Marcelo Poczinok, Miguel Martínez, Carlos Murias y Eduardo Villarreal viajaron desde Mar del Plata a Nueva York para participar de la tradicional carrera, todo un símbolo de la ciudad.

 

Todo fue fantástico hasta el viernes a la tarde, cuando el alcalde Micheal Bloomberg anunció que cancelaba la maratón tras la lluvia de críticas por seguir con los planes originales a pesar de que el circuito de la carrera pasaba por barrios devastados por el huracán Sandy.

 

De hecho, una de las cosas que más indignó a los neoyorquinos es que la carrera tenía su línea de partida en Staten Island, uno de los distritos más afectados por el huracán en la noche del lunes y donde más personas han muerto.

 

A cuatro días de las elecciones en Estados Unidos, Bloomberg evaluó pros y contras y dio marcha atrás, cancelando la maratón. Se calcula que unas 38.000 personas se quedaron con las ganas de correrla. Para muchos, la maratón eran un símbolo de la recuperación de la ciudad. Se calcula que al menos unos 500 argentinos se habían anotado para correrla, entre ellos cuatro amigos marplatenses.

 

“A las 7 nos levantamos, desayunamos y a las 9 salimos desde el hotel con la idea de correr los 42 kilómetros que no vamos a poder hacer el domingo. Fuimos hacia el sur, hicimos toda la orilla del Río Hudson, llegamos al Central Park , dimos una vuelta entera y creemos que, según el GPS, completamos los 42 kilómetros”, le dijo a Clarín.com Eduardo Villarreal, corredor inmobiliario, 61 años, en la línea de llegada del Central Park -que reabrió ayer- antes de que la desarmaran.

 

“Fue hermoso. Salimos a correr a nivel amigos. Los cuatro juntos. Nos esperamos. Una vez a uno, una vez a otro. Ibamos comprando agua en el camino. No teníamos abastecimiento. No estaban los puestitos que esperábamos cada dos kilómetros y medio. Así que acá estamos, fresquitos los cuatro. Listos para ir al hotel a bañarnos. Re contentos”, agrega.

 

Carlos Murias es abogado y es la primera vez que corre una “maratón”. “Queríamos ver si se armaba algo medio improvisado entre otros corredores el domingo. Un simulacro de maratón. Pero optamos por correrla entre amigos. Y estamos felices”, contó botella de agua en mano.

 

Miguel Martínez es empresario gastronómico en Mar del Plata y quedó agotado. “Corrí cuatro horas. Me duele todo. No corro nunca más. Esta maratón frustrada me mató. Confieso que nunca más hago esta historia”, dijo risueño.

 

Marcelo Poczinok también gastronómico, destacó que “corrimos para sacarnos las ganas, la tristeza, la bronca. Lo disfrutamos igual. Y esperamos regesar el viernes a la Argentina”.

 

Todos corrieron con la camiseta argentina y a su paso por el Central Park los neoyorquinos los aplaudieron y alentaron. “No sabés lo que llama esta camiseta”, agregó.



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