Se cumplen este jueves 20 años del cuádruple homicidio que llevó a la fama al odontólogo platense Ricardo Barreda.

 

Rodolfo Palacios, periodista y escritor que durante años buceó en los pliegues de la vida cotidiana del cuádruple femicida, mantuvo con él una decena de encuentros y lo contó todo en “Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres”, un libro de la editorial Libros de Cerca (se puede adquirir en www.librosdecerca.com).

 

Un día, un hombre que hasta ese día había sido inofensivo, se levanta, se mira al espejo y sabe que en pocos minutos será otro. Cabizbajo, más tarde dirá:

 

–Me decían conchita todo el tiempo. No me veían como a un hombre.

 

Hasta los psiquiatras forenses que lo examinaron aconsejan que esa palabra nunca sea pronunciada ante el dentista. Decirla sería como invocar al diablo. Están convencidos de que en una misma situación, Barreda volvería a hacer lo que hizo.

 

“Conchita” (Ricardo Barreda, el hombre que no amaba a las mujeres) es la biografía no autorizada del dentista que usó una escopeta para matar a sus dos hijas, su esposa y su suegra.

 

Rodolfo Palacios explora los detalles del asesinato múltiple e interroga al odontólogo sobre sus móviles, la vida después de la masacre, su novia Berta y la inexplicable idolatría.

 

“Conchita” publica impactantes revelaciones sobre los días en prisión y su flamante arrepentimiento.

 

El autor del libro reconoce que “lo innombrable, su pasado es como una ausencia que está muy presente justamente por su condición de indecible. La palabra `conchita´, su familia…”.

 

“Cada tanto igual vuelve el pasado, es inevitable. Me pasó que una vez estábamos comiendo una picada. Yo quise levantar la mesa y me mira mal y me dice `me molesta cuando me levantan la mesa antes de tiempo´ porque eso era algo que le hacía una de sus hijas y le molestaba mucho”, agregó.

 

Podría empezar a relatarse la vida actual de Barreda por su última aparición, durante la protesta del 8N. “Pregunté porqué había ido y me dijo que `porque está podrido de todo´”, contó el periodista.

 

En su libro, Palacios trata de mostrar al “Barreda cotidiano, al más desconocido”. “Creo que a diferencia de otros asesinos -afirma el periodista-, muchos hombres se identifican (con él) por el hecho de que era un tipo de clase media, un tipo como cualquier otro, un buen vecino, un dentista que un día para el otro cometió una locura que no entra en la cabeza de nadie”.

 

Hoy Barreda vive en el barrio porteño de Belgrano, junto a Berta, la mujer que “no sólo se enamoró (de él) sino que lo llevó a vivir a su casa y además es la persona que lo mantiene porque él no cobra ni jubilación”.

 

Palacios afirma: “Berta me parece una mujer adorable que a veces me parece que no sabe que está al lado de Barreda. Yo no he visto demasiados gestos de afecto de Barreda hacia Berta, de hecho, él despectivamente le dice `chochan´”.

 

RODOLFO PALACIOS

 

Nació el 22 octubre de 1977 en Mar del Plata. Es periodista desde 1995. Trabajó en el diario La Razón y en las secciones policiales de los diarios El Atlántico, de Mar del Plata, Perfil y Crítica de la Argentina. Colaboró en el semanario La Maga, en la revista Playboy y en el programa “Cárceles”, de Telefe. Fue subeditor de Información General de la revista Noticias. Actualmente es secretario de redacción de la revista El Guardián.

 

En 2001 ganó la beca de perfeccionamiento organizada por la UCA y el diario Clarín, donde se desempeñó en policiales. Escribió los libros El Ángel Negro, vida de Robledo Puch, asesino serial (Aguilar), Pasiones que matan, 13 crímenes argentinos, Adorables criaturas, crónicas grotescas de ladrones y asesinos (Editorial Ross) y coautor del libro Nora, la vida sobre patines (Editorial Corregidor, de próxima aparición).

 

Además es autor de dos biografías de la colección “200 argentinos, vida, pasión y muerte (1810-2010)”, dirigida por Jorge Lanata para la Revista 23. Además recibió tres premios Perfil a la Excelencia Periodística por la mejor nota de Sociedad en el diario Perfil (2006 y 2007) y mejor investigación en la revista Noticias (2011).

 

También ganó el premio Tea en el rubro Periodista de Diario (2008) y junto a María Fernanda Villosio obtuvo una mención especial en los premios ADEPA (2011).

 

Realizó talleres de periodismo, entre ellos el de reportajes dictado por Jon Lee Anderson para la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

 



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