El ex orfanato Saturnino Unzué cumplió 100 años en 2011. Las reparaciones y puesta en valor que se están llevando a cabo por parte del gobierno nacional han reacondicionado parte del edificio, lo que alcanzó para realizar las finales de los talleres de teatro y pintura para jóvenes y adultos mayores de los Juegos Evita.

 

Los talleres se desarrollaron en simultáneo en tres salones: pintura de abuelos, murales y teatro de jóvenes. El Unzué, a pesar de haber sufrido un deterioro importante por falta de mantenimiento, continúa siendo imponente y un emblema de la ciudad de Mar del Plata. La construcción, el parque, las puertas gigantes. Todo impresiona.

 

“Antes de seguir con la fachada y las partes que son más visibles para la gente se decidió arreglar una etapa de emergencia con las losas que están muy comprometidas. Es una obra que durará ocho meses y después se continuará con la fachada y puesta en valor”, dijo Claudio Mastropascua, arquitecto de la empresa Construcciones La Plata, que ganó las tres licitaciones por la obra hasta el momento.

 

Mastropascua resaltó que la obra “es por el arreglo total del edificio”.

 

“La parte que se usa para los Evita ya fue terminada, y las instalaciones se seguirán usando para su propósito original de dar alojamiento y contención a niños y adolescentes, pero además va a ser un centro cultural”, añadió.

 

Murales de mi corazón

 

“Yo propuse un disparador con imágenes que traje, y a partir de ahí los chicos se presentaron”, dijo Natalia Constante, tallerista del pintado de murales por jóvenes de 13 a 16 años.

 

“Cada chico contaba su obra y lo que hacía, y de esa manera se integraban, aunque venían de distintas provincias y no se conocían”. Y agregó: “El boceto lo generaron los chicos a partir del relato de sus experiencias”.

 

La tallerista aclaró que es muy difícil llegar a una imagen entre gente que no se conoce, pero que los grupos funcionaron muy bien. “La experiencia de la solidaridad que se da en los Evita es muy grande. Todos los grupos conocen gente y se relacionan”.

 

Una pinturita

 

“La participación de la gente es en un plano de igualdad de acceso para todos”, resalta Emiliano Casco, a cargo del taller de cuadros para adultos mayores de los Juegos Evita.

 

Comenta que la participación aumenta cada año y que los vínculos entre los que vienen se fortalecen. “Esto lo veo en el país entero, no sólo en los Evita. La inclusión se da de manera alegre”.

 

El tallerista sostiene que los Juegos Evita ayudan a pensar de otra manera, a abrir la mente y a aprender más sobre la solidaridad. “Este es el camino para cambiar la cultura y romper los protocolos. La gente se conoce y aprende. Eso es inclusión, y se repite muchas veces en los Evita”.

 

Colaboración: Lucas Cordero



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