muy barato comprar un paquete de cigarrillo: bastan poco más de 15 minutos de trabajo para acceder a un atado, según un estudio de la American Cancer Society de EE.UU, citado este jueves por especialistas de la cartera de Salud.

 

Este indicador, estrechamente relacionado con el nivel de ingresos de cada Estado pero también con las políticas impositivas restrictivas, es aún más bajo en países como EE.UU, Rusia o Japón, y es más alto en otros como Holanda, Nueva Zelanda, México, Perú, Singapur y Venezuela.

 

Otro de los datos que surgen de EMTA 2012, es que el 60% de los fumadores encuestados aseguraron no haber recibido la indicación de dejar de fumar por parte de su médico, a pesar de que casi el 33% de las personas que pensaron en dejar el hábito, lo hicieron por haber recibido esta advertencia sanitaria.

 

“Este dato es importante porque al ser tan efectiva la recomendación, ningún médico debería dejar de hacerla”, afirmó Jonatan Konfino, consultor del área de vigilancia de enfermedades no transmisibles del Ministerio de Salud.

 

En nuestro país, el 22.1% de los adultos fuma pero este grupo alcanzaba al 27,1% de la población en 2009. El estudio reveló que 700.000 argentinos dejaron de fumar en el último año y siete de cada 10 fumadores están pensando en abandonar el hábito.

 

Además, el 31.6% de los adultos que trabajan en ambientes cerrados estuvieron expuestos al humo de tabaco ajeno y el 98,3% de los encuestados creen que fumar causa enfermedades graves.

 

“De alguna manera la encuesta nos está mostrando si estamos haciendo o no bien las cosas y, en ese sentido, demuestra un descenso tanto en el porcentaje de fumadores como también de la exposición del humo ambiental”, dijo Virgolini.

 

“Esto tiene que ver con la implementación de acciones que vienen realizándose desde 2003 y va arrojando sus frutos, con un descenso progresivo del tabaquismo”, agregó.



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