Ellas son el núcleo de nuestra forma de ver y conocer el mundo; son nuestra verdad. Si algo nos define, son nuestras creencias, nuestras verdades, nuestro sentir, nuestra fidelidad. Creer es tener la convicción, la certidumbre, la opinión, la suposición, la presunción, los ideales, la doctrina y la fe. Así como el corazón de la Tierra, las creencias son el núcleo de nuestra mente, de nuestra forma de ver y conocer el mundo.

 

 

Las experiencias, las lecciones de vida, las leyes, las reglas y las normas son el argumento o motivo de nuestro parecer. El lenguaje (oral, escrito o gestual), con sus debidos pensamientos automáticos, conscientes o involuntarios, es la forma que tenemos de manifestar nuestro ser y parecer. Nuestro decir es la puerta de entrada a un laberinto con más de un Minotauro alimentado por nosotros.

 

 

¿En qué o en quién crees? ¿Cuál es la base de tus creencias? ¿Quién influye en tu parecer? ¿Cuáles son tus pensamientos o emociones cotidianas? ¿Cuán rígido o flexible sos frente a la diferencia?  Hay creencias abiertas o cerradas, creencias lógicas o verdades asignadas a una fuente creíble o respetada. Hay creencias científicas, religiosas y políticas. Si de algo se ocupa la Psicología Cognitiva es de la posibilidad que tenemos todos de resignificar o revertir creencias disfuncionales o que atentan contra la salud física o emocional. ¿Qué creencias te gustaría modificar?

 

 

Maria Barberis  www.pinterest.com/mariabarberis

 

Gentileza Diario La Nacion por Eduardo Chaktoura

 

 

 



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